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"No dejo a mi Iglesia porque la amo"

Iglesia San Juan de los Florentinos, en Roma

La Iglesia Católica se vio sacudida en los últimos años por el escándalo de abuso sexual.

La Iglesia Católica se ha visto sacudida en los últimos años por escándalos de abusos sexuales y su posible encubrimiento. Fue una de las polémicas que marcó los ocho años de pontificado de Benedicto XVI, quien dejó el cargo el 28 de febrero tras una sorpresiva dimisión, algo que no ocurría en la institución desde hacía más de 600 años.

La controversia llegó hasta los días previos al cónclave papal. El cardenal escocés Keith O'Brien, arzobispo de St. Andrews y Edimburgo, renunció el 25 de febrero tras admitir que su conducta sexual "cayó por debajo de las estándares que se esperaban de él como sacerdote, arzobispo y cardenal".

Fue un recordatorio de cómo ha sufrido la imagen de la Iglesia Católica. Pero mientras se suele hablar de la sangría de fieles en gran parte del mundo, BBC Mundo consultó a algunos católicos para saber por qué no han dejado la institución pese a los escándalos que la han sacudido.

Y cuentan qué piensan que debe hacer el nuevo Papa para hacerle frente a la confusión y a las controversias en el Vaticano.

Natalia Giraldo, Bogotá

Natalia Giraldo

No dejo a mi Iglesia porque la amo. Porque es la que Jesús fundó, la que me lleva a la santidad, la que me lleva hacia el cielo. Por eso no la dejaría: porque la conozco y por conocerla la amo totalmente. Ahora, no podemos amar lo que no conocemos. Y por eso es que la gente se está saliendo… El tema de los abusos sexuales por parte de algunos sacerdotes no me hizo pensar en dejar la Iglesia Católica, yo no voy detrás de las personas de la Iglesia, voy detrás de Dios. Y eso fue como cuando un avión se cae, que todo el mundo hace bulla. Pero nunca hacen bulla sobre todos los que aterrizan a diario. Siempre pasa eso.

Hay que orar muchísimo por (los sacerdotes responsables de abusos) para que el señor les dé la gracia y la fortaleza de seguir su castidad.

El próximo Papa debe amar más a los sacerdotes, no dejarlos tan solos, ponerles gente que les estén ayudando a su alrededor. Pero gente que les ayude a crecer en su santidad, que les ayude a crecer en oración. Somos muchos laicos que amamos verdaderamente a los sacerdotes, como hay mucha gente alrededor que simplemente están para destruirlos.

Yo a mi Iglesia la recomendaría, porque en ella es que está Jesús vivo y presente, en cuerpo, alma y divinidad. Está su sangre y su cuerpo alimentándonos a diario. A pesar de que él es tan grande y está en el cielo, por amor a nosotros desciende hasta la Tierra para llenarnos con su amor.

Márcia Cabelli, Río de Janeiro

Los problemas de la Iglesia de ninguna manera afectaron mi fe. Creo que en todas las clases y lugares existe ese tipo de cosas. También hay casos de abusos sexuales dentro de las familias, padres abusando de sus hijos. No creo que tenga ninguna relación con la Iglesia. Cualquier persona que tenga una actitud como esa es suya propia.

Márcia Cabelli

No conozco a nadie que se haya alejado de la Iglesia por esos problemas. Lo que he visto es al contrario: las personas fortaleciéndose en la fe. No estoy viendo una disolución del pueblo de Dios; estoy viendo una unión.

Muchas veces los problemas son resueltos y no son divulgados para la sociedad. Eso no significa que no estén siendo tratados. No puedo imaginar que un padre, un religioso participe de un abuso sexual de pedofilia y que no va a ser castigado, porque sobre todo él es un ciudadano. Como ciudadano, va a tener que asumir las consecuencias.

Soy médica y en mi profesión hay un montón de profesionales que están participando de procesos éticos con justa razón, como una médica que está siendo procesada por cometer eutanasia. Eso es algo que no se aprende en la facultad. ¿Eso significa que la población va a perder la confianza en la clase médica en general y no va a buscar más médicos? En toda profesión existen aquellos que honran la clase y los que no. Encuentro una pena las personas que se apartaron de la Iglesia debido a los problemas que ocurren.

