Debut y despedida de un actor indocumentado

  • 27 diciembre 2012

Jesús "Jaqui" Gutiérrez es un mexicano que se establece sin visa en Estados Unidos. Hace todo tipo de trabajos hasta que finalmente logra el que siempre había querido. Pero, ya cerca del éxito, las circunstancias dan un giro inesperado y el sueño de su vida está a punto de acabar.

Esta es la sinopsis de una comedia recientemente estrenada en Atlanta, "Undocumented executive" (Ejecutivo indocumentado) y también la historia de su protagonista, el mexicano Tony Guerrero, quien al igual que "Jaqui", es indocumentado.

Aquí bien podría usarse la repetida frase de "la vida imita al arte", sólo que en el caso de Guerrero no se narra en clave de comedia sino de drama y el final feliz no está garantizado.

Porque justo en lo que considera el momento más productivo de su vida como actor, Guerrero ha recibido una orden para salir del país antes del 24 de enero de 2013 por haber ingresado ilegalmente y además tener en su hoja de vida lo que la justicia estadounidense define como un "delito moral".

Indocumentado y discreto

Después de casi 13 años de vivir permanentemente en Atlanta, donde fundó grupos juveniles de teatro y ha desarrollado una carrera que parece estar empezando a despegar, Guerrero vive lo que considera una ironía: ser el protagonista de su propia historia.

"El año más grande para mí tiene la mancha de que será debut y despedida", aseguró a BBC Mundo el actor, quien en 1997 llegó de Veracruz con una visa de turista y se quedó más allá de su vencimiento por el "campo fértil" que dijo haber encontrado en Atlanta.

"Después de pelear tanto para lograr ser alguien en este país y lograr el sueño americano. De ver tu cara en la pantalla y de que la gente te felicite por tu actuación. Y después se me cae el piso. Es superirónico", se lamenta Guerrero.

Guerrero nunca hizo pública su condición de inmigrante indocumentado, hasta que en septiembre pasado le llegó la orden de salida voluntaria de EE.UU. y decidió "confesarse" con sus colegas, incluyendo al director de "Undocumented executive", Brian Kosisky.

"Yo no tenía ni idea. Cuando estábamos en la postproducción de la película, fue que Tony me dio a conocer cuál era su situación. Fue inquietante ver las similitudes entre lo que estábamos haciendo y la situación de Tony", dijo Kosisky a BBC Mundo.

Antes de que se supieran de las coincidencias entre Guerrero y su personaje, Kosisky valoró cómo el actor le asesoró en "cultura mexicana y la vida de los inmigrantes".

Guerrero es conocido en la región de Atlanta no solo por su trabajo de actor, sino también por su labor con jóvenes hispanos a través de su escuela Talento Latino, en la que dicta clases de actuación.

"Algunos de los padres de los niños que van a la escuela de Tony me han dicho que el rendimiento escolar de sus hijos ha mejorado, que se comportan mejor. Tony no tenía que haber hecho eso, pero sintió que tenía que ayudar a gente que podía estar en su misma situación", dice Kosisky.

Sin embargo, el cineasta reconoce que esas buenas acciones y el trabajo comunitario realizado por su estrella bien podrían no hacer mucha diferencia en su destino legal.

Violencia doméstica

En la explicación que hace Guerrero de la coyuntura que vive se mezclan un cruce ilegal de la frontera, un viejo registro de violencia doméstica y una mala asesoría legal.

Según cuenta el actor, todo se remonta a 1999 -dos años después de haberse quedado en el país tras el vencimiento de su visa- cuando un incidente lo llevó a la cárcel.

"Tuvimos una confrontación mi esposa, mi vecino y yo.(…) Yo fui el que llamó a la policía y les dije que les había puesto la mano a los dos. No había terminado de decirlo y ya me habían puesto las esposas", afirma Guerrero.

Siguiendo los usos de la ley del estado de Georgia, el agente de policía presentó la denuncia de violencia doméstica, Guerrero se declaró culpable, pagó una multa de US$1.000 y cumplió 40 horas de trabajo comunitario.

Guerrero pensó que había dejado atrás el episodio y siguió vendiendo espacios publicitarios para una radio local. Esa vía lo llevaría finalmente a la actuación y la enseñanza.

Pero en 2000 una infracción de tránsito lo puso en el radar de las autoridades de inmigración y recibió una orden de salir del país. A los pocos días de regresar a México, "sintiendo la falta de la familia", dijo, le pagó US$350 a un coyote para que lo ayudara a entrar a EE.UU. a reunirse con ellos en Atlanta.

En la boca del lobo

Tony Guerrero anima un evento en Atlanta Georgia
Guerrero se ha convertido en un actor conocido en Atlanta

El problema final para Guerrero vendría varios años después, cuando quiso aprovechar su buen momento profesional y familiar –se divorció de su primera esposa y había vuelto a casarse- para normalizar su situación migratoria.

"Mi esposa es cubana y si estas casado con una ciudadana cubana no importa tu estatus legal, tu quedas amparado por la ley que los beneficia a ellos", dijo Guerrero a BBC Mundo y explicó que un error de la abogada en la tramitación lo puso nuevamente en manos de inmigración.

"Yo podría haber estado aquí quince años más y no se habrían dado cuenta. Pero yo mismo fui a meterme en la boca del lobo. La abogada me perjudicó completamente. Por ignorancia de ella", dice resignado.

A medida que se acerca la fecha de su salida voluntaria, Guerrero ha ido reuniendo documentos para intentar cambiar la decisión de la justicia. Ha obtenido cartas de recomendación de políticos locales y hasta un senador estatal de Georgia, Curt Thompson, le ha expresado su apoyo.

Todo dependerá de cuánto peso la Corte de Inmigración de Atlanta quiera darle a la documentación que eventualmente se le presente.

Guerrero tiene un símil cinematográfico para explicar la "ironía artística" en la que está inmerso: "Es como aquel actor que en la novela lo matan y a los tres días van y lo matan él también de verdad".