Colombia busca de nuevo la paz, ahora sin la ayuda de Chávez

  • 12 marzo 2013
Hugo Chávez y Juan Manuel Santos
El apoyo de Chávez al proceso de paz ayudó a recomponer las relaciones entre Colombia y Venezuela.

Si en algo están de acuerdo el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC es en que Hugo Chávez jugó un papel fundamental de cara al diálogo de paz que se reanudó esta semana en La Habana.

"Si hemos avanzado en un proceso sólido de paz (…) es también gracias a la dedicación y compromiso sin límites del presidente Chávez", dijo en su homenaje al fallecido mandatario venezolano el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

"Chávez (…) era la garantía de que los colombianos pudiéramos estar nuevamente en una mesa de diálogo buscando la reconciliación", dijo por su parte Andrés Paris, uno de los negociadores del grupo rebelde en la capital cubana.

Y es que aunque se le acusaba de simpatizar e incluso apoyar a la guerrilla colombiana, al mandatario venezolano también se le atribuye el haber convencido a las FARC que ya había llegado el momento de darle una nueva oportunidad al diálogo.

Y, según varias versiones, su intercesión también habría resultado fundamental en los momentos de tensión que estuvieron a punto de descarrillar al tren que eventualmente llevó a los negociadores a La Habana.

Lo que obliga a la pregunta: ¿cómo afectará la muerte de Chávez al proceso de paz que quiere ponerle fin al conflicto armado colombiano?

El corto plazo

La respuesta dependerá, en buena medida, de lo que ocurra con la transición política venezolana.

Nicoláas Maduro
El hombre que Chávez delegó para dar seguimiento al diálogo parece el llamado a reemplazarlo.

Pero los diferentes analistas consultados por BBC Mundo coinciden en que, a corto plazo, la desaparición física de Chávez no debería afectar significativamente las conversaciones de La Habana.

Por un lado, porque una Colombia en paz le conviene a Venezuela y el proceso seguramente seguirá contando con el apoyo de quienquiera remplace a Chávez. Pero, sobre todo, porque en estos momentos pocos anticipan un cambio de rumbo en la política venezolana.

"Tanto el gobierno (de Colombia) como las FARC como Venezuela tuvieron suficiente tiempo para tomar las medidas para que el proceso no se viera afectado", le dijo a BBC Mundo Rafael Guarín, un exviceministro de Defensa de Colombia y catedrático universitario.

"Y la cercanía de las FARC evidentemente era con el presidente Chávez pero sobre todo con la revolución bolivariana, y la revolución bolivariana va a continuar", aseguró.

De hecho, no deja de ser significativo que el hombre que Chávez delegó durante su enfermedad para dar seguimiento al proceso de paz colombiano sea también el hombre que parece llamado a sucederlo al frente del gobierno venezolano: Nicolás Maduro.

"Y si Maduro tiene la continuidad de ese proceso, si gana las elecciones, ahí no habría mayores ruidos porque tanto la confianza de las FARC como la línea del gobierno de Venezuela se mantendrían", dijo León Valencia, presidente del instituto de investigación Corporación Nuevo Arcoiris.

Un análisis que fue confirmado por el propio Maduro en el día que oficializó su candidatura para suceder permanentemente a Chávez.

"Cuando yo sea presidente de la República Bolivariana de Venezuela, directamente electo por el pueblo, yo me pongo al servicio, el primer segundo que sea así decretado mi Presidencia, del presidente Santos, de las partes en conflicto, para ayudar a Colombia a la paz", dijo el lunes el actual presidente encargado.

"Catalizador"

Valencia, sin embargo, también reconoce que el carisma y liderazgo de Maduro no son comparables con los de Hugo Chávez.

Henrique Capriles
Una victoria de Capriles le metería mayor presión a las FARC.

Y la necesidad de consolidar su autoridad a lo interno del partido, entre las fuerzas armadas y el país mismo, podría tener repercusiones sobre el proceso de paz colombiano en el mediano plazo.

"Yo creo que por su mismo carisma, por las diferencias que tiene con Chávez, Maduro se va a retrotraer mucho hacia el mundo interno de Venezuela y a ejercer menos liderazgo o acciones sobre la región", dijo Valencia.

Mientras que para Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, eso podría incluso servir de catalizador y acelerar el ritmo de las pláticas.

"Yo creo que las FARC están en la negociación en parte porque Chávez sabía que no les podía seguir ofreciendo santuario por mucho más tiempo", le dijo el analista a BBC Mundo.

"Y quien suceda a Chávez va a tener menos poder político y capacidad para ofrecerles a las FARC ese santuario", aseguró.

La presión sobre el grupo guerrillero se intensificaría en caso de victoria del candidato de la oposición, Henrique Capriles.

Pero los analistas coinciden en que, por el momento, ese parece el escenario menos probable.

"Con Capriles se acabaría la utilización del territorio venezolano como santuario de protección para las FARC, que es lo que sigue sucediendo. Y Capriles asumiría una posición, no contraria al proceso de paz, pero si le quitaría a la guerrilla la legitimidad política otorgada por el chavismo, lo que eliminaría un elemento que auspicia la continuación de las FARC", explicó Rafael Guarín.

"Pero yo veo muy poco probable, desgraciadamente, que Capriles vaya a ser elegido", dijo el analista, quien es cercano al expresidente Álvaro Uribe.

"País de tramposos"

Para Valencia, una victoria de la oposición también obligaría a una recomposición del grupo de países que acompañan el diálogo.

"Ese grupo de países acompañantes es milimétrico. Ahí están Venezuela y Cuba que son de confianza de las FARC, y están Noruega y Chile, más de la confianza del gobierno", dijo el analista.

"Y es que este es un conflicto muy largo donde se han hecho muchas trampas en los procesos de paz, y todo el mundo lo sabe".

"Trampas del Estado hacia la guerrilla y los paramilitares, y trampas de las guerrillas y los paramilitares a los gobiernos. Es un país de tramposos y (por eso el proceso) necesita mucho acompañamiento internacional", explicó.

Ese acompañamiento será especialmente necesario en la etapa de implementación de unos eventuales acuerdos, que es la etapa en la que las FARC seguramente más echarán de menos a un Hugo Chávez fuerte.

Pero para llegar ahí –si es que se llega– todavía falta mucho tiempo.

Y, para entonces, seguramente también habrá más claridad sobre el futuro político de Venezuela.

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