Como católica espero que esos asuntos sean tratados para que separen la paja del trigo. Queremos una iglesia fortalecida y que quienes nos están trayendo la palabra de Dios estén verdaderamente preparados para eso. Y como ciudadana espero que lo que no sea correcto sea castigado.

Marcia Maradiegue, Los Ángeles

Marcia Maradiegue

Me describo como una católica de cafetería: hay cosas que escucho y adhiero y quiero seguir, pero también hay cosas con las que no estoy de acuerdo, debato y me peleo. Como en una charla de café, en la que uno analiza todo y discute con los amigos, a veces sin siquiera llegar a acuerdos.

Los escándalos sexuales de las autoridades eclesiásticas, por ejemplo, es algo que me lleva a cuestionarme: cómo es que no se ha hecho nada, por qué se ha dejado llegar las cosas hasta dónde han llegado y ha ocurrido en silencio por tanto tiempo. Pero no sólo es eso: a veces me preocupa la manera en la que la iglesia gasta dinero, en cosas superfluas en vez de ayudar a la gente que de verdad lo necesita.

Me gustaría ver a un Papa que enfrente los grandes temas del momento: cómo se gasta el dinero en la iglesia, el que donamos los mismos fieles. Cómo se trata a nuestros niños y cómo se los cuida para asegurarse de que no están sometidos a abusos y cosas. Creo que tendrá que tener y mostrar un poco más de comprensión ante la manera que vive la gente... Imagínate, estamos en West Hollywood (considerado el barrio gay de Los Ángeles), yo vivo aquí y es mi realidad cotidiana, no me siento bien de que mi iglesia excluya a la gente por sus elecciones (sexuales): ojalá eso también sea un tema urgente para el Papa.

Deirdre Keegan, Dublín

Nací en una familia católica. Y me parece que la Iglesia católica es el mejor "foro" para ayudarme a avanzar en mi relación Dios. Me permite acercarme más a él. Voy a misa todos los días y rezo por las mañanas y por las tardes.

Iglesia de Santa María Magdalena en Brockley, Londres

Cuando supe de los abusos me enojé mucho. Me sentí avergonzada y molesta porque se permitió que este abuso ocurriera y continuara. Y luego no lo manejaron adecuadamente. Me hizo cambiar la imagen que tenía de la Iglesia católica. Los escándalos fueron muy mal manejados por aquellos que tendrían que haber sabido mejor. Pero no pensé en dejar la Iglesia. ¿Por qué? ¿A dónde hubiera ido? Es la opción de quienes sí lo hicieron, y a ellos les deseo paz y alegría.

Creo que ahora sí la Iglesia está haciendo lo suficiente para investigar el escándalo. Sé que el arzobispo Martin de Dublín ha puesto en marcha estrictos protocolos para las parroquias, especialmente para aquellas personas que están en contacto con niños, tienen que ser aprobados por la policía. Cada parroquia tiene un equipo de laicos que reciben quejas para dirigirlas a la policía. Sus nombres y teléfonos están en la Iglesia y en el Centro Parroquial. Luego el asunto se trata en la justicia.

El nuevo Papa tiene que seguir protocolos similares y no esconderse detrás del Derecho Canónico.


Yanwaidi E. Zwahu, Kaduna (Nigeria)

Iglesia Católica en Lagos, Nigeria

Rezo regularmente, voy a la Iglesia todos los fines de semana y a veces también entre semana.

Aunque considero que el abuso sexual es algo despreciable y horrible, el escándalo en la Iglesia no tuvo un efecto dramático en mí o en mi fe, en gran parte porque acepto que la Iglesia está poblada de humanos, que son humanos en todo el sentido de la palabra.

No ha cambiado mi imagen de la Iglesia. Pero me di cuenta que necesita instalar estructuras y mecanismos para ser capaz de enfrentar estas conductas desviadas de forma consistente con estándares comunes a cualquier persona en otro ámbito, y también para evitar estos casos y poder reclamar su autoridad mortal que ha menguado gravemente por el escándalo.

