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Los líos de México con los restos de sus héroes

Última actualización: Miércoles, 6 de febrero de 2013
Urna con restos de héroes de la Independencia, México

Entre los restos de héroes de la Independencia aparecieron huesos de venado. Cortesía: INAH

Los mexicanos pensaban que estaban honrando a uno de los protagonistas centrales de su historia. Pero ahora se descubrió que los restos que homenajearon durante casi 200 años no eran de Mariano Matamoros, importante luchador por la independencia, sino de una mujer desconocida.

No fue el único hallazgo. En las urnas que contienen las osamentas de otros héroes aparecieron también huesos de niños... y de venado.

El caso muestra la difícil relación de los mexicanos con sus personajes célebres. Por un lado, señalan especialistas, las historias sobre el manejo inadecuado del patrimonio histórico son frecuentes.

Pero al mismo tiempo existe una arraigada costumbre de rendir culto a huesos, ropa y otros objetos de los héroes nacionales.

Es una práctica vinculada con la religión católica, que es mayoritaria en el país, pero también con los pueblos prehispánicos. Es también una tradición que ha resultado útil a los distintos gobiernos, dice a BBC Mundo Verónica Zárate Toscano, investigadora del Instituto Luis Mora.

"Lo ha utilizado el Estado para materializar la memoria de los héroes, crear esa pedagogía cívica que nos hace recordarlos. Y si tenemos los restos, todavía mejor, aunque no siempre podemos comprobar su autenticidad", explica.

Errores

"Lo ha utilizado el Estado para materializar la memoria de los héroes, crear esa pedagogía cívica que nos hace recordarlos"

Verónica Zárate, Instituto Luis Mora

Mariano Matamoros fue un sacerdote católico que se unió a la lucha independentista en 1811, y al poco tiempo se convirtió en uno de los principales líderes del movimiento.

Murió fusilado en 1814 y su cuerpo fue sepultado en un cementerio de la ciudad de Valladolid, conocida ahora como Morelia, en el occidente del país.

Años después, como ocurrió con otros personajes importantes del período, como Miguel Hidalgo o José María Morelos, sus restos fueron trasladados a la Catedral Metropolitana de Ciudad de México. Allí permanecieron hasta 1925 cuando se les ubicó en un monumento construido para recordar el primer centenario de la Independencia, conocido como El Ángel.

Desde entonces los mexicanos creyeron que la osamenta de Matamoros estaba en ese sitio, donde cada año se rinde homenaje a los llamados Padres de la Patria.

Hasta que en 2010 los especialistas del gubernamental Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron la realidad: los huesos de Matamoros están extraviados, y los restos de otros héroes no están completos.

La información, sin embargo, se conoció recientemente pues el gobierno del entonces presidente Felipe Calderón prohibió hacerla pública hasta 2013, después que concluyera su administración.

¿Es grave la desaparición de unos restos y la mezcla de huesos de animales? No, responde José Antonio Pompa, investigador del INAH. Cuando se realizaron las primeras exhumaciones, explica, no se acostumbraba tener el cuidado que ahora se guarda.

"Fue un error desde 1895 cuando los cambian de cripta en la Catedral. A Mariano Matamoros nunca los revuelven con los demás porque eso hicieron, mezclaron en una urna general los restos de los héroes", explica en conversación con BBC Mundo.

ADN

Monumento a la Independencia, México

Angel de la Independencia. Los mexicanos creían que Matamoros reposaba aquí

No es la primera vez que los mexicanos extravían restos de sus personajes célebres.

A fines de la década de los 40, por ejemplo, el gobierno emprendió la búsqueda de Cuauhtémoc, el último tlatoani (gobernante) azteca, quien murió en 1529 y cuyos huesos aparentemente se encontraban en el pueblo de Ixcateopan, Guerrero, al sur del país.

La expedición, iniciada en 1949, localizó una osamenta que coincidía con las descripciones del tlatoani, pero hasta ahora no se ha certificado por completo que pertenecen al gobernante.

Una duda parecida existe sobre la autenticidad de los restos de Sor Juana Inés de la Cruz, una de las poetisas más importantes en la historia de México.

Investigadores comparan el ADN de una osamenta que se cree pertenece a la poeta para determinar si, en efecto, corresponde a quien se conoce como la Décima Musa.

A pesar de la incertidumbre sobre la identidad de los restos, la costumbre de rendirles culto no cesa, especialmente si se vinculan a la religión.

Recientemente miles de personas acompañaron el recorrido de un relicario con sangre del papa Juan Pablo II. Y en el templo dedicado a la Virgen de Guadalupe se exhibe la ropa y zapatos que usó el pontífice en su última visita al país.

Una tradición común en América Latina, explica la investigadora Zárate Toscano. "Tenemos la necesidad de contar con un objeto que nos materialice esa verdad histórica: monumentos, imágenes, algo que nos traiga a la memoria algo que no está", concluye.

Contexto

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