El reto cibernético: la web universal

  • 8 febrero 2013
Tableta de Samsung
La clave, adaptar los contenidos a cada dispositivo.

En los primeros pasos de internet, los sitios web solían tener poco contenido, datos básicos sobre una compañía o un producto.

Conforme los sitios crecían en contenido, se hizo más difícil encontrar la información adecuada de manera rápida. Los usuarios se sentían frustrados y perdidos.

Pero llegaron las tecnologías de búsqueda, una ayuda que te ofrecía el contenido que querías de manera ágil. Google se convirtió en el maestro de estos ayudantes.

Esta habilidad para buscar contenido en cualquier rincón de la red y tenerla servida en bandeja, con numerosas opciones de enlaces y vínculos, abrió la puerta a un nuevo negocio web.

Las compañías no sólo podían darte información basada en tu búsqueda, desarrollaron formas de ayudarte a hacer comparaciones entre productos y contenidos.

El siguiente paso, obviamente, era hacer que los compraras y que te llegaran directamente a tu escritorio, teléfono o casa.

Revolución sin cables

Entonces, ¿qué futuro le espera a internet?

Para saberlo primero tenemos que echar un vistazo también a la manera en que accedemos a la web.

Internet comenzó como algo que se quedaba dentro de tu casa, detrás de grandes computadoras y pantallas. La computadora portátil o laptop nos dio la oportunidad de mover nuestro internet y enchufarlo a conexiones por cable allí donde estuvieran disponibles.

Chica con una computadora portatil
¿Recuerdan cuando el 'wireless' parecía una revolución?

Pero después ocurrió algo revolucionario. El internet se deshizo de los cables, primero en casa. Podíamos ir de una habitación a otra con la laptop y seguir teniendo nuestro contenido favorito.

Luego llegó otra revolución, la de internet sin cables -wireless- en los teléfonos, que hizo posible acceder al contenido casi en cualquier lugar.

Los dispositivos móviles de repente se llenaron de contenido, con acceso a más información y de manera portátil, sólo limitada por la banda ancha y por la capacidad de los navegadores móviles de los teléfonos.

Y surgieron los teléfonos inteligentes o smartphones, donde el principal propósito del aparato ya no era hacer llamadas de teléfono, sino tener contenido en internet.

Se produjo una explosión en la producción de estos aparatos y su industria. Desde diferentes sistemas operativos como Android, iOS y MS hasta una diversificación cada día mejor de los modelos y los tamaños de pantallas, con las tabletas y las minitabletas.

Cada vez era posible hacer más cosas desde el teléfono: usar la cámara, rastrear y encontrar lugares con el GPS, usar pantallas táctiles...

Smartphones

El futuro del internet completamente móvil es ya una realidad.

Las redes 4G pueden ofrecer más contenido y más rápido que nunca, los teléfonos móviles desplazaran a las laptops como principales dispositivos de computación a partir de 2014 y cada vez más compañías querrán tener productos para satisfacer la demanda móvil.

Sin embargo, toda esta fiebre por ganar el favor del usuario y ofrecerle algo mejor y más diferente también ha incrementado la complejidad en la que se ofrece el contenido.

Crear sitios web para todos los navegadores, tamaños de pantalla y dispositivos se está volviendo una tarea difícil. Para los programadores es complicado mantener el ritmo del cambio, es difícil para las compañías construir y mantener sitios web que se adapten al tamaño de cada pantalla y aprovechen las ventajas de posibilidades como el GPS o la navegación táctil.

Y es difícil ofrecer a los usuarios la experiencia que esperan del dispositivo que eligen en un mundo que cambia cada día y donde las expectativas del cliente son cada vez mayores.

El futuro de internet es crear experiencias más flexibles para el usuario.

Sin embargo, esto no será sencillo. Cada vez están más cerca las TV, coches, refrigeradores y otros productos con internet. Piensa en cualquier aparato y muy pronto ya estará conectado a la red.

Así que las compañías que no sepan cómo ofrecer su información a los usuarios en cualquier dispositivo acabarán desapareciendo.

Y lo más importante, las empresas que no descubran cómo personalizar esa experiencia a la funcionalidad de cada dispositivo y sus capacidades perderán el interés del consumidor.

Internet flexible

iPhone de Apple
Sí, los teléfonos aún sirven para hacer llamadas...

Sólo hay una opción para el cada vez más diverso, personal y experimental internet del futuro.

Necesitamos bases, modelos como el HTML5, para que la programación en cualquier dispositivo use el mismo lenguaje; y soluciones de software para ayudar a las compañías a hacer más sencilla la construcción de sitios webs y aplicaciones móviles para cualquier dispositivo.

Estas soluciones ya están ahí, permitiendo que las compañías creen un sitio web para cada aparato y ayudando a crear una web universal.

Soluciones que aprovechan la riqueza de información y contenido para adaptarla a cada dispositivo y necesidades del usuario.

Se trata de soluciones importantes, porque las empresas deben concentrarse más en la experiencia de sus clientes y consumidores, en crear contenido rico y personalizado, y no tanto en cómo construir sitios webs... o desaparecerán.

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