Una Navidad un tanto amarga en Venezuela

  • 21 diciembre 2012
Mercado en Caracas
El azúcar escasea en las tiendas de alimentos de Venezuela.

Cuando me vio meterme los sobres de azúcar que sobraban en el bolsillo, la perplejidad se asomó a la cara de la amiga con la que charlaba en una cafetería de Caracas de los resultados de las elecciones regionales del domingo.

"No hay azúcar", traté de justificarme.

"Sí, eso me dijeron en Sabaneta, que llevan un mes sin azúcar y encima allí hay una planta azucarera", respondió, recién llegada de la tierra natal del presidente, Hugo Chávez.

Titular esta crónica con que las navidades venezolanas se vienen un poco amargas implica el riesgo de que muchos piensen que se trata de un lamento por la enfermedad del presidente, pero es algo más mundano y literal: no hay azúcar en Caracas, al menos en la "economía formal".

Tampoco la hay en gran parte del centro del país, donde al menos, desde hace más de un mes, tratar de encontrarla en un supermercado es cosa ya exclusiva de quienes creen que la esperanza es lo último que se pierde.

Los empleados de los supermercados se dividen entre los que ni se molestan en dar explicaciones y los que lo miran a uno con cara de que está pidiendo uranio enriquecido al 20%.

Pero no es la primera vez que falta algo, ni es el azúcar lo único que escasea: tampoco es fácil encontrar café o papel de baño, por no hablar de la harina que es ya como la gasolina y el agua en la película Mad Max.

En Venezuela, los productos de la cesta básica se rotan para desaparecer del mercado.

La explicación va desde la oficialista, que culpa a especuladores que dejan de distribuir para presionar al gobierno, a las opositoras que hablan de mala gestión de los puertos y de que el socialismo chavista ha acabado con el tejido productivo.

"En mantenimiento"

Supermercado en Caracas
En algunos comercios venezolanos es difícil encontrar harina.

Según Rafael Chirinos, presidente de la Asociación de Cañicultores de Venezuela (Fesoca), la escasez, que es mayor en la zona central del país, se debe a que "está culminando la época de mantenimiento y reparación de la mayoría de las refinadoras de azúcar importada".

"La zafra recién está comenzando en el país. Todo va a tender a normalizarse en la medida en que se vuelva a producir en plena capacidad", le explicó Chirinos a BBC Mundo.

Pero además, denuncia, está el desvío al sector informal y el industrial, que paga más por el producto. "Hay que ponerle control a que los pocos azúcares que hay en el mercado se desvían a buhoneros (vendedores ambulantes) y fábricas de refrescos, ya que ahí el precio es mayor", dijo.

La mejor descripción de lo que pasa es la de Fabiola, treintañera vecina del barrio popular de Petare: "En los supermercados falta, pero los buhoneros tienen. Cómo hacen, no lo sé, pero la venden más cara, al triple".

El ministro de Alimentación, Carlos Osorio, denunció recientemente que el azúcar "la sacan de las redes normales y la mandan al mercado especulativo". "Si tuviéramos fallas de azúcar no tuvieran ni los buhoneros", dijo.

El gobierno ha negado insistentemente hubiera tal escasez. Sin embargo, esta semana se pusieron a la labor de repartir 7.200 toneladas en ocho puntos de Caracas.

¿Harina?

Tienda en Caracas
El ministro de Alimentación denunció que el azúcar "la mandan al mercado especulativo".

Hasta hace poco era complicadísimo encontrar café y el pollo estaba casi imposible. Hará dos semanas que caminaba justo delante de mí un señor con un par de pollos congelados en una bolsa transparente cuando lo paró una mujer para preguntarle dónde lo había conseguido.

"En el supermercado ése", le dijo, señalando el establecimiento con la cabeza. Para allá que se fue la señora a paso ligero.

Los pinos navideños llegaron con retraso lo que hizo que cundiera la inquietud ante una navidad sin árboles naturales.

Tampoco los juguetes sobraban. La razón parecía ser el atasco en los puertos por los que entra la mercancía importada.

Pero lo que se lleva la palma es la harina, esencial para las recetas navideñas de los venezolanos. Se puede llegar a conseguir, con mucha suerte, harina de maíz precocida aunque no de la marca más popular. Es virtualmente imposible la harina de trigo.

Para muestra dos botones: una periodista venezolana cuya madre se dedica a la repostería me ayudó pasándome unos teléfonos. La respuesta natural es, claro: "Muchas gracias, te debo una, te invitaré a un café o un trago…".

"Nada, estamos para ayudarnos, aunque se acepta harina de trigo", me respondió en tono de broma.

Y más ilustrativo fue lo que le pasó a un compañero de BBC Mundo, venezolano de visita en Caracas, hace como un mes y medio, cuando todavía no era tan impensable que apareciera la harina por las estanterías de los supermercados.

Cuenta que en ese momento no tenía conciencia de que fuera un tesoro tan preciado, así que cuando la vio en la estantería no le dio tanta importancia: colocó dos paquetes en su carro de la compra.

Al poco, cuando ya se había agotado, antes de pagar la compra, vio a un señor con un paquete roto. Le llamó la atención y le preguntó por qué no tomaba un paquete en buen estado. El hombre respondió que se había agotado.

En ese momento se dio cuenta de que sus dos paquetes habían desaparecido, alguien aprovechó su distracción para sacárselo del carro: se había quedado sin harina.