Técnicas de 'Star Trek' para defender la Tierra de los asteroides

  • 25 febrero 2013
Fotografía del asteroide Ida
El próximo asteroide rozará la Tierra en 2029 pero en su trayectoria no colisionará con nuestro planeta.

Rayos láser, aeronaves y explosivos que impactan asteroides... Todas las técnicas están dirigidas a cambiar el rumbo de un cuerpo espacial que amenace con chocar contra la Tierra. ¿Star Trek? No, ciencia.

Después de la lluvia de meteoritos sobre las montañas Urales de Rusia, residentes de Chelyabinsk están saliendo a las llanuras de las inmediaciones repletas de nieve donde encuentran aún pequeños fragmentos del impacto que dejó más de mil heridos.

Todos estaban esperando el mismo viernes, el momento en que un asteroide peinaría la Tierra. Llegaron, primero, los meteoritos, tomando por sorpresa a los científicos que tampoco los esperaban.

"Esto sólo pasa una vez cada cientos de años", aseguró el científico Alan Harris, coordinador del proyecto NEOShield para prevenir "ataques" de objetos cercanos a la Tierra. Sus palabras tranquilizarían a los rusos a quienes, ahora más que nunca, les preocupa que este episodio se pudiera repetir.

El viceprimer ministro Dimitri Rogozin, a cargo del ministerio de Defensa, ya intentó calmar los ánimos desde su cuenta de Twitter: "Crearemos un sistema para detectar y neutralizar objetos externos a la Tierra que puedan amenazarla," escribió.

"Nosotros buscamos asteroides", cuenta Alan Harris a BBC Mundo. "Podemos detectarlos con años de antelación. Por ejemplo, sabemos que el próximo que rozará la Tierra será en 2029. Ya sabemos cuánto mide y cómo de rápido pasará. Y hasta tiene nombre: se llama Apophis". Pero los meteoritos, asegura, son más difíciles de detectar. Son mucho más pequeños y van a una velocidad significativamente más rápida.

Entonces, ¿debería preocuparnos a partir de ahora lo que ocurre más allá de las nubes?

Objetivo: salvar la Tierra

El proyecto internacional NEOShield pretende evaluar la amenaza de objetos cercanos a la Tierra (NEO, en sus siglas en inglés) y encontrar las mejores soluciones posibles para hacer frente a un gran asteroide o cometa en cuya trayectoria de colisión se encuentre nuestro planeta.

La pasada semana, científicos de la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia se reunieron en una conferencia en Viena, Austria, para abordar el tema de los meteoritos que cayeron en Rusia y la trayectoria del último asteroide "2012 DA14" que rozó la Tierra (el mismo día).

Es una gran iniciativa financiada con fondos comunitarios que comenzó en enero de 2012 y que tiene una duración de tres años y medio. El esfuerzo está liderado por la agencia espacial alemana (DLR) y el Instituto de Investigación Planetaria en Berlín. El profesor Alan Harris del Insituto alemán coordina el proyecto.

"Esto es serio", dice con tranquilidad el profesor Harris y continúa, "si no desviamos los asteroides que vienen hacia la Tierra, podrían crear un cráter con el impacto y destruir una ciudad entera. Y lo que es peor, podrían destruir un país pequeño, del tamaño de Holanda. Moriría mucha gente".

Como alternativa, se creó una red de alerta mediante la cual científicos de diferentes países puedan intercambiar información si se detecta un cuerpo que se dirige a gran velocidad hacia la Tierra.

Sin embargo, el pasado viernes, nadie pudo predecir los meteoritos que cayeron sobre Rusia.

Las técnicas más extrañas

Cuando se detecta un cuerpo en el espacio en mitad de cuya trayectoria se encuentra la Tierra hay que valorar, en primer lugar, el tamaño. La mayoría se desintegra en la atmósfera, antes de chocar contra la Tierra.

Cráter Barringer en Arizona
El cráter Barringer en Arizona fue causado por el impacto de un meteorito hace unos 50.000 años. Es una de las amenazas que preocupa a los científicos.

Para aquellas rocas que pesan más de unos cuantos cientos de toneladas, sin embargo, la fricción atmosférica tiene poco efecto en sus velocidades. En estos casos, hay que desviar su curso.

"Nosotros estudiamos enviar aeronaves para impactar los meteoritos o aeronaves que transportan en su interior tractores gravitacionales", explica el profesor Harris.

Ambas cambiarían el rumbo del asteroide. La segunda técnica es más sencilla porque no hay que tener información sobre el cuerpo para llevarla a cabo. La nave sencillamente se posa sobre la roca y ligeramente va cambiando su velocidad o alterando su dirección mediante la atracción gravitacional entre ambas.

Otras de las técnicas que estudian utilizar, de las más extravagantes, es mover los cuerpos espaciales con rayos láser. ¿Cómo funciona esto?

Se pueden utilizar los láser para destruir o evaporar el material de la superficie de la roca. El gas que desprende, se comportaría como propulsor y movería el cuerpo. Además, la propia luz puede ejercer una pequeña fuerza por lo que unos láseres lo suficientemente grandes y potentes bastarían para mover pequeños asteroides.

Otra forma es concentrar la energía solar en un asteroide a través de espejos o lentes. Una simple aeronave podría hacer el trabajo y es una idea que ya debatieron científicos en muchas publicaciones, como expone la página web del proyecto NEOShield.

La explosión de cuerpos espaciales con material nuclear se considera, sin embargo, la forma más efectiva y segura pero también la más controvertida de todas, para desviar los asteroides más grandes y de mayor peso que supongan una clara amenaza a nuestro planeta.

La detonación empujaría al cuerpo lejos de la Tierra aunque, según detalla la página web de NEOShield, "esto es muy diferente a como se muestra en las películas de Hollywood".

¿Están los científicos de broma? "¡En absoluto! ¡Todo es real!", dice enérgicamente Alan Harris. "Tenemos razones para preocuparnos".

El próximo gran asteroide rozará la Tierra en 2029. Éste, sin embargo, es 6 veces mayor que el "2012 DA14" que nos visitó la pasada semana. Pasará a apenas 30 mil km de la Tierra, a una distancia similar del último. Los científicos, dice Harris, "lo tenemos controlado".

Por ahora, parece, no tenemos nada que temer.

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