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El primer programa para latinos ciegos en California

Última actualización: Miércoles, 6 de marzo de 2013

Los Ángeles: primer programa para enseñar a ciegos en español

"El poder sin ver" es un programa permanente de asistencia y formación para invidentes hispanohablantes en Los Ángeles. BBC Mundo habló con dos de sus participantes.

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Todos los días, Blanca Ángulo viaja hasta tres horas en autobús para llegar desde su casa, en el sur de Los Ángeles, hasta el centro. En esta ciudad estadounidense en la que, según las autoridades, apenas 10% de los habitantes usa transporte público, la travesía tiene otro mérito: Blanca es invidente desde hace tres años y, a su ceguera, se suma que habla poco inglés.

"Me había agarrado una depresión muy fuerte cuando perdí la vista, se encierra uno en su casa y no quiere saber de nada. Pero gracias al programa empecé a salir", dice a BBC Mundo esta mexicana llegada de Guadalajara.

El programa del que habla es el que diseñó el Instituto Braille local para la población hispana: ante el número creciente de latinos con problemas de visión, los expertos descubrieron que no sólo hacía falta darles herramientas para mejorar su movilidad y autonomía, sino proporcionárselas en español.

"Muchos no pueden usar los recursos que hay en inglés simplemente porque no lo hablan. De nada sirve tener cursos y clases si una parte de la comunidad (de invidentes) no puede beneficiarse para tener una vida más plena", señala la coordinadora Rocío Vallejos.

"El poder sin ver" –tal es el nombre del programa- comenzó a funcionar hace cuatro años como un piloto, pero ahora acaba de anunciarse como permanente. Por él han pasado 800 hispanos ciegos o con visión mínima y la demanda va en aumento.

¿La causa? Una estadística de salud alarmante: los latinos de Estados Unidos son la minoría con más riesgo de perder la vista.

Entre otras cosas, dicen los expertos, porque casi 12% de ellos sufre de diabetes, comparado con 7% entre blancos no hispanos, según datos de la Asociación Estadounidense de Diabetes, y esta enfermedad en su estado avanzado puede conducir a la ceguera total.

Latinos en riesgo

Los estudios de la Oficina para la Salud de Minorías del gobierno estadounidense (OMH, en inglés) indican que los peores índices de diabetes en los latinos se registran entre puertorriqueños y mexicanos.

Estos últimos, que tienen dos veces más posibilidades de ser diagnosticados con la enfermedad que los blancos, son mayoría entre los inmigrantes de California.

Diabetes y ceguera en Estados Unidos

Latinos en EE.UU.
  • Según la encuesta nacional estadounidense de 2009, 11,8% de los hispanos del país fue diagnosticado con diabetes, comparado con 7,1% entre blancos no hispanos.
  • Las mayores tasas entre hispanos se dan en mexicano-estadounidenses (13,3%) y puertorriqueños (13,8%), seguidos de cubanos (7,6%).
  • La probabilidad de recibir un diagnóstico de diabetes fue 66% más alta en los adultos hispanos, en comparación con los blancos no hispanos.
  • La diabetes es la causa principal de casos nuevos de ceguera en adultos entre 20 y 74 años.
  • Hasta 2008, 4,2 millones (28,5%) de diabéticos de más de 40 años sufrían de retinopatía diabética y, de ellos, 655.000 tenían la enfermedad avanzada que podía causar pérdida de visión.
  • Según la Federación Nacional de Ciegos (NFB), hay 2,8 millones de hispanos invidentes.

Datos: Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU.

"Sólo en el condado de Los Ángeles, 41% de los hispanos sufre de diabetes. El tema de la dieta no ayuda y, como muchos no tienen acceso a seguro médico o tratamiento apropiado, la enfermedad avanza. A eso hay que sumarle los casos de enfermedades de la vista relacionadas con la edad, como glaucoma o cataratas", le detalla Vallejos a BBC Mundo.

Aunque los servicios que ofrecen son gratuitos, los responsables del instituto se encontraron con las barreras del idioma y las diferencias culturales: muchos hispanos no entienden inglés, no saben que existen programas de asistencia o, por su condición de indocumentados, desconfían de registrarse en instituciones públicas.

"Hicimos mucho trabajo de salir hacia la comunidad, de ir a contactar a la gente para decirles qué ofrecemos", señala la coordinadora de "El poder…", que pone avisos en radios en español y trabaja con un sistema de promotoras comunitarias.

Blanca es una de ellas: todas las tardes, después de terminar sus clases en el instituto, sale a distribuir volantes.

"Voy, reparto folletos, hablo con gente en el bus, voy a dar la plática al hospital donde se hacen las consultas (oftalmológicas)", cuenta.

Cocina y computación

Así, como parte de "El poder…", se dictan cursos en español sobre lo más requerido por quienes pierden la vista en edad adulta: las técnicas de uso del bastón. Y les enseñan a moverse en las calles y a tomar transporte público, del que dependen muchos hispanos de bajos recursos.

"También vamos a sus casas, nuestro trabajo consiste en ayudarlos a crearse un mapa mental del entorno. Y la comunicación es fundamental: más de la mitad (de nuestros pacientes) es monolingüe", le cuenta a BBC Mundo Ivette Araujo, especialista en orientación y movilidad, para quien el español es su segunda lengua pero lo usa para este programa.

Pero no sólo de eso se trata: hay cursos de computación, manejo del dinero, arreglo personal y baile.

Y clases de cocina: las favoritas de Magdalena Clarín, que aprendió habilidades como la de dosificar ingredientes en jarras marcadas en relieve, para leer las medidas con el tacto.

"Nuestro trabajo consiste en ayudarlos a crearse un mapa mental del entorno. Y la comunicación es fundamental: más de la mitad de nuestros pacientes es monolingüe, sólo habla español"

Ivette Araujo, especialista en orientación y movilidad

"Nos enseñan a cocinar, pues para no decir 'no puedo cocinar porque no veo'. Hoy vamos a hacer comida china", dice la mexicana de 63 años, que perdió la vista en 1994 por causa de la retinitis pigmentosa.

En total, dicen los responsables, 175 personas asisten a unas 30 sesiones diarias. Algunos pasan todo el día en el instituto, que también funciona como espacio de interacción social.

"Yo antes era bailarina profesional y sketchista cómica, todo familiar", cuenta Blanca, mientras muestra una foto vieja donde se la ve sobre el escenario, maquillada y con espaldar de plumas rojas.

"Al perder mi vista, perdí mi trabajo. Pasé de ser económicamente independiente y estar rodeada de gente a no poder producir mi dinero. El instituto me salvó y por eso me gusta venir a diario".

Para Magdalena, el centro ha cumplido otra misión: la de hacerle perder el miedo al inglés.

"Era muy difícil entrar a las clases antes porque no entendía inglés… pero ahora tomo el inglés que dan aquí mismo, aprendí eso y un poco de Braille. Todo ayuda para ser más independiente", asegura.

Contexto

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