La pugna por el petróleo de la Amazonía

  • 5 diciembre 2012
Indígenas protestan en el Hotel Marriott de Quito

Nuevamente los planes oficiales de extracción de recursos naturales ponen en pugna al presidente de Ecuador Rafael Correa y líderes indígenas de este país andino. La causa esta vez es el nuevo proceso de licitación internacional para la explotación petrolera a gran escala en la Amazonía ecuatoriana que acaba de iniciar el gobierno del país andino.

En marzo pasado, la controversia tuvo que ver con megaproyectos mineros entonces anunciados por el gobierno ecuatoriano y que en buena parte aún esperan ser concretados. Ahora, el desacuerdo es por la XI Ronda Petrolera que el presidente Correa lanzó en estos días, y por la cual se busca la contratación de empresas extranjeras para que efectúen inversiones en 13 campos petroleros en el suroriente de la Amazonía ecuatoriana.

"Basta de ese infantilismo del 'no al petróleo', 'no a la minería'", ha señalado Rafael Correa al abogar por "aprovechar responsablemente" los recursos naturales no renovables que posee Ecuador.

Correa ha advertido que, según datos de su gobierno, "si no exploramos (ahora), en 10 años se acaba el petróleo" en Ecuador, y ha insistido en que los recursos que el Estado obtenga de la extracción de crudo en el suroriente ecuatoriano irán a beneficiar a las comunidades amazónicas residentes en dicho sector.

No obstante, para la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confeniae), los costos sociales y ambientales de la nueva extracción petrolera a gran escala en el oriente ecuatoriano serán superiores a los beneficios económicos que se puedan obtener de la XI Ronda Petrolera.

Consulta previa

En diálogo con BBC Mundo, el presidente de la Confeniae, Franco Viteri, dijo que dirigentes indígenas buscan sensibilizar a la opinión pública local e internacional sobre "nuestro derecho a la tierra y a decidir nuestro propio desarrollo".

"Vamos a resistir en nuestras bases indígenas", señaló Viteri, quien no descartó que su organización acuda ante instancias internacionales para denunciar "este grave atentado a la Amazonía", no sin antes generar una discusión nacional sobre la actividad extractiva y realizar actos de protesta como el efectuado la semana pasada a las afueras de un hotel de Quito, donde justamente el presidente Correa inauguraba la XI Ronda Petrolera.

En el centro de la polémica se encuentra la disposición de la Constitución ecuatoriana que establece que toda decisión estatal que pueda afectar al ambiente deberá ser consultada a la comunidad.

Correa ha reiterado que tal consulta previa no significa consentimiento previo. "Ellos pretenden que consulta es que ellos nos otorguen su permiso. Ganen las elecciones pues, si quieren dar el permiso", dijo el mandatario.

Mientras, este martes, el ministro de Recursos Naturales No Renovables, Wilson Pastor, defendió los eventos de socialización de la XI Ronda Petrolera llevados a cabo por el gobierno en la Amazonía ecuatoriana y afirmó que posee 22 actas firmadas por comunidades indígenas participantes en dichas reuniones.

Pero el presidente de la Confeniae señaló que las acciones informativas del oficialismo no han sido suficientes y que "hubo un engaño", pues a su juicio no se trató de una verdadera consulta amplia con los grupos indígenas. Además se dejó de lado a organizaciones representativas de los pueblos indígenas en Ecuador.

"Deciden allá (en el gobierno) y luego nos avisan cuando ya está todo decidido. Eso no es consulta previa, libre e informada", sostuvo Viteri.

Estrategia gubernamental

A decir del analista económico Walter Spurrier, el gobierno ecuatoriano calcula que va a poder controlar cualquier oposición a la XI Ronda Petrolera con los acercamientos que ha efectuado con comunidades indígenas que viven en las zonas donde se efectuarán las exploraciones petroleras, así como con el anuncio de que los recursos económicos resultantes irán en beneficio directo de dichas poblaciones.

"Es una apuesta, no hay certezas, pero pienso que esa es la estrategia del gobierno ante la oposición (a la XI Ronda Petrolera)", dijo Spurrier a BBC Mundo.

El analista manifestó que, además de la controversia entre Correa y dirigentes indígenas, desde afuera de Ecuador habrá otros aspectos que seguramente se tomarán en cuenta en torno a este nuevo proceso de licitación petrolera.

Y allí Spurrier colocó, por un lado, a la reducción en la conflictividad social alrededor de las petroleras internacionales que ya laboran en suelo ecuatoriano y, por otra parte, al caso de la demanda ambiental de comunidades ecuatorianas contra Chevron y la posición mundial general favorable a la protección de la Amazonía como el mayor bosque tropical del planeta.