Se vienen los robots enanos de jardín

  • 7 noviembre 2012
Robot cortacésped
Honda presenta a Miimo como una alternativa más ecológica a las cortadoras eléctricas o de combustión.

En su poema "La joroba del camello", el escritor Rudyard Kipling recomendaba la jardinería como remedio para el mal humor. Posiblemente no habría visto con buenos ojos lo que los expertos describen como un "creciente mercado" de aparatos que pueden cuidar el jardín por usted.

A principios de año, un nuevo robot cortacésped apareció en el mercado de la mano de marcas como Honda, Robert Bosch y John Deere.

Miimo es el primer robot comercial de Honda y se lanzó para uso doméstico, aunque cabe decir que los robots cortacésped rondaban en el sector hace tiempo. De hecho, la marca suiza Husqvarna lanzó su primer modelo en 1995.

Mercado lento

Suena tentador reclinarse en una tumbona con un cocktail mientras un robot del tamaño de una tortuga pulula alrededor de tus pies cortando el césped, pero por alguna razón, la idea no termina de despegar.

Mientras hay evidencias de que el apetito europeo por los aparatos para la jardinería está creciendo, con una expansión de un 30% el pasado año según la agencia de noticias Bloomberg, otros indicadores destacan que las ventas todavía son pequeñas.

El vendedor de máquinas cortacésped a través de internet Mowdirect, afirma que lleva nueve años ofreciendo robots a sus clientes. Pero el más vendido, Robomow, fabricado por una firma israelí, tan sólo supone entre un 2% y un 3% de sus ventas.

Robot cortacésped
Estos robots todavía no pueden competir con las pesadas cortadoras tradicionales.

"No han sido publicitados agresivamente", cuenta el director Stuart Drake, "pero el año que viene se darán muchos lanzamientos".

El dueño de una tienda de tecnología sueca, Moheda Jarnhandels, dijo a Bloomberg que había vendido 60 robots cortacésped en 2012, en comparación con sólo 10 en 2007.

La industria parece apuntar con estos robots al mercado del lujo, ya que el modelo más barato, el Robomow, cuesta alrededor de US$1.400, mientras que el Miimo, no menos de US$3.200.

Sólo el precio es suficiente para ahuyentar a la mayoría de jardineros, dice Guy Barter, consejero jefe de horticultura en la Royal Horticultural Society (RHS) en Reino Unido.

"La horticultura no es una carrera tan remunerativa como para gastar esa cantidad de dinero", explicó, y añadió que "puedes conseguir una cortadora por US$130 capaz de cortar perfectamente todo tipo de césped".

Sensores

Honda dice que Miimo tiene una batería recargable que emplea tan sólo US$19 de electricidad para mantener un jardín medio.

Funciona cortando "poco y a menudo", diseñado para podar un par de milímetros de césped varias veces a la semana, en lugar de tener que lidiar con plantas crecidas en extremo, y esto lo hace con su estructura llena de sensores que le ayudan a orientarse alrededor de los arbustos evitando preciadas caléndulas.

Como otros aparatos similares, usa una combinación de sensores para detectar obstáculos sólidos en su camino o marcadores en forma de alambres enterrados que demarcan el área que el jardinero prefiere que evite.

"Sería un poco fastidioso si tuvieras más de un césped", apunta Guy Barter.

Algunos robots como los de Husqvarna pueden ser controlados remotamente por GPS usando un iPad, pero según el profesor Chris Melhuish, director del Laboratorio de Robótica Británico, el GPS por si solo no es lo ideal para trabajar un jardín de tamaño medio.

"El micro-GPS no es lo suficientemente bueno", explica, "pero no necesitas tener algo enterrado. Puedes establecer una línea de marcadores, que pueden ser de rayos infrarrojos o microlasers".

Socialmente inteligentes

Robot cortacésped
Algunas cortadoras de la marca Husqvarna pueden operarse a través de un iPad.

Puede que el despegue sea lento, pero el profesor Melhuish predice que estos "robots de servicio", como los cortacésped o las aspiradoras-limpiadoras, están destinados a convertirse en un modo de vida.

"Van a darse muchas oportunidades en los próximos cinco a diez años", dice.

"Del mismo modo que cuando salieron las primeras computadoras todo el mundo dijo que para qué las queríamos, estos aparatos formarán parte de la infraestructura.

"La clave, y es en ello que trabajamos en este momento, es una interacción sana entre humano y robot", añadió.

"Esto significa no sólo hacer un robot obediente, es hacer que tenga inteligencia social. Si un robot te entrega algo caliente o afilado, por ejemplo, necesita saber si tiene tu atención.

"Si fuera algo que pudiera conseguir por US$160, quitándole media docena de marcadores, entonces serviría, eso estaría bien", finalizó.

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