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El cáncer infantil, el gran olvidado

Última actualización: Miércoles, 20 de febrero de 2013
Niño ruso con cáncer

Los tratamientos más comunes para el cáncer infantil tienen riesgosos efectos secundarios.

La mayor causa de muerte por enfermedad en niños de uno a cinco años es el cáncer y, sin embargo, es el área que más dificultades tiene para reunir fondos para su investigación y el que menos planes de ayuda tiene en el mundo desarrollado.

Esta es la conclusión a la que llegaron expertos en cáncer infantil que formaron parte de una nueva serie de la revista Lancet Oncology.

La falta de fondos, las estrictas regulaciones y la ausencia de interés por parte de la industria farmacéutica amenaza con ralentizar la tasa de supervivencia de cáncer infantil en países desarrollados. Mientras que la carencia de políticas sanitarias en los países de medianos y bajos ingresos son -en buena parte- responsables de que la mortalidad de cáncer infantil esté en el 90%.

"En el llamado mundo occidental, para tratar cáncer en niños lo que tenemos básicamente es cirugía, radioterapia y quimioterapia", le explica a BBC Mundo Kathy Pritchard-Jones, jefa de la serie y profesora del Instituto de Salud Infantil del University College de Londres, en Reino Unido.

"Todos tienen efectos secundarios, particularmente en niños menores de cinco años", que representan la mitad de los casos de cáncer infantil. "Les estás dando este tratamiento a niños que crecen muy rápido y que pueden tener efectos secundarios permanentes", advierte la experta.

Por otra parte, el 20% de los niños que tengan o desarrollen cáncer en el mundo desarrollado morirá por la falta de tratamiento disponible para combatir los tipos más complicados de esta enfermedad.

Pruebas costosas

"Necesitamos tratamientos nuevos. Existen cientos de medicamentos para cáncer en adultos, pero para saber cómo usarlos en niños, necesitamos realizar pruebas clínicas", agrega Pritchard-Jones.

"Para tratar cáncer en niños lo que tenemos básicamente es cirugía, radioterapia y quimioterapia... les estás dando este tratamiento a niños que crecen muy rápido y que pueden tener efectos secundarios permanentes"

Kathy Pritchard-Jones, Instituto de Salud Infantil del University College, Londres

Estas pruebas son muy costosas. Para obtener un grupo representativo de pacientes se requiere de cooperación internacional. Y la falta de inversión sostenida a largo plazo para la investigación y desarrollo agrava la situación.

Además, en los últimos años es la industria farmacéutica, y no la comunidad de expertos, la que ha estado decidiendo qué pruebas clínicas se deben hacer a fin de cumplir con las regulaciones internacionales.

"Es muy difícil persuadir a las farmacéuticas, quienes hacen los medicamentos, que hagan pruebas clínicas en niños, debido a que no hay un incentivo monetario detrás", explica la experta.

Hace unos años, en Estados Unidos y Europa se introdujeron regulaciones para la medicina pediátrica que buscaban incentivar a la industria a invertir en nuevos estudios. "Pero lo que descubrimos es que las compañías lo ven como una obligación, así que quieren invertir en estudios que sean rápidos y, con frecuencia... podría decir que en los casos más raros para hacer pruebas clínicas, casos muy escasos de la enfermedad en niños", comenta Pritchard-Jones.

"Y nosotros lo que queremos es investigar más en los casos más comunes como son (cáncer) de cerebro o leucemia, para mejorar los tratamientos".

Curables pero sin tratamiento

Niño con cáncer y su madre

Los planes de salud pública pueden mejorar para salvar cientos de miles de vidas.

Estas dificultades en el mundo desarrollado tienen cierto impacto en el mundo en vías de desarrollo. Según los expertos, impiden desarrollar medicamentos más económicos o más fáciles de aplicar en zonas precarias como el Sahara.

"La forma en que los países desarrollados ayudan a aquellos en desarrollo es adaptando los protocolos de tratamiento para que sean usados efectivamente en al menos algunos de los niños con cáncer en esas regiones", explica la experta a BBC Mundo.

Se trata de tratamientos menos complicados que no requieren de una infraestructura sanitaria que arrope al niño y a la familia afectada.

Sin embargo, son los planes de salud pública los que pueden mejorar para salvar cientos de miles de vidas.

Según los últimos cálculos de la Organización Mundial de la Salud, el cáncer es responsable de unas 100.000 vidas al año en niños menores de 15 años en todo el mundo. Debido a que es el mundo en desarrollo el que tiene la tasa infantil más elevada -cerca del 90% de los niños con cáncer vive en estas regiones- es aquí donde mueren más pequeños por esta enfermedad.

"La cruel realidad es que el acceso a tratamientos es muy escaso en países de ingresos bajos y medios. Una proporción desconocida de niños con cáncer potencialmente curable nunca recibe tratamiento -ni siquiera paliativo- y la mayoría que lo recibe muere de todas formas", dijo a la agencia EurekAlert el profesor Ian Magrath, de la Red Internacional para la Investigación y Tratamiento de Cáncer, en Bélgica.

Kathy Pritchard-Jones explica que algunos de los retos observados en varias partes del mundo no tienen mucho que ver con los ingresos del país o el gasto de su salud pública, sino en la motivación de los políticos para crear y desarrollar una infraestructura sostenible que reconozca las necesidades específicas de los niños con cáncer.

La experta cita como ejemplo México, donde el abandono de tratamientos ha disminuido del 35% al 4% gracias a una combinación de la introducción de seguro para las familias más necesitadas, el desarrollo de protocolos de tratamiento y la acreditación de 49 programas para cáncer infantil.

Pritchard-Jones también alaba los esfuerzos en Centroamérica, gracias a la cooperación directa con Europa.

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