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Las palomas no pueden volar en Pekín

Última actualización: Martes, 6 de noviembre de 2012
Palomas enjauladas en Pekín

Palomas enjauladas en el tejado de un edificio en Pekín a una semana de la celebración del Congreso Comunista.

La celebración del Congreso del Partido Comunista en la capital de China, Pekín, viene precedido de toda una serie de medidas de seguridad, que algunos calificarían de excéntricas.

Las fuerzas de seguridad están decididas a no dejar que nada perturbe el nombramiento de los nuevos líderes de la nación y en ese despliegue todo lo que puede volar está bajo sospecha.

Es el caso de las palomas, que deberán estar confinadas en sus jaulas durante el evento, y aquellos que quieran comprar aviones teledirigidos no podrán hacerlo sin antes mostrar su identificación.

Vendedores callejeros han recibido también una advertencia "estética". Han recibido la orden de cerrar sus negocios mientras dure el congreso porque "dañan la belleza de la ciudad".

Taxis sin manivela

Las autoridades también han eliminado las manivelas para bajar la ventanilla trasera de unos 60.000 taxis. Según dicen, esta medida se tomó para evitar la distribución de propaganda anti-comunista.

"En el pasado, algunos pasajeros han tirado panfletos por la ventana del taxi o los han metido en pelotas de ping-pong y lanzado fuera, o liberan un globo con panfletos atados a él", explicaron en el periódico estatal chino Global Times.

Para garantizar la paz durante el congreso, policías hacen guardia en esquinas y puentes, y jubilados portando bandas rojas en el brazo patrullan sus vecindarios en busca de señales de alerta.

Al menos 1,4 millones de voluntarios se alistaron para trabajar durante la celebración del congreso, la misma cantidad de gente que se alistó para asistir en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008.

El cuerpo de bomberos ha inspeccionado cada sala del congreso con esmero. La policía ha comprado un nuevo helicóptero para controlar el espacio aéreo y se han habilitado ambulancias y paramédicos adicionales en toda la capital.

Detenciones y arresto domiciliario

Taxi sin manivela

Las manivelas se extrajeron para evitar la difusión de propaganda anti-comunista.

Las medidas también han afectado a activistas en defensa de los derechos humanos e incluso a integrantes del propio Partido Comunista.

Es el caso de Liu Xiaoyuan, uno de los 82 millones de miembros del Partido Comunista chino.

Su incipiente carrera como abogado defensor de los derechos humanos le valió que un grupo de policías locales se presentara en la casa familiar de Liu para informarle de que tiene prohibido entrar en la capital durante este mes.

"Me dijeron que se me impediría comprar billetes de avión o de tren, y por el sistema de compra de China el gobierno siempre sabrá dónde estoy".

Desde septiembre muchos otros enfrentar presiones similares.

Aquellos que suponen una amenaza política para el Partido Comunista tienen prohibido el acceso a Pekín.

Esto incluye al activista Hu Jia, a quien se le pidió permanecer en la provincia central de Anhui. Por su parte, el bloguero Li Huaping desapareció en custodia policial el 25 de octubre.

Según la organización Aministía Internacional, alrededor de 130 disidentes políticos han sido detenidos o sometidos a arresto domiciliario. Otros grupos señalan que las cifras podrían ser mayores.

Contexto

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