Cómo identificar a un inmigrante sólo por lo que llevaba

  • 17 enero 2013
La morgue en el Condado de Pima, Arizona
Cientos de inmigrantes mueren en el desierto intentando cruzar la frontera de México.

En el desierto de Sonora, México, mueren decenas de indocumentados cada año intentando llegar a pie a Estados Unidos. Un equipo de antropólogos forenses en el Condado de Pima, Arizona, se encarga de identificar a estos muertos. Una de ellos, Robin Reineke, describe a continuación cómo reconstruye, con las pocas pertenencias y atributos personales, la identidad de estas personas:

Hay muchas formas de entrar de forma ilegal a Estados Unidos. El camino que siguen los más pobres de estos inmigrantes es por el desierto de Sonora a pié.

Es una zona extremadamente hostil: las temperaturas en verano superan regularmente los 40º centígrados y no hay agua en el camino.

Los grupos de personas caminan de tres a cinco días, viajando de noche y bebiendo en los abrevaderos del ganado o cualquier cosa que puedan encontrar. Es poco probable que durante su trayecto se encuentren con otras personas.

Actualmente, Tucson, en Arizona, tiene unos 800 cadáveres sin identificar de inmigrantes que no lograron cruzar al otro lado.

Nota escrita
Entre los objetos que se encuentran están cartas y notas escritas por los familiares.

Sus cuerpos fueron descubiertos por la patrulla fronteriza estadounidense, por ciudadanos de la reserva indígena de Tohono O'odham, por ganaderos o excursionistas.

Mi labor es comparar estos restos no identificados con las listas que tenemos de personas desaparecidas. Son datos que se obtienen de las familias de los emigrantes, de los cuales lo último que se supo era que estaban intentando el cruce.

Cuando descubro una posible coincidencia, llamo a la familia.

Recientemente llamé a la esposa de un hombre desaparecido. "Hay alguien que podría potencialmente ser su esposo" le dije. "¿Podría hacerle unas preguntas?".

"¿Tenía tatuajes? Usted indicó que había perdido una muela. ¿Podría decirme algo más sobre esto?" le preguntó.

Irreconocibles

Un día bajo el sol del desierto es suficiente para que un cadáver se vuelva irreconocible, así que las posesiones que se encuentran en los restos son increíblemente importantes para la familia.

A menudo hay una combinación interesante de objetos. La mayoría son las cosas usuales que cualquiera llevaría en un viaje: pasta de dientes, calcetines, fotografías de seres queridos, notas escritas por los miembros de la familia, dibujos de niños.

Robin Reineke
Robin Reineke es antropóloga de la Universidad de Arizona y trabaja identificando inmigrantes muertos en Arizona.

Pero también encontramos estos artículos sumamente personales: fotografías de seres queridos, notas escritas a mano por los miembros de la familia, dibujos de los niños.

Las cartas son de los hijos o esposas de los que encontramos muertos, deseándoles suerte y diciéndoles que se les quiere, que deben tener mucho cuidado en el viaje, que las oraciones de la familia están con ellos, que las esperanzas de todos están puestas en ellos.

Y las fotos tienen signos de haber sido tocadas, dobladas, desdobladas una y otra vez, y guardadas cuidadosamente otra vez.

Algunos de los artículos pueden contar historias.

Había un joven, de unos 15 o 16 años, cuyas suelas de sus zapatos estaban completamente desgastadas. El niño llevaba una flor de papel anaranjado.

Recuerdo también a un hombre que tenía un pequeño colibrí muerto en su bolsillo. Sé que para muchos indígenas de América del Norte los colibríes tienen un significado sagrado: representan esperanza y amor y son un símbolo protector poderoso.

Tengo cierta familiaridad con las culturas de México y América Central y este conocimiento me ayuda a suponer de dónde proviene una persona.

Por ejemplo, muchos inmigrantes llevan tarjetas de oración. Son pequeñas tarjetas con la imagen de un santo o una escena sagrada acompañadas de una oración.

Objetos personales

Es probable que una tarjeta de oración de la virgen de Juquila pertenezca a un viajante oaxaqueño, porque es venerada en ese estado mexicano.

Se puede abordar este trabajo como un rompecabezas: uno que tiene enorme importancia para mucha gente.

Muchos antropólogos que trabajan en identificación humana son antropólogos forenses o físicos que se especializan en piel y hueso, pero yo soy una antropóloga cultural enfocada en el mundo social.

Mi entrenamiento me ayuda a cerrar la brecha entre los científicos forenses y las familias de los desaparecidos, que generalmente son indígenas.

Principalmente, la familia busca algo reconocible, algo que muestre algún indicio de la persona que conocieron.

Para ellos son importantes los detalles como los botones de los pantalones o la marca del calzado. Estos detalles son irrelevantes para los científicos, que se basan en cosas que una persona no puede cambiar: su ADN y huellas digitales.

Por lo general, no permitimos que un familiar vea el cadáver, a menos que el cuerpo pueda reconocerse. Podría pensarse que no es nuestra labor proteger a las familias de la verdad pero si ven un cuerpo en descomposición o un esqueleto, no sólo quedarían traumatizados sino simplemente se negarían a identificarlos.

Tarjetas de oración

Debido al alto nivel de descomposición de estos cadáveres, las llamadas que tengo que hacer nunca son tan simples como: "siento tener que informarle que ...". Lo que hago es iniciar un proceso que puede tomar meses que involucra una especie de negociación entre los científicos y las familias.

Un caso que recuerdo es el de un grupo grande de guatemaltecos que venían del mismo pueblo y que intentaron cruzar en el verano de 2010.

El hombre que dirigía el grupo había cruzado antes, quizás cinco o 10 años antes. Pero la frontera ha cambiado completamente y ahora es mucho más difícil cruzarla. El hombre se perdió, y todo este grupo de amigos y parientes iba siguiéndolo.

Familia guatemalteca
La familia de Martín Mejía Gómez, quien se encuentra desaparecido.

Uno de ellas logró llamar a su esposa y decirle que se habían perdido, que llevaban siete días caminando, que no tenían agua ni comida, que algunos en el grupo habían estado vomitando sangre y que sabían que iban a morir.

Recibí todos los informes de los desaparecidos y comencé una enorme operación de investigación. Se encontraron tres grupos de cuerpos en distintas ubicaciones y meses aparte. Logramos identificar a cinco de ellos, los otros siete u ocho siguen desaparecidos.

No puedo decir que tengo un trabajo sencillo y que cuando salgo de aquí me olvido de él. Pero trabajo con un equipo increíble que me ha enseñado muchas cosas. Y me siento muy honrada de hacer este trabajo.

Para mi es muy frustrante que se ponga tanta atención a la línea física de la frontera y a la seguridad fronteriza cuando cientos de personas mueren cada año y sus cuerpos se están pudriendo en el desierto. Tenemos que pensar qué es una frontera efectiva, qué es una seguridad efectiva y para quién es esa seguridad.

Es tiempo de pensar realmente sobre lo que hemos hecho como continente que ha provocado que números tan grandes de gente arriesguen su vida.