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El arbitraje internacional: la "asesoría matrimonial" de los negocios

Última actualización: Martes, 11 de diciembre de 2012
Ilustración

Las empresas internacionales pueden tener tratados que deben resolverse mediante arbitraje.

La resolución de controversias por valor de miles de millones de dólares entre las mayores empresas del mundo se parece a la asesoría matrimonial.

El negocio de supervisar la resolución de conflictos entre grandes empresas está en pleno auge.

En 1992 hubo entre 4.000 y 5.000 disputas sometidas a arbitraje, mientras que en 2011 la cifra ascendió a 12.000, según una investigación realizada por el profesor Loukas Mistelis, director de la Escuela de Arbitraje Internacional de la Universidad Queen Mary de Londres, Reino Unido.

"El arbitraje está penetrando en varias regiones del mundo. América Latina, por ejemplo, pero también China e India", dice.

"Pueden pasar 15 o 20 años para que un tema se resuelva en los tribunales de India", explica.

Mistelis dice que los bancos, las compañías de seguros y de telecomunicaciones y las empresas de biociencia vienen usando el arbitraje internacional desde hace décadas.

Pero las empresas que se inscriban en el arbitraje ¿respetan la decisión final o sólo la aceptan si les conviene?

El profesor lo describe como un "acuerdo prenupcial hecho en el momento del noviazgo, cuando las partes llegan a un acuerdo sustancial, a modo de posible estrategia de salida en caso de que las cosas salgan mal".

Mistelis explica que una vez que se ha validado un acuerdo después del enamoramiento inicial, el acuerdo es válido aunque cualquiera de las partes se niegue a acatarlo.

"La base es el consentimiento, una vez que el consentimiento ha sido dado en la mayoría de los casos ambas partes participan".

Reglas

El experto señala que los acuerdos iniciales a menudo incluyen una cláusula de ley aplicable, además de enumerar los detalles que deciden un tipo de arbitraje y establecer dónde se va a oficiar el arbitraje en caso de necesidad - en general, un lugar neutral.

"Es por eso que hay lugares como Francia, Suiza e Inglaterra, que son lugares muy utilizados, donde los tribunales son muy claros en aras de no interferir en el proceso de arbitraje", dice Mistelis.

"Está la cuestión de la confidencialidad. Se pueden discutir secretos industriales o actitudes de empresas que uno no quiere ventilar en público. Este es el mejor lugar para hacerlo"

Loukas Mistelis, Universidad Queen Mary

"El actual proceso de arbitraje es muy similar a los procedimientos judiciales, aunque menos formal y un poco menos rígido, en el sentido de que las partes y los árbitros construyen el caso sobre la marcha, mientras que en un tribunal no hay mucha flexibilidad y las reglas son muy formales", agrega.

"Por otra parte, el arbitraje técnicamente tiene una finalidad absoluta. La única revisión de la decisión que se puede hacer es por errores de procedimiento. No se puede decir que la ley ha sido aplicada erróneamente o que la sentencia no es muy sólida", afirma.

Al explicar por qué el arbitraje es más satisfactorio que entablar una disputa en los tribunales, dice: "El arbitraje es más ejecutable que las sentencias extranjeras. Estados Unidos no tiene ni un acuerdo con ningún país que reconozca mutuamente sus decisiones".

Además, las partes no pueden elegir al panel que actuará como tribunal, por lo que deberán confiar en que éste tendrá la capacidad y la experiencia para hacer frente a la complejidad de la disputa.

"Otra característica es que el arbitraje es un proceso neutral, no se realiza en la jurisdicción de ninguna de las partes sino en un lugar desinteresado", dice.

"Finalmente, está la cuestión de la confidencialidad. Se pueden discutir secretos industriales o actitudes de empresas que uno no quiere ventilar en público. Este es el mejor lugar para hacerlo".

Juicios costosos

No sólo las empresas determinan sus destinos mediante arbitraje. Los países también pueden ser parte en los litigios que se deciden por tribunales arbitrales.

Durante las últimas décadas muchos países han suscrito tratados bilaterales de inversión, diseñados para aumentar su volumen de comercio exterior.

En estos tratados figuran cláusulas que les permiten a las empresas privadas de un país a llevar a gobiernos enteros a arbitraje internacional en caso de una disputa.

"Los árbitros pueden mediar entre estados para analizar la forma en que tratan a los inversores extranjeros", dice el abogado especialista Larry Shore de la oficina de Nueva York del estudio Gibson, Dunn y Crutcher.

Ronald Lauder

Ronald Lauder recibió una suma considerable del gobierno checo después de un arbitraje.

"Por ejemplo, la República Checa ha sido demandada en estos tratados bilaterales de inversión y en un par de ocasiones –la más importante en 2003- el gobierno fue castigado con una multa de más de US$320 millones".

Debido a que se consideró que el Estado había violado los derechos una empresa extranjera, el juicio dio lugar a un aumento de impuestos para los ciudadanos de la República Checa.

El caso involucraba a Ronald, hijo de la magnate de cosméticos Estée Lauder.

En la década de 1990 había invertido en una compañía de televisión checa y la disputa surgió cuando su socio rompió el acuerdo, privándolo de su inversión.

"Casos como este han hecho que empresas y países tomen nota", dice Shore.

"El arbitraje internacional se ha expandido hasta tener un gran impacto en cómo los estados que entran en estos tratados -prácticamente todos los estados lo hacen- ejercen su administración regulatoria en toda clase de asuntos económicos de Estado", concluye.

Contexto

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