Capriles se pregunta "cuándo murió Chávez"

  • 11 marzo 2013
Henrique Capriles, candidato de la oposición venezolana
Capriles definió su estrategia de campaña al hacer terrenal al mandatario encargado y separarlo del culto a Chávez.

Las palabras de Henrique Capriles aceptando la candidatura presidencial tuvieron el doble efecto de reanimar a la oposición venezolana –eclipsada por efecto del luto nacional por la muerte del presidente Hugo Chávez- y plantear las líneas de la que promete ser una de las campañas electorales más complejas de cuantas se han vivido en los catorce años de la "era chavista".

El fin de semana el virtual candidato opositor mantuvo en suspenso al país al no responder al ofrecimiento que le hizo la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de asumir nuevamente la postulación, ahora para enfrentarse en las elecciones del 14 de abril al presidente encargado Nicolás Maduro.

El silencio de Capriles había sorprendido a muchos, molestado a algunos y desmoralizado a otros entre la oposición, quienes tras varios días de multitudinarias manifestaciones de dolor por los seguidores del fallecido presidente, se percibían eclipsados, al punto que no pocos consideraban que los herederos de Chávez tenían garantizada una cómoda victoria.

Si bien la aceptación de la candidatura la noche del domingo parece insuflar ánimo entre los opositores, la inmediata respuesta del presidente encargado por lo que consideró "ofensas" contra la memoria de Chávez, de su familia y "el honor" de la Fuerza Armada supuestamente proferidas por Capriles indican que la campaña electoral empezó anticipadamente y con dureza.

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"Maduro no es Chávez"

Con su discurso Capriles definió lo que será la estrategia de la campaña electoral: hacer terrenal al mandatario encargado y separarlo del Chávez de culto que ha venido conformando el discurso oficial desde el anuncio de la muerte del presidente.

"Nicolás (Maduro) yo no te voy a dejar el camino libre compañero", dijo refiriéndose siempre por su nombre de pila al jefe de estado interino, quien el viernes se juramentó ante la Asamblea Nacional, al final de la jornada en la que se realizó el funeral de Estado en honor a Chávez.

Por el tono de las palabras del líder opositor, la estrategia de la campaña será la de distanciar a Maduro de la figura mítica en la que se ha transformado a Chávez, en parte por el fervor de sus seguidores y en parte por la continua operación propagandística oficial que refuerza el culto a la personalidad del desaparecido presidente.

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"¿Cuántas veces no escucharon ustedes que el problema es que el entorno no sirve, que el entorno es ineficiente? Mi querido pueblo el entorno es el que quiere gobernar", dijo Capriles refiriéndose a encuestas de opinión en las que se suele valorar bien a la persona de Chávez y mal la gestión de su gobierno y sus colaboradores.

Muchos analistas aseguran que Capriles demoró su decisión calculando las consecuencias de asumir una posible segunda derrota consecutiva en presidenciales –la primera en octubre pasado- y la desventaja de competir no solo con el candidato Maduro, sino con la leyenda de Chávez.

"Le mintieron al país"

Pero antes de romper el suspenso en torno a su candidatura, el actual gobernador del central estado Miranda, se hizo eco de muchas de las dudas que algunos (no sólo de oposición) expresan en la calle sobre el manejo del estado de salud del presidente Chávez en sus días finales.

Aunque dijo ser respetuoso del luto nacional, en un momento de sus palabras expresó un "Quién sabe cuándo murió el presidente", que recoge las suspicacias opositoras sobre las circunstancias en las que falleció Chávez, al punto que muchos han especulado con que el deceso haya ocurrido antes de que fuera oficialmente anunciado, el martes 5 de marzo.

"Nicolás (Maduro) le mintió a este país durante los últimos dos meses, se lo digo al pueblo oficialista, le mintieron en las últimas semanas", afirmó Capriles y dijo que las ceremonias fúnebres estuvieron "fríamente calculadas" para lanzar la campaña electoral.

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"Ustedes llevaban semanas haciendo campaña, y ahora encima, usan el cuerpo del presidente para hacer campaña política".

El opositor también cuestionó las declaraciones dadas por el ministro de la Defensa, almirante Diego Molero, quien el martes durante el traslado de los restos de Chávez dijo a la televisora del Estado que había que votar por Maduro para "darle en la madre a toda esa gente fascista de este país".

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Capriles criticó que el militar no respetara la norma constitucional que impide a los uniformados hacer campaña política o militar en partidos y exigió la destitución del ministro a quien calificó de una "vergüenza".

"Declaración de guerra"

Por eso, a los pocos minutos de haber finalizado la intervención del líder opositor, Maduro ofreció un mensaje de respuesta en televisión en el que calificó las palabras de Capriles de "declaración irresponsable" y "declaración de guerra", al tiempo que advirtió que la familia Chávez podría tomar acciones legales contra el líder de la MUD.

"Ha cometido el error más grande de su historia. Usted no sabe lo que hace, señor de los apellidos (…) no sabe con quién se está metiendo", dijo Maduro al tiempo que aseguró que el mensaje de su contrincante buscaba levantar un "tsunami de indignación" popular que podría degenerar en violencia.

"Sale como loco, enloquecido de odio para justificar la derrota segura que va a tener el 14-A. Él lo hace porque tienen un cálculo", afirmó Maduro, quien habló en un escenario que mostraba al fondo una fotografía de Chávez vestido de militar con su tradicional boina roja.

Maduro, evidentemente indignado, calificó de "irresponsable" y "miserable" al "señorito de los apellidos", como se refirió a Capriles, a quien nunca llamó por su nombre.

Las palabras del presidente venezolano encargado, plenas de referencias a la figura de Chávez, corroboran que para estas elecciones la estrategia oficial será la confrontar al candidato opositor no solo con Maduro y la maquinaria del Partido Socialista Unido de Venezuela, sino con el mito que se está construyendo en torno a Chávez.

Así, la reanimación del lado opositor con seguridad tendrá el efecto paralelo de reforzar al núcleo duro del chavismo, que cerrará filas en torno a Maduro, al fin y al cabo el hombre ungido por quien ahora llaman el "Líder Supremo" para seguir con la llamada Revolución Bolivariana.