Preguntas fundamentales sobre la disputa Malvinas/ Falklands

  • 10 marzo 2013
Puerto Stanley/ Puerto Argentino (foto de archivo)
Puerto Stanley para Reino Unido; Puerto Argentino para Argentina.

La disputa entre Argentina y Reino Unido por las islas Malvinas/ Falklands en el Atlántico Sur ha regresado al centro de la agenda informativa con el referendo -que Buenos Aires rechaza- que llevan adelante los isleños para decidir si quieren mantener su estatus de territorio de ultramar de Reino Unido.

Vea la entrevista de BBC Mundo con el canciller argentino

Las posiciones de una y otra parte -que no han logrado un acuerdo definitivo desde el siglo XIX y pelearon en 1982 una guerra en la que venció Reino Unido- se sustentan en una serie de diferencias en la interpretación del derecho y las relaciones internacionales.

BBC Mundo le envió en forma separada una serie de preguntas a dos destacados académicos especializados en la materia. Por un lado, el argentino Marcelo Kohen, profesor de Derecho Internacional en el Graduate Institute de Ginebra, Suiza y por el otro el británico Sir Lawrence Freedman, Jefe del Departamento de Estudios de Guerra del King's College de Londres.

A ambos se les presentó un formulario que cuestiona argumentos y elementos fundamentales como la de la autodeterminación o no de los habitantes de las islas, el derecho de una u otra nación a la soberanía de ese territorio y las posibilidad (o no) de llevar el caso a una Corte Internacional.

Estas son sus respuestas.

Argumento central

Profesor Marcelo Kohen
Marcelo Kohen es profesor de Derecho Internacional en el Graduate Institute de Ginebra.

Pregunta: ¿Cuál es el argumento central a favor de la soberanía argentina?

Argentina tiene soberanía porque heredó al momento de su independencia el territorio de España, que por más de medio siglo controló todo el archipiélago sin reacción británica alguna. Luego la Argentina tomó posesión efectiva del territorio y realizó la obra más avanzada de asentamiento humano en las islas desde su descubrimiento. La Argentina nunca aceptó el despojo forzado de las islas por el Reino Unido y mantuvo su soberanía a pesar de la negativa británica de negociar y de someter la cuestión a arbitraje.

Sir Lawrence Freedman
Sir Lawrence Freedman es Jefe del Departamento de Estudios de Guerra del King's College de Londres.

Pregunta: ¿Cuál es el elemento fundamental que respalda la posición de soberanía británica sobre Malvinas/ Falklands?

El gobierno británico cree que su reclamo de 1833 era fuerte. Obviamente esto es algo que Argentina disputa. Mi visión es que ninguno de los reclamos era particularmente sólido en ese entonces, pero era un período diferente en las relaciones internacionales, uno en que los asuntos tendían a resolverse con el uso de la fuerza. Desde 1833 Reino Unido mantuvo una presencia ininterrumpida en las islas. Ese hecho, sumado al derecho de autodeterminación (los isleños quieren seguir siendo británicos), da respaldo al caso británico en el marco del derecho internacional.

Autodeterminación

Pregunta: ¿Por qué puede aplicarse la noción de autodeterminación de los pueblos a los habitantes de Malvinas/ Falklands? ¿En qué medida el derecho internacional respalda esta posición?

La pregunta no es por qué los falklanders deberían ser tenidos en cuenta sino, ¿por qué no? El fundamento normal de la posición anticolonial no es el de antiguos reclamos territoriales sino la autodeterminación de la población local. Argentina cree que se puede ignorar este requerimiento porque esta es una población "implantada", pero la mayoría de las familias falklanders han vivido en las islas por varias generaciones. No es más ni menos una población implantada que la de Argentina.

Pregunta: Uno de los argumentos en el tema de la soberanía es el de la autodeterminación de los pueblos. ¿Me puede explicar cómo se aplica, o no, al tema Malvinas/ Falklands?

El Derecho Internacional distingue tres categorías de comunidades humanas: pueblos, minorías y pueblos autóctonos. Sólo los primeros tienen derecho de libre determinación externa, es decir, pueden decidir el destino del territorio en el que habitan. En el marco del proceso de descolonización, es la Asamblea General de las Naciones Unidas quien determina cómo se descoloniza un territorio y si la libre determinación es aplicable o no. A diferencia de otros casos en que las víctimas del colonialismo eran pueblos sojuzgados, en el caso Malvinas la Asamblea General no reconoce la existencia de un pretendido "pueblo falklander" con derecho de libre determinación. Son ciudadanos británicos que llegaron a las islas después que la potencia colonial expulsara a las autoridades y población argentinas e impidiera que la población argentina pudiera regresar a las islas.

