Ojos voladores para los viñedos

  • 14 noviembre 2012
Vino
Nuevas tecnologías se emplean para ubicar el terreno óptimo para cultivar las mejores uvas.

Los vitivinicultores del Nuevo Mundo son cada vez más entusiastas a la hora de incorporar lo que se conoce como "vitivinicultura de precisión", asegura David Green, profesor de geografía de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, y especialista en el tema.

La viticultura de precisión consiste en recopilar todo tipo de datos de un viñedo, desde los puntos más soleados a la humedad del suelo, datos que luego se analizan para cultivar las mejores viñas en las zonas más óptimas del terreno.

"Gran parte de la vitivinicultura de precisión se originó en América y Australia", dice el profesor Green.

Más barato y eficiente

El primer paso en este proceso es recopilar imágenes aéreas de todo el viñedo, algo que en la década de los años 80 se hacía con aeroplanos equipados con una cámara. Pero hoy en día estos equipos son un poco más sofisticados.

El profesor Green usa un avión no pilotado Parrot AR controlado con un iPad, que captura tanto fotografías como video en dos cámaras, una situada el frente y otra apuntando hacia abajo.

"Finalizar el vuelo llevó diez minutos y sólo costó US$470", informó.

Además, esta tecnología puede ayudar a los vitivinicultores a analizar las fluctuaciones estacionales año tras año.

tractor
La tecnología permite a los viticultores seguir la evolución estacional año tras año.

La fotografía aérea permite crear un mapa de los viñedos, que combinado con datos resultantes de los exámenes de suelo, pueden resultar en coordinadas de GPS ubicando las áreas óptimas para el crecimiento de la uva.

"En América del Norte, el equipo de cosecha está diseñado para recolectar vastas áreas", dijo Green. "Todo el proceso es dirigido por una plataforma GPS, el aparato de recolección es dirigido por un GPS programado para un área concreta. El plantado de viñas también se hace con un GPS".

Pero la fotografía de alta tecnología va a tener un papel mucho más grande en vitivinicultura.

"La gente ha estado mapeando el suelo usando fotografías aéreas durante años, pero obviamente las imágenes han ido mejorando".

"Podemos usar imágenes termales así como distinguir las diferencias de suelo", apuntó.

Aplicaciones

El próximo paso lógico es tomar imágenes hiperespectrales.

Las cámaras hiperespectrales usan todo el espectro electromagnético para tomar una imagen que contenga más de lo que puede verse con el ojo humano.

"Se de un proyecto en España que utiliza una cámara hiperespectral", informó Green, "puedes obtener mucha más información con esta imagen. Podría suponer que ya no necesitemos hacer ningún examen de suelo. Estamos bastante cerca".

Una vez se recopilan los datos, todo se mete en un procesador llamado Sistema de Información Geográfica (GIS), disponible como programa para laptops, pero también como aplicación para tabletas y celulares.

"El uso de aplicaciones ha crecido mucho", afirmó Green.

"He probado algunas recientemente con un celular Samsung Galaxy, funcionan bien. Puedes caminar con un GIS en un celular y controlar la temperatura del aire, la dirección del viento, poner una sonda de humedad en el suelo y subir los resultados".

Usando el GIS, el dueño del viñedo no sólo puede obtener una idea completa del estado del mismo, sino también rastrear cambios y controlar las fluctuaciones estacionales.

No obstante, el experto admite que no muchos lo usan, ya que no todos los vitivinicultores guardan registros similares.

No apto para pequeños productores

Vino
Tecnologías como las pruebas infrarrojas funcionan con tan sólo una gota de vino.

Los padres de Sam Lindo, Bob y Annie, empezaron a cultivar las viñas de Camel Valley, en Cornwall en 1989.

Lindo, quien estudió estadística en la universidad, ahora trabaja con ellos, y ha analizado los datos del clima histórico para tener una idea de la sostenibilidad del clima del lugar para el cultivo de la uva.

"Hemos descubierto que entre la década de los 50 y la de los 60 no hubo ni un año en que obtuviéramos uva", afirmó. "En los 70 hubo uno y en los 80 tres".

A pesar de su entusiasmo por los datos, Lindo cree que las viñas de Camel Valley son demasiado pequeñas para que la viticultura de precisión aérea tenga un papel significativo en su manejo.

"Es bueno tener esa tecnología pero para nosotros la principal tecnología en la que centrarse es más ingeniería mecánica; máquinas y esas cosas", explicó.

"Para hacer vino tenemos un aparato de análisis infrarrojo llamado Oenofoss, que puede decirte todo lo que necesitas saber sobre el vino con sólo una gota".

Pero con un precio de US$25.000, el Oenofoss es la única tecnología "de lujo" de la compañía.

"Producir vino tiene siempre los mismos principios, pero hay algunas cosas extra que te pueden dar un mayor control sobre el proceso", afirmó Lindo.

"No obstante, es todavía un producto natural. La mayor tecnología para nosotros ha sido Twitter. Eso sí que es grande para nuestro negocio".

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