Los virus que casi me matan

  • 2 febrero 2013
Michael Mosley
Poco después de su nacimiento, Michael Mosley cayó gravemente enfermo debido una pandemia de gripe.

La sangre es uno de nuestros bienes más preciados, pues transporta el oxígeno y los anticuerpos que nos protegen de las infecciones. Y, además, sirve para contar historias de nuestro pasado, dice Michael Mosley.

En diciembre, el doctor Steven Riley sacó un poco de mi sangre en el Imperial College de Londres y la envió a un laboratorio en China que posee muestras de sueros con todos los virus de gripe que han pasado por el mundo durante los últimos 100 años.

Utilizaron esta base de datos para saber si mi sangre tenía anticuerpos para algún virus en particular. Un resultado positivo indicaría que en algún momento me había infectado con dicho virus.

Soy la primera persona en el Reino Unido cuya sangre fue analizada de esta manera. ¿El resultado? Una historia fascinante que, conmigo de protagonista, se tornó un tanto dramática.

Nací en Calcuta, India, en marzo de 1957, al mismo tiempo que una nueva cepa mortal del virus de la gripe conocida como gripe asiática salía de China.

Es probable que haya comenzado en un ave, se extendiera a un cerdo y luego infectara a un humano. Llegó a Calcuta (a un puerto, un lugar de encuentro de personas de distintos países) en julio de ese año, y casi me mata.

Mi madre me contó que estuve muy enfermo y que por un tiempo no se supo si iba a sobrevivir o no. Mi sangre, 55 años después, aún muestra las huellas de anticuerpos que comprueban que, aunque era joven, fui capaz de combatir el virus.

Sin embargo, hasta el día de hoy, tengo pulmones que son un poco débiles, por lo que las infecciones de pecho tienden a resistirse. Aunque me recuperé, otros muchos en India y en el resto del mundo fueron menos afortunados: casi dos millones de personas murieron.

Memoria

La gripe asiática de 1957 fue la primera cepa nueva del virus de la influenza en surgir y causar estragos en el mundo, desde la terrible pandemia de la gripe española de 1918. También es conocida como H2N2, debido a un par de proteínas que se encuentran en su superficie (hemaglutinina y neuraminidasa).

Cuando nos infectamos con un nuevo virus, nuestro cuerpo tiene que identificar al invasor como extraño y luego el sistema inmunológico debe preparar una respuesta agresiva.

Una vez que nuestro cuerpo ha aprendido a reconocer las proteínas de superficie del virus, es capaz de recordarlo. Lo que significa que nuestro sistema inmunológico estará mucho mejor preparado la próxima vez que nos encontremos con un virus similar.

Salón de clases
Esta clase fue reducida de 40 a 9 alumnos durante la gripe asiática de 1957 en Londres.

El problema es que los virus de la gripe mutan rápidamente y cambian estas proteínas. Cuando eso sucede, nuestro sistema inmune tiene que volver a pasar por el complicado proceso de generar una respuesta inmune.

La gripe asiática, por mala que fuera, no tuvo ni de cerca el impacto de su predecesora. Se estima que la gripe española (H1N1), propagada por los soldados que regresaron a casa tras la Primera Guerra Mundial, mató entre 40 y 100 millones de personas, lo que la convierte en la mayor catástrofe infecciosa desde la Peste Negra (1347-1353).

El sistema inmune

La gripe española llegó a las partes más remotas del planeta y en algunas comunidades mató a un tercio de la población. Sin embargo, impulsó la investigación y creación de nuevas vacunas.

Después de la gripe española en 1918 y la gripe asiática en 1957, se produjo otra pandemia: la gripe de Hong Kong (H3N2) en 1968. Yo vivía en Hong Kong en ese momento, era un niño de 11 años de edad, y de nuevo mi sangre muestra que estuve infectado. Este brote fue relativamente benigno, matando a "sólo" un millón de personas, aproximadamente.

La última gran epidemia del siglo XX fue la gripe rusa, que llegó a Gran Bretaña en 1977. Yo era estudiante en la Universidad de Oxford y (sorpresa, sorpresa) mi sangre muestra que la tuve. Las personas que viven dentro de instituciones -una universidad, escuela u hospital- son particularmente propensos a contraer cualquier nueva cepa que esté circulando.

La gripe rusa, sin embargo, no era realmente nueva. En realidad, fue la reaparición de la gripe española o H1N1, que ya se pensaba extinguida.

Persona se suena la nariz
No se han producido nuevas epidemias letales desde 1977, pero los expertos creen que es sólo cuestión de tiempo.

Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero parece probable que el virus de la H1N1 haya escapado de un laboratorio en el que se estaba estudiando. Afortunadamente, parece haber mutado a una forma más benigna y aunque se extendió rápidamente por todo el mundo, esta vez no provocó -ni de cerca- el mismo número de muertes.

Yo ni siquiera recuerdo haber estado especialmente mal, aunque estoy seguro que debe haber causado mucha perturbación en ese momento. Dicho sea de paso, parece haber recibido el nombre de "gripe rusa" como consecuencia de la Guerra Fría. No hay ninguna buena razón para pensar que se originó en Rusia.

Mi sistema inmune estuvo un tiempo relativamente tranquilo hasta que empecé a tener hijos, los "importadores virus", como se les conoce cariñosamente en nuestra casa. Desde hace unos 10 años me transmitieron la mayoría de los nuevos subtipos que surgieron. Ahora que mis hijos son mayores, las cosas parecen haberse calmado.

No se han producido nuevas epidemias letales desde 1977, pero los expertos creen que es sólo cuestión de tiempo. Una nueva cepa mutante puede, incluso mientras escribo, gestarse en un ave o cerdo en algún lugar del planeta.

Los científicos con los que he hablado están seguros de que, con lo que hemos aprendido de las epidemias anteriores, ninguna otra será tan mala como la gripe española, por ejemplo.

Espero que tengan razón.