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Cómo ser más compasivos con las personas con demencia

Última actualización: Domingo, 30 de diciembre de 2012

El gobierno británico lanzó un proyecto para entrenar a miles de conductores de autobuses para que puedan reconocer y ayudar a los pasajeros con demencia.

Anciana

Con el envejeicmiento de la población cada vez hay más personas con demencia en el mundo.

La iniciativa está tratando de alentar a todo el público a ser más consciente de las necesidades de las personas mayores con demencia y ayudarlas en su vida diaria.

Yo estuve presente en una sesión de entrenamiento en un depósito de autobuses en una parte industrial del noroeste de Londres, donde se guardan 100 autobuses y que es la base de trabajo de 300 conductores.

Durante dos horas, 11 miembros del personal estuvieron reunidos en una sesión ardua que comenzó con una simple prueba de memoria.

El entrenador, Keith Shear, dijo a los conductores que era un ejercicio sencillo. Les pidió que dibujaran ambas caras de una moneda de 1 penique, con todos los detalles posibles que pudieran recordar.

"¡Es facilísimo -bromeó- ustedes manejan esas monedas todos los días!".

Se escucharon gemidos de algunos conductores que no lograban recordar los detalles o las palabras de la moneda.

Quienes lograran dibujarlas correctamente podían obtener doce puntos. Pero los participantes sólo obtuvieron entre dos y cinco.

Keith puso el ejercicio en el contexto de la demencia y dijo a los conductores: "imagínese que ustedes olvidaran los detalles de cada aspecto de su vida -tomar desayuno, cómo vestirse- sólo imaginen lo frustrante que eso sería".

Posteriormente se pidió a los participantes que escribieran en distintos pedazos de papel sus posesiones más preciadas: el nombre de su ser más querido, una habilidad que los hacía sentir orgullosos o un recuerdo atesorado.

Keith recogió los papeles de cada persona.

Y les dijo: "Yo soy su demencia en este momento de su vida. Piensen por un momento lo que sería su vida si les hubiera quitado esas posesiones".

"Y si creen que no puede haber nada peor que eso, están equivocados. Porque con el paso del tiempo voy a regresar y a llevarme todo lo que tienen. Se quedarán sin nada".

Los participantes admitieron que el ejercicio era muy emotivo y muy difícil de aceptar. Inevitablemente comenzaron a surgir historias sobre experiencias familiares.

Pasajeros "problemáticos"

"Necesitan ser conscientes de las dificultades que una persona con demencia tiene para enfrentar el día, la fecha y hora"

Keith Shear

La sesión incluyó también detalles de cómo las distintas formas de demencia afectan el cerebro. Eso condujo a una discusión sobre cómo los conductores podían ayudar a los pasajeros confusos.

En un autobús hay barreras para poder tener una buena comunicación, como la pantalla que protege al personal en las ciudades contra los asaltos.

Y los conductores admiten que si alguien parece problemático en un autobús, su primer instinto es tratar de expulsar a ese pasajero.

Pero ahora sienten que deben ser extra vigilantes por lo que ese pasajero puede estar pasando, particularmente si se trata de alguien que no tiene aliento alcohólico.

"Necesitan ser conscientes de las dificultades que una persona con demencia tiene para enfrentar el día, la fecha y hora" explica Keith.

"Quizás ustedes me están diciendo que mi pase de autobús ha expirado o que sólo lo puedo usar después de las 9.30. Pero el tiempo no tiene ningún significado para mi. Yo no entiendo sus puntos de vista o porqué se están enojando tanto conmigo".

Los conductores recibieron consejos sobre cómo sonreír y hacer contacto visual, dejar que el pasajero se sentara para que pudiera serenarse y no arrancar el autobús deprisa si el individuo no parecía muy firme.

Los conductores Chris Peter y Krystyna Ryan

Decenas de miles de conductores están siendo entrenados para tratar a los pasajeros con demencia.

Una de las participantes, Krystyna Ryan, de 59 años, dijo que "los conductores necesitan ser capaces de ayudar a los pasajeros que tienen problemas de salud, en especial demencia, porque no siempre se habla o se reconoce esta enfermedad".

Cerca de 3.000 conductores recibieron ya el entrenamiento. Y se espera que muchos más en todo el país también lo reciban.

Andrew Chidgey, de la organización Alzheimer's Society, que está ayudando a dirigir las sesiones, acepta que los servicios de salud necesitan desempeñar un mayor papel en el tratamiento de las personas con demencia. Pero agrega que ayudar a los pacientes de esta forma práctica, entrenando a los conductores, también es vital.

"Para los conductores esto significa que tienen un papel realmente importante para ayudar a la gente en su comunidad a mantenerse independientes" dice el funcionario.

"Y esto también se aplica a otros trabajadores, como los que venden el periódico u ofrecen otros servicios".

Contexto

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