Al mismo tiempo que se negaba a discutir la controversia con la Argentina, el Reino Unido controló desde siempre la política migratoria del territorio insular. Se trata de una población que no tiene un crecimiento demográfico normal, cuya composición depende de la llegada de personas provenientes esencialmente de la metrópoli. Hoy la población nacida en las islas es minoría. El cuerpo electoral está constituido únicamente por ciudadanos británicos. Aplicar la libre determinación a semejante población sería desvirtuar el principio para perpetuar una situación de colonialismo territorial. Por supuesto, eso no quiere decir que sus habitantes no gocen de otros derechos. Simplemente, unos ciudadanos británicos no tienen el derecho de decidir una controversia de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.

¿Contradicciones?

Pregunta: ¿El argumento de que son un grupo implantado en un suelo del que no son nativos, no se contradice con la propia historia argentina, un país esencialmente habitado por extranjeros y descendientes de extranjeros? (De hecho Argentina tuvo políticas activas a fines del siglo XIX de "reemplazar" a población nativa con inmigrantes europeos.)

Son dos situaciones diferentes. Una cosa es un país generoso en materia migratoria como la Argentina y otra cosa es una potencia colonial que toma por la fuerza una parte del territorio de otro Estado con el que mantiene relaciones de paz y amistad. Esta situación es muy diferente con la también lamentable actitud del gobierno argentino en el siglo XIX de librar una guerra a las poblaciones indígenas del sur para controlar sus territorios. La Argentina no tiene un Estado autóctono a quien restituir esos territorios. El Reino Unido si: la Argentina. Por lo demás, la población autóctona del resto del país ha sido siempre una parte del pueblo argentino: baste mencionar que la declaración de independencia de la Argentina fue redactada en español, quechua y aymará! Hoy la Constitución argentina reconoce los derechos de todos los pueblos autóctonos. Forman parte del pueblo argentino.

Pregunta: ¿Cómo puede Reino Unido defender la autodeterminación de los isleños mientras existe una disputa histórica en torno a la independencia de Escocia, por ejemplo?

No hay una disputa histórica en torno a la independencia de Escocia. Hubo un acta de unión que los nacionalistas escoceses reconocen. Sólo quieren derogarla. Reino Unido acordó que haya un referendo en Escocia para dirimir el asunto, tal como ha hecho con Irlanda del Norte; y con Falklands/ Malvinas. Las encuestas sugieren hoy que Escocia votará por permanecer en la unión.

Corte Internacional

Pregunta: ¿Admitirá alguna vez Reino Unido que el caso sea tratado por la Corte Internacional de Justicia en La Haya? ¿Si no, por qué no?

Creo que esta es una pregunta que sería mejor que respondieran en Buenos Aires. No tengo información interna, pero entiendo que Argentina jamás mostró interés en involucrar a la Corte Internacional de Justicia. Una sentencia definitiva que fuera en contra de sus pretensiones pondría en entredicho décadas de propaganda.

Pregunta: ¿Cómo se hace valer el derecho internacional en el caso Malvinas/ Falklands si no se puede ir a una Corte Internacional a defenderlo? ¿O se puede?

Las Naciones Unidas y numerosos foros regionales exigen a las dos partes de la controversia de soberanía resolverla mediante negociaciones. Hay una obligación internacional de resolverla. El Estado que se niega a resolver la controversia de soberanía incumple sus obligaciones internacionales. Para llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia hace falta el consentimiento de los dos Estados, cosa muy difícil si una de las partes ni siquiera quiere negociar.

De cara al mundo

¿Qué le queda a Argentina por hacer?

El Reino Unido reconoció la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia únicamente para controversias posteriores a 1977. Obviamente la disputa por las Malvinas es anterior, lleva más de 180 años. La Argentina no hizo una declaración de aceptación de la jurisdicción de la Corte, pero si lo hiciera no podría demandar al Reino Unido en razón de la limitación temporal antes mencionada. La Argentina puede seguir insistiendo en el plano bilateral y multilateral para que el Reino Unido cumpla con su obligación de resolver la controversia de soberanía mediante uno de los medios de solución pacífica existentes, pero es verdad que, habida cuenta que el Reino Unido tiene derecho de veto en el Consejo de Seguridad, no tiene otros medios a su disposición. Por lo demás, todos los gobiernos democráticos argentinos se han comprometido desde 1983 a resolver la controversia sólo por medios pacíficos y de conformidad con el Derecho Internacional.

Pregunta: ¿Por qué Reino Unido no acata las resoluciones de Naciones Unidas que piden a ambas partes que se sienten a negociar?

Las resoluciones relevantes fueron aprobadas por la Asamblea General de Naciones Unidas, y por lo tanto no son vinculantes. Hasta 1982 Reino Unido negoció. Luego Argentina intentó resolver el asunto a través de la fuerza militar y fracasó. No sorprende que esto haya cambiado las actitudes respecto a las negociaciones. El problema fundamental es que Argentina siempre ha insistido que el único propósito de las negociaciones debe ser la transferencia de soberanía, y Reino Unido no accederá a una transferencia que contradiga los deseos de los isleños. Mi visión es que si Argentina dejara de lado el asunto de la soberanía habría mucho de qué hablar.