¿Sirve matar cabras para salvar vidas de soldados?

  • 16 marzo 2013

El Pentágono tiene que implementar algún plan para eliminar gradualmente las mutilaciones animales durante la carrera militar. Cabe preguntarse, ¿sirve dispararles a cerdos y cabras para salvar vidas en el campo de batalla?

El término oficial es "entrenamiento con tejidos vivos", un eufemismo para mutilar animales para que, así, los médicos puedan aprender a tratar las heridas de bala y otras lesiones en el campo de batalla.

Miles de animales - en su mayoría cabras y cerdos - han muerto en estas sesiones. Ahora, sin embargo, la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2013 obliga a los jefes de servicio estadounidenses a decirle al Congreso cuáles son sus planes para ponerle fin a esta práctica.

El Departamento de Defensa dice que tales ejercicios "preparan a los médicos para las heridas críticas y urgentes que se encontrarán en el campo de batalla de hoy".

Pero grupos como Personas por el Trato Ético de los Animales (Peta) dicen que son "bárbaros" e innecesarios.

The Men Who Stare At Goats (2009)
El tema fue objeto de la película "Los hombres que miraban fijamente a las cabras" (2009)

De acuerdo con Peta, alrededor de 10.000 animales al año se utilizan en las operaciones militares de EE.UU.. "El animal más usado es la cabra", explica una portavoz del Pentágono. El entrenamiento con tejido vivo, que se remonta a la Guerra de Vietnam, ha sido objeto de controversia desde 1983, cuando se reveló que los militares planeaban balear a decenas de perros anestesiados suspendidos en mallas de nailon en un campo de tiro bajo techo. El alboroto que esto provocó obligó al entonces secretario de Defensa Caspar Weinberger a decretar que no se usarían más perros.

Sin embargo, el ejército ha seguido hiriendo a animales no domésticos en esas sesiones. Su uso de los animales fue el tema central del libro de Jon Ronson "Los hombres que miraban fijamente a las cabras", que se convirtió más tarde en una película protagonizada por George Clooney y Ewan McGregor.

Durante una típica semana de curso de formación militar de EE.UU., los médicos de combate asisten a conferencias y miran videos antes de practicar con maniquíes, simuladores que imitan la fisiología humana - conocidos como "formadores de tareas parciales" - y, a veces, con cadáveres, según el Pentágono.

Ejercicios

El curso culmina con el "ejercicio con el animal vivo, donde los estudiantes deben demostrar que son competentes para poner en práctica estos procedimientos que salvan vidas", dice el Pentágono. Muchas veces esto se hace en una zona boscosa o un campo abierto para imitar las condiciones de combate.

Según el Departamento de Defensa, los animales son tratados con humanidad. El portavoz dice que están bajo anestesia general, no sienten dolor y son cuidados por un veterinario en todo momento.

El Pentágono dice que la tasa de supervivencia actual del personal que resulta herido en combate es superior al 90% - la más alta registrada en la historia - y sostiene que esto prueba que la capacitación es efectiva.

"No hay ninguna alternativa actual ni validada que tenga el realismo, los resultados inmediatos y la profunda formación que ofrece el modelo animal vivo", añade la portavoz.

Sin embargo, los defensores de los animales y algunos legisladores estadounidenses han sido muy críticos con esta práctica.

Peta puso de relieve el tema en 2012, cuando se dio a conocer un video filtrado que muestra a un instructor rompiéndoles las patas a cabras vivas y cortándolas con motosierras.

Ahora, el Pentágono debe encontrar la manera de depender menos de los animales y más de los simuladores que imitan al cuerpo humano.

Alternativas

Quienes se oponen a la práctica citan evidencia de que los simuladores son una herramienta de enseñanza más eficaz que las cabras o los cerdos.

Un estudio hecho en 2012 por la Fuerzas de Defensas Israelíes halló que el entrenamiento con maniquíes tiene un efecto positivo en la autoconfianza de los médicos, y que los investigadores no "lograron demostrar un beneficio claro" de la utilización de animales vivos para los mismos fines.

"La mayoría de la gente está de acuerdo en que si hay una alternativa más efectiva, debe ser usada", dice Justin Goodman, director de investigaciones de laboratorio de Peta.

"Los simuladores no sólo están disponibles sino que además son eficaces, y no sólo son eficaces, sino que son mejores" que usar animales.

Además, sostiene que la diferencia entre la fisiología humana y la animal significa que esos cursos de formación tienen un valor limitado.

"Uno no entrenaría a un veterinario que va tratar a perros atropellando gente," agrega Goodman.

De los 28 países de la OTAN, 22 no utilizan animales en el entrenamiento médico de combate, según un artículo publicado en 2012 por la revista Medicina Militar. Además de EE.UU., las otras excepciones son Canadá, Dinamarca, Noruega, Polonia y Reino Unido, que envía a su personal a laboratorios de animales en Dinamarca.

En 2012, a raíz de la publicidad negativa sobre las sesiones de entrenamiento que se hacen dos veces al año en Dinamarca, el Ministerio de Defensa dijo que los cirujanos reciben "una valiosa experiencia" y eso les "ayuda a salvar vidas en las operaciones".

Reino Unido suspendió la práctica en 1998 después de que el tema saliera a la luz, pero un estudio encargado por el gobierno concluyó que no había "otra alternativa igualmente eficaz" y que era "completamente apropiado y, de hecho, necesario".

La asociación protectora de animales británica RSPCA, sin embargo, calificó esto de "repugnante y horrible".