La crisis alimenta la creación artística en Grecia

  • 6 diciembre 2012
Grafiti
Bleeps, el Banksy griego, copa los muros de la capital.

Puede que no tenga la grandeza de París o Viena, pero Atenas tiene su propia belleza alternativa. Por debajo de los magníficos sitios arqueológicos se esconden calles arboladas que ocultan bolsillos de elegancia.

Sin embargo, en muchas zonas la ciudad también puede ser antiestética y monótona, con edificios que se atragantan con los humos del tráfico y los cigarrillos.

Muchos de esos muros, grises y en ruinas, han sido transformados en medio de una creciente tendencia de arte callejero.

Porque así como la crisis financiera ha empeorado partes de la ciudad (zonas alguna vez prósperas ahora acosadas por la delincuencia y la prostitución), también ha inspirado una floreciente comunidad de artistas del grafiti, que levantan el ánimo de la capital con sus coloridas y mordaces creaciones.

Entre ellos está el misteriosamente llamado Bleeps.

Frecuentemente comparado con el artista británico Banksy, mantiene su identidad en secreto.

En un viaje en coche para ver su obra, destaca una imagen que muestra a una mujer con un cartel que dice "desesperada", junto a palabras como "sistema monetario", "capitalismo" y "corrupción".

Otra muestra a un banquero agarrando una caja fuerte, perseguido por una figura que representa a la muerte.

La tercera, titulada "El modelo económico de Grecia", muestra a una niña con una pierna amputada.

"En un sentido tuve suerte de vivir en esta época difícil, aunque también es difícil para mí", dice.

"Me dio la oportunidad de discutir sobre ella y crear imágenes –agrega–. Si no existiera esta crisis, mi arte sería como una voz en el desierto. Nadie lo escucharía".

Burlas a Merkel

Mientras Grecia está estrangulada por la peor crisis financiera de su historia moderna, la escena cultural alternativa parece estar luchando.

La financiación estatal para las artes se ha reducido en un 30% en los últimos dos años, pero la experiencia de vivir la Grecia de hoy en día ha dado lugar a ideas culturales nuevas y emocionantes.

En un pequeño teatro de la capital, un grupo de jóvenes lleva a cabo su nuevo espectáculo, llamado "10 centímetros arriba".

Ellos, como muchos otros, han abandonado la utilería y el escenario ya que el presupuesto es apretado y por eso confían en su impresionante pericia física e ingenio.

Teatro en Grecia
Sin escenarios, el nuevo teatro griego florece.

La obra retrata tres épocas de Grecia: los treinta, los sesenta y la actualidad. Es una fiesta visual: los actores desempeñan papeles diferentes y representan objetos inanimados.

Las referencias a la crisis son claras: una escena de hoy representa protestas llenas de gas lacrimógeno. En otra, una persona sin hogar aparece pidiendo dinero "porque tengo hambre".

En un momento, los actores forman la figura de la canciller alemana, Angela Merkel, defensora de la austeridad y odiada por muchos griegos.

"Ich liebe Griechenland, ich liebe Deutschland", dice el canciller de ficción, antes de repetir: "No a los hospitales, ni a la educación, ni a las pensiones, no, no, no".

Al final, un personaje de la época moderna decide quedarse en Grecia, mientras que otros se van.

"La crisis me dio un empujón para volver a mi país y hacer algo", dice la directora Sofía Paschou, "porque tenía una visión muy clara de lo que quería decir".

"Es que sin importar cuán mala es la situación en la que estamos, nos vamos a quedar y sobrevivir. Vamos a seguir viviendo y trabajando, y resolviendo y bailando".

Dice que la crisis ha reunido a personas con ideas similares que quieren responder a través de su arte.

"En lugar de enojarse en las calles y romper cosas, dejemos que nuestra ira haga algo más positivo, interesante y útil", agrega.

Música de protesta

Esa ira también se extendió a la música.

El hip-hop se convirtió en el sonido de la crisis, con grupos, como Psicodrama, que atacan el status quo en sus letras.

Giorgos Siatitsas
El cantante Giorgos Siatitsas lanzó una canción que critica al gobierno y a los medios.

El cantante Giorgos Siatitsas lanzó una canción que critica al gobierno y a los medios de comunicación por difundir miedo.

El video contiene imágenes de manifestaciones callejeras, duras acciones de la policía y pobreza.

"La crisis hizo mi música más enojada", explica.

"Eso ayuda a mis seguidores a expresar la rabia que también sienten. Antes, la música era para entretenimiento. Ahora tiene un mensaje político. La música podría inspirar a la gente a derrocar el sistema".

Claro que la recesión ha dificultado las cosas. Muchas galerías tienen problemas para vender su arte. Grandes museos han tenido que recortar la seguridad, lo que ha llevado a dos grandes robos este año y los recortes han retrasado importantes proyectos arqueológicos y excavaciones.

Pero Maria Vlazaki, del Ministerio de Cultura, cree que la escena artística puede seguir prosperando.

"Este Ministerio siempre ha tenido una financiación limitada", dice.

"Por supuesto que tenemos muchos más problemas ahora, pero en los momentos difíciles la cultura sobrevive. Tenemos un patrimonio cultural maravilloso, pero no dependemos sólo de ello. Vamos a seguir siendo no sólo un país de cultura antigua, sino también uno con una moderna y excitante".

Con el teatro de Sófocles, la filosofía de Platón y la épica poética de Homero, el legado cultural de Grecia no tiene rival.

Hoy, desde la calle al estudio, pasando por el escenario, el dinero es escaso pero las ideas son abundantes y está naciendo nueva cultura de la crisis.

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