Alquilar y compartir: el negocio del futuro ya está aquí

  • 2 febrero 2013
xx
Parece que compartir está cada vez más de moda.

Los recursos de la Tierra no son ilimitados y algún día comenzarán a agotarse sus materias primas.

Muchos vivimos ansiando el automóvil de último modelo, las televisiones y computadoras más avanzadas y muchas cosas más. Pero cada vez somos más conscientes de que no hay suficientes materias primas en el mundo para que podamos tenerlo todo.

El consumismo descontrolado, es, simplemente, incompatible con un mundo de recursos finitos y que vive una explosión demográfica.

Algo tiene que sacrificarse porque, ya que el suministro no puede incrementarse, la demanda debe moderarse. Al menos en los países industrializados más ricos, responsables de la vasta mayoría del consumo global.

No hay una solución sencilla para este asunto tan complejo. Pero un número cada vez más grande de empresas está liderando un movimiento que quizás podrá lograr solucionar el problema.

Hacer dinero

Es un concepto simple: en lugar de comprar productos, se alquilan o se comparten. Los obstáculos pueden parecer enormes, principalmente la aparente obsesión innata de la humanidad con la acumulación de posesiones materiales.

Trafico
Se espera que el número de automóviles en el mundo se duplique para el 2030.

Pero los beneficios para los consumidores son claros: usted sólo paga por lo que necesita, cuando lo necesita y no tiene que preocuparse por poseer tecnología obsoleta u objetos anticuados.

El éxito de algunas de estas empresas incipientes sugiere que este modelo de negocio puede florecer. Por supuesto que muchas de estas compañías no fueron establecidas para combatir el problema de la merma de recursos, sino para hacer dinero.

Y muchas de ellas lo están haciendo con bastante éxito.

Tomemos como ejemplo a Zipcar, el servicio de autos compartidos.

Se espera que el número de automóviles en el mundo se duplique para 2030, con graves consecuencias tanto para los recursos como para las emisiones de CO2.

Entonces, ¿qué mejor manera de reducir de un solo golpe la demanda de estos productos que consumen tanta energía si en lugar de comprar un auto lo compartimos?

Zipcar renta autos de grandes fabricantes y los pone a disposición de sus miembros, quienes pagan una cuota anual y una tarifa por hora para usarlos.

Comparado con comprar un vehículo, mantenerlo, asegurarlo y pagar los impuestos respectivos, la persona promedio se ahorra más de US$4.700 dólares al año, según la compañía. Y cada auto que se comparte puede sacar de las calles a 20 vehículos, dice.

La compañía se muestra evasiva sobre sus ganancias pero tiene que estar haciendo algo bien ya que más de 750.000 personas se han unido a sus servicios.

Para 2030, habrá 30 millones de miembros con esquemas similares en todo el mundo, según la compañía de asesoría Frost & Sullivan.

Este potencial crecimiento logró persuadir al gigante global de renta de autos, Avis, de comprar Zipcar por US$500 millones a principios de este año.

Siguiente paso

Este simple modelo de negocio puede aplicarse a cualquier tipo de producto. Y ya ha sido acogido por varias compañías pequeñas.

Girlmeetsdress.com, fashionhire.co.uk y handbagsfromheaven.co.uk, por ejemplo, ofrecen acceso a la modas de diseñadores.

No sólo se puede usar un vestido diferente cada noche, usted también puede vestir con las mejores marcas de diseñador que, de otra forma, no podría pagar.

Y lo mejor es que al final usted no se quedará con ropa que dentro de poco será anticuada.

Otras compañías han llevado el concepto incluso más adelante. Whipcar, por ejemplo, permite que usted rente el auto de otra persona. Usted paga una cuota de membresía, ubica a alguien en su área local que ha colocado su automóvil en el sitio y llega a un acuerdo sobre el tiempo que lo conducirá. La cobertura de seguro está incluida.

Estudios de Frost & Sullivan sugieren que hay 24 esquemas similares en toda Europa con más de 100.000 miembros.

Para 2020, se calcula que habrá casi 750.000 personas rentando el automóvil de otro individuo.

Parkatmyhouse (estaciónese en mi casa) tiene el mismo principio pero lo aplica al estacionamiento.

