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El largo camino para que Puerto Rico sea estado de EE.UU.

Última actualización: Jueves, 8 de noviembre de 2012
Simpatizantes del partido oficialista en Puerto Rico

Por primera vez, la opción de convertirse en el Estado 51 de EE.UU. ganó en un referendo.

Por primera vez en su historia, los votantes de Puerto Rico respaldaron el martes en un referendo convertirse en un estado más de Estados Unidos. Pero el camino para que esta isla cambie de estatus será largo.

En la actualidad, Puerto Rico está considerado como un territorio no incorporado de EE.UU. en el que sus habitantes tienen pasaporte estadounidense y seguridad social de ese país.

Sus soldados combaten bajo la bandera de EE.UU. y la moneda de la isla es el dólar, pero no tienen derecho a elegir presidente y su único representante en el Congreso carece de voto.

Después de décadas de discusión sobre la relación entre este territorio y EE.UU., los puertorriqueños decidieron con el 53.99% de los votos que no estaban satisfechos sobre la actual condición política de su isla.

Cuando se les preguntó cómo les gustaría que se considerara a Puerto Rico, el 61.15% votó por convertirse en el estado número 51 de la Unión Americana; el 33.31% por ser un estado libre asociado soberano y el 5.53% como una nación independiente.

La decisión en manos de EE.UU.

"Si las empresas y ciudadanos empezaran a pagar impuestos federales, el Tesoro estadounidense ganaría en fondos, y eventualmente la economía podría salir adelante. El problema no es Puerto Rico"

Justin O'Brien, USCPRS

Sin embargo, el resultado de esta consulta no es vinculante y el futuro de los puertorriqueños se decidirá, en gran parte... en Washington.

Es allí donde el Congreso tiene que discutir y votar si incorporar a Puerto Rico a la federación, con todos los derechos (y deberes, como pagar impuestos federales, algo que hasta ahora no ocurre en la isla) de cualquier estado.

Si las dos cámaras, la de Representantes y el Senado, dan su visto bueno, el presidente tendrá que poner su firma. Barack Obama dijo sobre el tema que respetaría la decisión de los isleños.

Sin embargo, puede que simplemente ese momento no llegue por ahora.

Uno de los mayores defensores de la incorporación de Puerto Rico a la Unión es su actual gobernador, el republicano Luis Fortuño.

Es el jefe del ejecutivo puertorriqueño quien debe pedir formalmente a Washington que su territorio se convierta en estado, un paso esencial para su discusión en el Congreso.

Pero Fortuño acaba de perder las elecciones por un estrecho margen ante Alejandro García Padilla, un candidato que apoya mantener el actual estatus de la isla y que podría justificar el carácter no vinculante de la consulta para guardarla en un cajón de su escritorio.

"Los residentes de Puerto Rico han estado históricamente divididos, pero ahora hablaron claro y el resultado fue contundente", le dice a BBC Mundo Justin O'Brien, director del Consejo Estadounidense para la Estadidad de Puerto Rico, con sede en Washington D.C. (USCPRS, por sus siglas en inglés).

"Nosotros esperamos que se respete la voluntad popular y se le otorgue tan pronto como el gobierno de Puerto Rico le pida la 'estadidad' a Washington".

¿El estado pobre?

Alejandro Garcia Padilla, gobernador electo de Puerto Rico

Puerto Rico eligió también a un nuevo gobernador, que se opone a la estatidad de la isla

La participación en la consulta de este martes, la cuarta sobre este asunto en los últimos 45 años, fue del 80%, un síntoma, según los defensores de la "estadidad", del interés de los puertorriqueños por ser parte de EE.UU. con plenos derechos.

Sin embargo, reconocen que será difícil encontrar el mismo entusiasmo en EE.UU., donde preocupan más la crisis económica o la incapacidad para llegar acuerdos bipartidismas que la ampliación del país.

Es precisamente la situación de las finanzas uno de los temas que más pueden entorpecer el ingreso de Puerto Rico a la lista de los 50 estados.

La isla arrastra desde hace décadas una economía deteriorada, con un déficit del 290% de su Producto Interno Bruto (PIB), y un ingreso anual per cápita de US$15.203.

De convertirse en estado, sería el más pobre de la nación y con un modelo productivo más cercano al de sus vecinos caribeños -la tasa de desempleo es del 13%- que al de sus pares estadounidenses.

Uno de los temas clave son los impuestos. Bajo su estatus actual, las empresas extranjeras o de EE.UU. que se instalen en Puerto Rico gozan de ventajas fiscales que limitan el poder de gasto del sector público en la isla, el principal empleador.

A su vez, los puertorriqueños están exentos de pagar impuestos federales. Pero todo eso cambiaría si se convierte en estado.

"Puerto Rico ya es parte de cualquier problema económico del país, no es añadir nada nuevo", explica O'Brien.

De hecho, argumenta, "si las empresas y ciudadanos empezaran a pagar impuestos federales, el Tesoro estadounidense ganaría en fondos, y eventualmente la economía podría salir adelante. El problema no es Puerto Rico, sino que Puerto Rico no sea un estado".

El estado en español

PUERTO RICO Y EE.UU.

La cantante y actriz Jennifer Lopez

La isla quedó bajo el control de EE.UU. en 1898, cuando España perdió la guerra.

En 1917 los puertorriqueños se convirtieron en ciudadanos estadounidenses y se les permitió servir en las fuerzas armadas. La isla tiene una población de 3,7 millones y casi 5 millones de puertorriqueños viven en EE.UU..

Entre los "boricuas" estadounidenses más célebres de EE.UU. están la jueza de la Corte Suprema Sonia Sotomayor, la cantante Jennifer Lopez o el artista Marc Anthony.

No se trata sólo de una cuestión económica.

En algunos sectores de la sociedad estadounidense se ve con recelo la entrada de un territorio donde la mayor parte de la población no habla inglés y donde la cultura originaria se parece más a la de otras naciones del Caribe y Latinoamérica que a la de Arkansas, Delaware o Nueva York.

La organización U.S. English, que promueve el uso del inglés como idioma oficial del país, asegura que si Puerto Rico ingresa como el estado 51 sus ciudadanos podrían verse en una situación de "desventaja" y "desconexión" con el resto del territorio.

"¿Cómo se adapta a un estado que habla mayoritariamente español a un país que habla en inglés?", se pregunta Karin Davenport, portavoz de U.S. English.

"No estamos en contra de que Puerto Rico se convierta en estado, pero si lo hace tendrá que adaptar su legislación, trámites y documentos oficiales al inglés", le dice a BBC Mundo.

"De lo contrario, la mejor opción es que siga siendo un territorio no incorporado de EE.UU.", dice.

Los precedentes

Alaska y Hawai fueron los últimos territorios en convertirse en estados de EE.UU., en 1959.

"Es cierto que el trámite toma tiempo y ahora hay otros temas en la agenda del Congreso", asegura el USCPRS.

"Pero siempre que un territorio quiso incorporarse a la nación se argumentó que no era el momento adecuado", recuerda O'Brien.

La polarización en las cámaras y el estado de la economía en EE.UU. pueden opacar las aspiraciones de Puerto Rico, aunque la Historia juega a su favor.

Nunca el Congreso ha rechazado ninguna petición de admisión de los territorios a EE.UU., y por ahora no existe una oposición notable en las cámaras a esta posibilidad.

La cuestión, más bien, es si esa carta llegará o no a Washington desde San Juan.

Contexto

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