No dejé la Iglesia porque, bueno, también podría dejar de vivir, porque no hay ningún lugar donde no ocurran estas "cosas locas". Los que lo hayan hecho son absolutamente libres de tomar esa decisión. Y a los que hayan directamente sufrido estos abusos, sólo puedo compadecerme, y rezar por ellos para que logren curar el trauma.

El futuro Papa tiene que ser visto cooperando con las autoridades civiles para manejar estas cuestiones. Tiene que haber estructuras claras para que los desviados no encuentren protección en la Iglesia para perpetrar el mal y pasar desapercibidos.

Francisco Charqueño, Ciudad de México


Franciso Charqueño

Creo que hay que apartar la fe de los seres humanos. La fe es que creas en algo y el ser humano es una persona no perfecta, que va a tener problemas.

La Iglesia actuó mal en el tema pederastia y falló como institución, pero no es sólo la estructura católica, (si ese fuera el problema) me cambiaría de religión. Lo que veo en la religión católica lo veo en todas las religiones y en todas las estructuras humanas, en todas las instituciones.

La Iglesia no son sólo los sacerdotes o el Papa. La iglesia somos todos. Si tú eres agredido por una persona de ese nivel, tienes que denunciarlo como feligrés.

Si no lo haces estamos permitiendo ese tipo de falla institucional. Creo que (la Iglesia tiene que cambiar) si quiere seguir en firme. La Iglesia ha perdido a mucha gente por ese tipo de actos. En mi caso, si a mi me dijeran que a mi hijo lo violó un sacerdote, no descansaría hasta verlo en la cárcel.


Diana María S. de de la Borbolla, Buenos Aires

Bautizada Presbiteriana, a los 16 años, me convertí al Catolicismo por propia convicción.

Mi Iglesia, peregrina, pecadora, en sus casi 2000 años de historia, sufrió todo tipo de desórdenes por su naturaleza humana, pero de origen divino.

Diana María S. de de la Borbolla

Planteo falaz preguntarme por qué sigo fiel a la Iglesia a pesar de las acusaciones sobre pedofilia: no supera el 1% de todos los casos denunciados, definitivamente repudiable, aunque fuera uno sólo. No por eso dejaré de creer en la Iglesia, ni de recurrir al médico, ni enviar al colegio a mis hijos, pues ese tipo de abusos ocurre en todos los ámbitos, incluso familiares.

Como creyente, rehúso quedarme con las críticas, generalmente engañosas, de quienes generalmente desconocen al catolicismo.

Rescato el testimonio de entrega de muchísimos sacerdotes y religiosas que luchan en este mundo hostil.

La Iglesia, perseguida desde sus comienzos, respeta la diversidad y la pluralidad. Escucha, dialoga, tiende puentes (ej: la creación de Ordinariatos para tantos Anglicanos y Luteranos, unidos últimamente a la Iglesia Católica). Denuncia la "cosificación" y deshumanización del hombre y la mujer. Actúa ante las calamidades del mundo: la pobreza, el hambre, la enfermedad, los desastres naturales -ama sin esperar ser comprendida ni correspondida-: ACTÚA.

Asumo mi lugar de lucha por la Iglesia. Individualmente, el desafío de ser coherente con mis creencias. Colectivamente, trabajando por el bien de la Comunidad, para mejorar y hacer posible el Reino de Dios en la tierra.

En esta sociedad no comprometida, individualista, hedonista, secularizada, donde prima el relativismo, que omite a Dios y donde el hombre es el centro, es más fácil separarse de la Iglesia que luchar por ella.

Benedicto XVI, con su valentía y fortaleza en sus convicciones, humildemente reconoce su fragilidad física y sigue unido a la Iglesia de Cristo en la oración, arma poderosa de quienes tenemos la gracia de la Fe.

Amo a mi Iglesia, con sus luces y sus sombras, que asume sus faltas, pero que nunca dejó de ser madre de santos.



(*) Colaboraron en este artículo Gerardo Lissardy (Río de Janeiro), Juan Paullier (Londres), Valeria Perasso (Los Ángeles), Juan Carlos Pérez Salazar (Ciudad de México), Verónica Smink (Buenos Aires) y Arturo Wallace (Bogotá).

Contexto

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