Papeles Secretos Chile-Reino Unido: el debate por la venta de uranio en la era Pinochet

  • 21 febrero 2013
Archivo cooperación nuclear Foto: BBC/National Archives

La decisión se había tomado. "El uranio está listo para ser suministrado el próximo año".

Mediante un memo confidencial entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Departamento de Intercambio Comercial, el gobierno británico explicaba su decisión de suministrar combustible nuclear a Chile. Era el 3 de diciembre de 1982.

Eso sí, no había sido una decisión fácil.

De hecho, habían demorado un año en ponerse de acuerdo. Por un lado estaban los intereses económicos y un acuerdo de cooperación previo. Por el otro, lo sensible del tema, dados los cuestionamientos internacionales al gobierno de facto chileno.

El debate quedó registrado en el archivo confidencial ahora desclasificado "Cooperación Nuclear entre Chile y Reino Unido", al cual BBC Mundo tuvo acceso.

Una visita peculiar

La discusión comenzó en enero del mismo año, cuando a la cancillería británica le pidieron autorización para un peculiar envío a Chile: el Centro de Investigación de Armas Atómicas (AWRE) quería saber si tenían luz verde para apoyar la decisión de la nación sudamericana de incrementar su potencial nuclear.

"Los chilenos han expresado interés en aumentar la capacidad de su reactor tipo 'Herald', el cual fue diseñado por Fairey Engineering Limited y entregado a principios de los años 70", se lee en la transcripción de una conversación entre funcionarios de los dos departamentos.

Para ello, necesitaban la visita de uno de sus científicos: Derek Hindley, "la única persona con la experiencia necesaria para realizar un estudio preliminar sobre el aumento de capacidad".

"El efecto de este aumento de capacidad hará que el reactor tome un 20% en vez de un 8% de uranio enriquecido", dice la comunicación firmada por I. Knight Smith, de la oficina para Sudamérica de la Cancillería.

Y tras un acuerdo de cooperación nuclear no bélica entre Reino Unido y Chile, el primer país proveería al segundo de combustible nuclear.

Hasta ahí, nada extraño. Excepto que Chile vivía bajo un gobierno de facto.

Un reactor sin democracia

Archivo cooperación nuclear Foto: BBC/National Archives

Técnicamente, el reactor llegó a Chile a principios del gobierno de Augusto Pinochet y su primera reacción nuclear se registró a las 8:27 am del 13 de octubre de 1974, según datos del Centro de Estudios Nucleares La Reina. Es decir, casi un año después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

La adquisición había sido el resultado de un acuerdo de cooperación nuclear no bélico realizado en 1969, durante el primer gobierno laborista de Harold Wilson en Reino Unido y el de Eduardo Frei Montalva en Chile.

Pero entre el acuerdo y la llegada del reactor, el panorama político chileno había cambiado.

Aun así, en mayo de 1975, durante el segundo gobierno de Wilson, Hindley "habría aparentemente asesorado a los chilenos" en una visita secreta, según consta en los documentos.

Casi una década después y luego del revuelo internacional por las denuncias de violaciones de derechos humanos del gobierno de Augusto Pinochet, un vínculo de cooperación nuclear entre ambos países a través de un enviado experto en armas atómicas era un tema delicado para la imagen del gobierno británico.

"La visita a Chile de un miembro de la AWRE, de hacerse pública, podría ser vergonzosa y difícil de defender por los ministros en el Parlamento, a pesar de que la última visita de Hindley se realizó después del golpe de Estado, en la época del gobierno laborista", asegura el documento.

En consecuencia, la decisión inicial era no enviar al experto. Por el momento.

"Nuestra posición sobre la visita de Hindley deberá ser consistente con nuestra decisión sobre la propuesta para proveer combustible nuclear a Chile, la cual es parte del mismo proyecto", se lee en el memo.

Vender o no vender, he ahí el dilema

Durante los meses siguientes Reino Unido tuvo preocupaciones más importantes que el suministro de material nuclear a Chile.

Febrero y marzo fueron clave en la creciente tensión con Argentina por las islas Falklands/Malvinas, la cual derivó en la invasión argentina el 2 de abril.

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Augusto Pinochet
El reactor nuclear chileno se inauguró un año después del golpe de Estado liderado por Pinochet.

Sin embargo, el tema no decayó. Durante esos dos meses circuló entre los departamentos afectados primero un borrador, y luego un documento restringido, que recomendaba permitir la provisión del combustible nuclear, así como la visita de expertos.

"Sería recomendable que desde el punto de vista de la presentación, cualquier experto enviado a Chile debe llevar claras credenciales de 'uso pacífico'", especificaban estos documentos.

Sobre el primer borrador, Knight Smith dejó registro manuscrito de la importancia de destacar dos puntos: "que (a) el rechazo sería una infracción contra el tratado de 1969 y (b) no hay alternativa al envío de un hombre de la AWRE para hacer el estudio preliminar".

"En resumen, a pesar de que esta materia puede causar preguntas para ser contestadas en el Parlamento, el rechazo a la provisión (de material nuclear) no podría ser justificado por razones de 'no proliferación' y sería una infracción contra el acuerdo de 1969", concluye el documento.

Finalmente, el tema se resolvió a favor de la venta.

"Tras el acuerdo ministerial de la presentación del señor Kenyon el 16 de marzo, intercambiamos correspondencia con los chilenos el 23/24 (…) para esta venta de uranio enriquecido. El uranio está listo para ser suministrado el próximo año", aclara el memo confidencial de diciembre de 1982.

Y aunque la visita de expertos se aprobó en los términos que se especifican anteriormente, los detalles de la visita de Hindley quedarán inmersos en el misterio histórico.