Atenas, la cuna de la democracia, no tiene mezquitas

  • 1 enero 2013
En Atenas viven unos 300.000 musulmanes.

Para cumplir con las oraciones del viernes, los musulmanes en Atenas se reúnen en unas salas subterráneas abarrotadas de gente.

Las instalaciones improvisadas son ilegales, pero esta enorme comunidad no tiene otra opción. Atenas, una metrópolis en el borde del mundo musulmán, es una de las pocas capitales de la Unión Europea que no tiene ni una mezquita.

Desde que Grecia se independizó del Imperio Otomano en 1832, ningún gobierno ha permitido que se construya una mezquita en la ciudad. La idea de un templo musulmán es para muchos algo "no griego" o fuera de lugar en un país en el que más del 90% de la población son cristianos ortodoxos.

Pero desde que Grecia se convirtió en el principal punto de entrada de inmigrantes a la UE, la población musulmana ha crecido.

Algunas estimaciones sitúan el número de musulmanes sólo en Atenas en torno a 300.000, en una ciudad con una población de alrededor de cinco millones de habitantes, y el clamor por un lugar oficial de oración va en aumento.

"Es una tragedia muy grande para nosotros los musulmanes que no haya ninguna mezquita aquí", dice Syed Mohammad Jamil, de la Sociedad Pakistaní-Helénica.

"Grecia es el origen de la democracia, la civilización y el respeto de la religión, pero no respeta a los musulmanes lo suficiente como para permitirnos tener una mezquita regular, legal".

Uno de los fieles que acuden a rezar los viernes, Ashifaq Ahmad, dice: "Me siento de cierta forma separado de la sociedad".

"Cuando tenemos una celebración, no hay ningún lugar adecuado para reunirnos. La sociedad no nos acepta".

Una mezquita al lado de una iglesia

La presión sobre el gobierno para proporcionar una mezquita segura y protegida ha crecido a la par que el partido neo-fascista Amanecer Dorado.

Sitio
En este sitio se instalará quizás una mezquita.

Sus miembros están acusados de golpear a los inmigrantes y destrozar algunas de las salas de oración subterráneas.

El diputado del partido Ilias Panagiotaros le dijo a la BBC a principios de año que habría que colocar minas terrestres en la frontera de Grecia con Turquía: "Si los inmigrantes mueren tratando de entrar a nuestro país, es su problema", señalaba.

Sin embargo ahora es posible que la solicitud para tener un lugar de culto pueda seguir su curso.

Un cuartel abandonado cerca del centro de la ciudad ha sido elegido como sede de la primera mezquita de la capital.

Tras sus pesadas puertas se encuentran antiguos edificios, vidrios rotos y escombros esparcidos por el suelo. Algunas paredes serán demolidas para abrirle espacio a una mezquita que podría recibir a 500 personas.

Si se construye, los musulmanes que entren en ella tendrían como vista una pequeña iglesia contigua y las dos religiones finalmente podrían coexistir.

El gobierno insiste en que el proyecto seguirá adelante, pero ya ha habido planes similares en el pasado que cayeron víctimas de luchas políticas internas.

Y la crisis financiera aún podría hacer fracasar la idea. A un gobierno al que le cuesta pagar por los libros escolares o la salud puede resultarle difícil anunciar que gastará US$ 1,3 millones en una mezquita financiada por el Estado.

"En el pasado había un temor en algunos sectores de la sociedad griega por la construcción de una mezquita, pero tenemos que superar ese miedo", dice Stratos Simopoulos, el secretario general del Ministerio para el Desarrollo.

"La crisis financiera es un problema. El gobierno tiene otras prioridades por ahora, pero esta mezquita debe construirse y podremos estar en condiciones de iniciar el proceso en unos meses".

Le pregunto si él está comprometido con el plan.

"Por supuesto", responde, "porque no es mi compromiso, es un compromiso del Estado griego".

Sin embargo, todavía hay resistencia en el país.

"Tiranía islámica "

La Iglesia griega ha aceptado la idea de la mezquita, pero algunas figuras eclesiásticas de edad avanzada se oponen.

En un concurrido servicio de la iglesia de San Nicolás en El Pireo, en las afueras de Atenas, puede verse la fuerza de la devoción religiosa.

Los miembros de la congregación besan los iconos y en repetidas ocasiones se persignan. El cristianismo ortodoxo tiene una profunda conexión con lo que significa ser griego y el obispo de aquí, Serafín, dice que su país debe preservar su identidad.

"Grecia sufrió cinco siglos de tiranía islámica bajo la dominación turca y la construcción de una mezquita ofendería a los mártires que nos liberaron", dice.

Grecia, añade, "no odia a nadie", pero cree que "la mayoría de los musulmanes han venido aquí ilegalmente", según sus propias palabras, para "islamizar Europa".

Le comento que sus opiniones suenan islamofóbicas, distantes de una Unión Europea multicultural, y su respuesta, a su vez, puede contradecir otros prejuicios.

"No somos un país multicultural", dice el obispo griego. "Somos una nación griega y todo lo demás es un invento del 'nuevo orden' y del sionismo. Están tratando de corromper a nuestro carácter".

"Hipocresía"

En las calles de Atenas, las opiniones son variadas.

"Los musulmanes deben tener su templo", dice Kali Patounia, un banquero.

"Los inmigrantes griegos en otros países construyen sus propias iglesias y practican su propia religión, por lo cual es hipócrita".

Marios, un estudiante, no está de acuerdo. "No debemos tener una mezquita aquí", dice.

"Este es un país cristiano, y si quieren una mezquita, pueden regresar a sus propios países y tener una".

La religión es intrínseca a la identidad nacional en Grecia, y la Iglesia y el Estado están estrechamente vinculados. El asunto de la mezquita se ha convertido en un símbolo de qué clase de Estado la Grecia de hoy está dispuesta a ser.

La crisis financiera ha hecho que esta nación se vuelva más introspectiva y temerosa.

Sin embargo, Grecia debe decidir si quiere extender su mano al Islam y si su capital dejará de ser la única de la UE que no lo hace.