"Soy un colombiano orgulloso de hacer parte del ejército de Israel"

  • 22 noviembre 2012
Oren Levy

Oren Levy, colombiano judío de 23 años, es uno de los muchos latinoamericanos que se ha unido al ejército de Israel de manera voluntaria. Desde Tel Aviv, le contó sus experiencias a la BBC.

“Yo me acostumbré a oír ruidos de explosiones durante los tres años en que hice el servicio militar”.

“Mis compañeros y yo estábamos tan acostumbrados, que ya ni siquiera íbamos a los cuartos de seguridad como es requerido. Portaba mi uniforme con orgullo y con la sensación de que nada me podía pasar”.

Han pasado dos años desde que Oren terminó de cumplir el periodo de ejército que le exige el gobierno israelí a sus ciudadanos desde que cumplen 18 años. Desde entonces, empezó sus estudios en ingeniería industrial en la Universidad de Tel Aviv, y continuó teniendo la vida normal de un joven de su edad.

Hasta hace 8 días, cuando una alarma en Tel Aviv lo devolvió a esos días de explosiones cotidianas.

“Para mí este último enfrentamiento empezó en la mitad de una clase de manejo. De repente escuché el ruido ensordecedor de la alarma de emergencias, algo que no sucedía desde hacía 20 años”, cuenta el colombiano.

“Todos nos quedamos congelados durante los primeros cinco segundos, hasta que entendimos lo que estaba pasando: estaban atacando a Tel Aviv”.

“Salimos corriendo a las escaleras (el sitio mas seguro del edificio), y empezamos a contar los 10 minutos que debemos permanecer en un sitio seguro al escuchar la alarma”.

“Sonaron una, dos, tres explosiones. Subió el pánico ante la realización de lo sucedido. En seguida me sentí como el mismo soldado de hace dos años. Me concentré en calmar a un grupo de niños pequeños que corría sin sus padres, y me dediqué a infundir la calma”.

Un compromiso de toda la vida

Para Oren, haber servido para el ejército durante esos tres años representa un compromiso eterno con la seguridad de Israel.

Oren Levy
Para Oren, haber servido para el ejército durante esos tres años representa un compromiso eterno con la seguridad de Israel

Es estar dispuesto a volver a ser soldado en caso de haber un enfrentamiento o conflicto, en caso de que el país lo necesite.

“Desde ese momento, todos mis amigos (combatientes en reserva del ejército), empezaron a recibir llamadas con la orden de dejarlo todo e ir a prestar servicio”, cuenta Oren.

“Las familias se ponen histéricas cuando escuchan la noticia. No hay nada que pueda calmarlos porque todos sabemos lo que significa. Sabemos que dentro de unas horas estarán en Gaza, apagarán sus celulares y el tiempo empezará a correr despacio, cualquier cosa puede suceder”.

Pero no es una tragedia, es un deber, explica Oren.

“Los que reciben la llamada no lo piensan ni un segundo, se alistan de inmediato y salen de casa orgullosos de que van a cuidar al país. Eso es lo que hacemos, cuidamos el país”.

De Colombia a Israel

Oren y su familia emigraron a Israel hace 15 años. Como muchos judíos latinoamericanos y del resto del mundo, eligieron ir a Israel.

“Yo le agradezco a mis padres haberme traído a Israel. Estoy orgulloso de ser israelí, de haber luchado con el que para mí es el ejército más humano del mundo, de pertenecer a un país democrático que tiene en su gobierno a palestinos, un país en el que todos tienen su lugar”.

Al preguntarle por qué cataloga al ejército israelí como el más humano, Oren explica: “tratamos de evitar al máximo la muerte de civiles. Antes de atacar sitios urbanos avisamos a través de miles de mensajes a qué hora y en qué zona va a explotar un edificio, para que desalojen las zonas. Es un esfuerzo real, que muchas veces no se reconoce”.

“En mi educación de soldado solo estaba autorizado a disparar contra un enemigo si estaba absolutamente seguro de ser atacado por él”, agregó.

“Israel tiene la capacidad de dejar a toda la zona de Gaza sin energía, de causar daños mucho más profundos, pero no es nuestra intención, no queremos causar penurias”, dice el colombiano.

Oren quiere permanecer en Israel por el resto de su vida.

“Tienes que vivir aquí para entender la sensación de comunidad en que vivimos. Las fiestas se comparten, los viernes (días sagrados en el judaísmo), tienen una sensación inexplicable".

"Todos somos hermanos, no por nada nos llamamos “ají” el uno al otro (hermano en hebreo)”.

Una hermandad que, según Oren, se hace presente en los momentos más difíciles.

“Durante estos días de enfrentamientos, muchas de nuestras casas se abrieron a los israelíes del sur (cerca a Gaza), a familias desconocidas. Es gente que vive la situación de alarma durante todo el año y que, sin necesidad de ser soldados, también se acostumbran al ruido de las explosiones”