Pero quizás la compañía más exitosa que ha adoptado este modelo empresarial es Airbnb, que ofrece a los usuarios la oportunidad de rentar habitaciones en casas de cerca de 200 países en todo el mundo a un precio considerablemente más barato que el de un hotel.

Usted simplemente se inscribe, encuentra un lugar que le convenga y se pone en contacto con el dueño de la propiedad.

Y al quedarse con una comisión sobre la renta, Airbnb es capaz de generar una cantidad enorme de efectivo: un analista estadounidense recientemente pronosticó que eran perfectamente posibles ingresos anuales de US$1.000 millones para la compañía.

Hombre con bicicleta
Alquilar una bicicleta es algo habitual.

Debido a que tiene muy pocos gastos generales eso se traduciría en ganancias bastante considerables.

Hay un sinnúmero de aplicaciones para el modelo de productos compartidos.

Zopa, por ejemplo, permite a las personas pedir dinero prestado de otra persona, en lugar de pedirlo a un banco.

La compañía, basada en el Reino Unido, tiene 500.000 miembros y ha facilitado US$425 millones en préstamos. La empresa hace dinero cobrando a los prestamistas una cuota anual de 1% sobre el dinero que prestan.

Y no está sola: hay unos 35 negocios similares de los llamados esquemas de peer-to-peer alrededor del mundo.

Incluso hay negocios que permiten evitar totalmente la necesidad de servicios de compañías profesionales.

Odesk.com, freelancer.com y guru.com, por ejemplo, le permiten alquilar a una persona para llevar a cabo cualquier trabajo que usted necesite, o por el contrario, promocionarse para conseguir un empleo usted mismo.

Y de la misma forma, la compañía cobra una comisión sobre la cuota pagada. En el caso de Odesk es el 10%.

"Más atractiva"

Gráfico

Pero no son sólo las empresas incipientes en el sector de servicios las que pueden beneficiarse del modelo de productos compartidos o rentados, dice David Symons, de la consultora WSP.

"A medida que los recursos se hacen más escasos, mantener la propiedad (de los recursos) y arrendarlos mantiene los costos bajos y a la vez el precio en aumento de la materia prima (y producción) hace que las rentas sean incluso más atractivas" dice.

Por estas razones, cada vez más compañías están estudiando los beneficios de rentar, agrega. Por ejemplo los fabricantes de unidades de aire acondicionado, elevadores y varios electrodomésticos.

"Si usted ofrece un servicio, entonces está alineando sus propios intereses con los de sus clientes, lo cual conduce a una relación de largo plazo", asegura el señor Symons. Y además está el hecho de que el margen de ganancias en la industria de los servicios tiende a ser más alto que en la de manufactura.

Esto inevitablemente conduciría a una economía más orientada a los servicios, algo que no es malo, agrega, ya que los consumidores gastan menos que en productos de su propiedad y tienen más dinero para gastarlo en otras cosas.

"Significa solamente que el dinero está circulando en los servicios y no en los productos" afirma Symons.

"La solución mágica"

Todavía es temprano, pero hay compañías a la vanguardia de una forma totalmente diferente de hacer negocios.

"Incluso si el potencial de la economía del compartir es significativo, hay un número relativamente pequeño de gente participando en este sector", señala Rajesh Makwana, director de Compartir los Recursos del Mundo.

El éxito de Airbnb y Zipcar puede ser una muestra de lo que está por venir. Todo dependerá de nuestra voluntad de dejar de un lado lo que durante mucho tiempo hemos sido programados para desear.

"El cambio parece estar cerca: los jóvenes están señalando el camino. Ven el compartir como una forma de vida y no tienen tantos deseos de poseer cosas", señala Sarwant Singh, de Frost & Sullivan.

Algunos aseguran que la propiedad no es el problema, sino el acceso. Internet ha facilitado la comunicación instantánea necesaria para poner en contacto a los que necesitan algo con los que lo tienen. Sin ello, compartir a gran escala no sería posible.

Lo que parece cierto es que este nuevo modelo de negocio está aquí para quedarse. Las limitaciones físicas de nuestro planeta lo demandan.

"Puede que no sea la panacea, pero es una manera de utilizar los recursos de manera más eficiente", asegura Symons.

Así que, a medida que la población mundial y las clases medias continúan creciendo, mejor nos acostumbramos a la idea de compartir más o al menos poseer menos cosas.