Ecuador, laboratorio del cine en América Latina

  • 14 noviembre 2012
Sin otono sin primavera
"Sin otoño, sin primavera" retrata las vidas de un grupo de jóvenes de clase media.

Al director de cine ecuatoriano Iván Mora le llevó cinco años reunir el dinero suficiente para filmar "Sin otoño, sin primavera".

El proyecto arrancó en 2007, cuando recibió una beca de US$10.000 del Consejo Nacional de Cinematografía de Ecuador para trabajar en su guión.

Y tuvo que recaudar otros US$600.000. Sin estos fondos su película jamás habría visto la luz.

"Sin Otoño, Sin Primavera" es una de las más de una docena de producciones estrenadas o en proceso de posproducción, este año en Ecuador.

Esta cantidad sin precedentes de proyectos cinematográficos nacionales se debe en gran parte al consejo establecido por el gobierno en 2006 con el fin de impulsar el cine nacional.

"El Consejo Nacional de Cinematografía ha cambiado la forma en que se filma y se produce en Ecuador", dice Mora, "ha sido como la noche y el día".

Jurado latinoamericano

Cada año, un jurado compuesto por cineastas procedentes de distintos países de América Latina se encuentra para conceder premios a proyectos locales en nombre de este consejo.

Más de 40 películas y documentales han recibido este tipo de ayudas hasta el momento.

"Como los fondos son limitados, el acceso es competitivo", dice Jorge Luis Serrano, director del Consejo Nacional de Cinematografía.

"En los últimos seis años, el cine ecuatoriano se ha convertido en una especie de laboratorio para América Latina".

Según explicó, las producciones nacionales han aumentado en un 300%, lo que convierte al cine en el sector cultural más dinámico del país.

Este es un gran paso adelante para un país con escasa historia cinematográfica, en comparación con otras naciones latinoamericanas.

Historia del cine ecuatoriano

La república invisible
Sin Otoño, sin Primavera se rodó en Guayaquil, la ciudad más grande de Ecuador.

El primer largometraje producido en Ecuador, "El tesoro de Atahualpa", se estrenó en 1924, y retrataba el misterio en torno al tesoro del último emperador inca.

Todo lo que queda de aquella película son las críticas en los periódicos de la época; la leyenda dice que su director, Augusto San Miguel, pidió que se le enterrara con las únicas copias de su trabajo.

En la década de los 90, sólo se filmaron cinco películas. Sin embargo, una de ellas, "Ratas, ratones, rateros" de Sebastián Cordero, obtuvo fama internacional y es considerada la estrella de una nueva era del cine ecuatoriano.

"Sin otoño, sin primavera" es un ejemplo de la calidad de los largometrajes que actualmente se producen en Ecuador.

La película, que Mora define como una "balada punk", cuenta la historia de varios jóvenes de clase media de Guayaquil.

Tiene una estructura intrincada, profusa en flash-backs, para retratar el sentimiento de confusión en la vida de los protagonistas.

"Sabemos que la película entraña riesgos que otras películas normalmente no tienen", señala Mora.

"Una escena complicada de sexo, una masturbación en escena, mucha violencia... Quizás no es una película taquillera".

Nuevas producciones

Una película más convencional es "La llamada", de David Nieto Wenzell.

Cuenta la historia de Aurora, una mujer de clase media de Quito, que compagina sus responsabilidades como empleada, madre, hija y hermana.

De cara a 2013, se espera también el lanzamiento de muchas otras producciones.

Una de ellas es "'Killa" (Luna en idioma quechua), la primera película producida en esta lengua indígena en Ecuador, y que actualmente está en fase de posproducción.

También está a punto de completarse "Quito 2013", la primera película nacional de ciencia ficción, sobre una futura rebelión contra un dictador militar.

Además de las ayudas del Consejo Nacional de Cinematografía, los productores dicen que también agradecen al gobierno que haya impulsado las relaciones públicas en el sector.

Más equipo disponible

La llamada
Nico está a punto de ser expulsado de la escuela en la película 'La llamada'.

Según fuentes de la oposición ecuatoriana, el gobierno ha invertido una media de U$4 millones al mes en difundir su mensaje por todo el país.

El gobierno niega ese dato, pero sea cual sea la cifra exacta, los productores de cine están de acuerdo en que ahora hay mucho más equipo disponible.

El gobierno emplea a expertos en audiovisuales para producir y editar más material oficial. Esto ha llevado a que haya gente mejor entrenada en el sector.

Pero el cine en Ecuador todavía enfrenta grandes obstáculos. Con US$700.000 disponibles al año, el Consejo Nacional de Cinematografía tiene fondos limitados.

"El fondo es estático, no crece", dice Serrano, "esto genera dificultades".

Problemas de distribución

El tesoro de Atagualpa
Lo único que queda de la primera película producida en Ecuador son reseñas en periódicos de la época.

Según aclaró, el gobierno ecuatoriano está invirtiendo bien en sectores que considera de máxima prioridad; como salud, vivienda y educación, pero piensa que se necesitan más fondos.

"Todavía es imposible vivir siendo director, no con una película cada cuatro, cinco años", dice Paul Venegas, productor de "La llamada".

"Las posibilidades de recuperar la inversión, que permitiría a los productores reinvertir el dinero en nuevas producciones y ser menos dependientes del gobierno, no existe".

La distribución y la publicidad también siguen siendo problemáticas.

Con sólo 220 cines en el país, celebrar los estrenos de tantas nuevas producciones ha sido difícil.

El cine local representa el 4% de lo que se exhibe en los cines comerciales de Ecuador. Cada nueva película tiene que competir con las producciones de Hollywood a la hora de captar la atención del público.

Pero los cineastas parecen motivados. Iván Mora financió parcialmente su película trabajando como editor de otra cinta durante la producción de "Sin otoño, sin primavera".

"En este momento, la razón de hacer películas en Ecuador es una razón honesta", dice Mora. "La gente no persigue el dinero. Si quieres dinero en Ecuador, no haces una película. Es gente que trata de contar historias".

Historias distintas y genuínas son el punto fuerte de las películas ecuatorianas, pero con un reducido mercado nacional y escasa financiación y distribución, el cine ecuatoriano tendrá que atraer a una audiencia internacional para dar impulso a la industria.