EE.UU. post Sandy: ánimos caldeados por falta de combustible

  • 2 noviembre 2012
Ánimos caldeados en Nueva Jersey
La mitad de las gasolineras en Nueva York y Nueva Jersey permanecen cerradas. En la otra mitad, estalla el descontento.

La escasez de combustible y las dificultades para recuperar la electricidad están retrasando la vuelta a la normalidad en el noreste de Estados Unidos, donde el saldo mortal de la tormenta Sandy, que golpeó con intensidad la costa atlántica a principios de la semana, asciende ya a 90 víctimas fatales.

En días previos había dejado cerca de 70 muertos a su paso por las islas del Caribe.

Mientras los equipos de rescate recorren las zonas costeras más afectadas en busca de personas que pudieran estar atrapadas en sus casas y legiones de voluntarios se organizan en Nueva York para repartir víveres y agua potable, en algunos barrios de Nueva Jersey surgen tensiones por falta de gasolina o provisiones esenciales.

En algunas gasolineras, donde la gente hace largas colas, han estallado escaramuzas entre los vecinos.

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En Staten Island, algunos residentes dicen que han sido olvidados.

Las autoridades estiman que los daños provocados por el ciclón ascienden a US$50.000 millones.

Filas sin fin

Ánimos caldeados en Nueva Jersey
Tras horas de espera, la furia entre vecinos obliga a algunos comerciantes a cortar el suministro.

Los residentes y trabajadores de las áreas más golpeadas por la tormenta se despertarán este viernes para encontrar que el sistema de transportes continúa afectado, que numerosos barrios continúan sin electricidad, y que encontrar combustible es una odisea.

Más de la mitad de las gasolineras de Nueva York y Nueva Jersey permanecen cerradas.

El dueño de una en Nueva Jersey donde todavía quedaba combustible, relató al New York Times que luego de mantener el comercio abierto durante 36 horas seguidas, se vio obligado a llamar a la policía y suspender el suministro porque en la fila de vecinos que esperaban con bidones en mano, los ánimos empezaron a caldearse.

Algunos comerciantes aprovecharon para subir los precios, denunció la prensa local.

Las autoridades de las compañías de luz esperan que el suministro de electricidad de Manhattan y algunas zonas de Brooklyn esté reparado para el sábado. Pero Consolidated Edison, de la que depende la luz en Nueva York, advirtió que en algunas zonas el apagón continuará hasta el 11 de noviembre.

Una vecina del West Village de Nueva York, Rosemarie Zurlo, dijo a la agencia de noticias Associated Press que abandonaría temporalmente su casa hasta que las cosas retornaran a la normalidad: "Me voy porque me estoy congelando. El apartamento está helado. Todo el mundo está cansado de esto".

Por su parte, las autoridades del sistema de transportes estiman que nuevas líneas del metro reabrirán en las próximas horas. Para alivio de los pasajeros, los boletos seguirán siendo gratis esta semana, y al menos en Manhattan, continuará la prohibición de circular en coche con menos de tres pasajeros abordo.

Pero, como relata desde Nueva York la corresponsal de la BBC Barbara Plett, estas facilidades no solucionan el problema de fondo para miles de residentes.

"El sistema de metro, vital para esta ciudad, ha reabierto, pero en el centro de negocios, Lower Manhattan, donde todavía no hay luz, o bajo el East River y hacia las afueras, los trenes no circulan porque los túneles continúan inundados", dice.

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"Olvidados"

El puente de Brooklyn, a oscuras este jueves
La mitad de los clientes en Nueva Jersey, y un 15% de los residentes de Nueva York siguen sin luz.

Mientras las tareas de recuperación insumen el esfuerzo de miles de funcionarios y voluntarios, los candidatos a las elecciones presidenciales del martes han reanudado sus campañas electorales, que debieron suspender para atender a los damnificados.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, manifestó abiertamente su apoyo al presidente Barack Obama, quien busca un segundo período, señalando que sólo él ve los desafíos del cambio climático como "un problema que urge".

Bloomberg también se ganó algunas críticas por decidir que la maratón de Nueva York se llevará adelante como estaba previsto a pesar de los efectos de la tormenta. "Ésta es una ciudad en la que seguimos adelante", dijo.

Theresa Connor, una residente de Staten Island, señaló a la agencia Reuters que su barrio ha sido "aniquilado". "Se olvidaron de nosotros. Bloomberg dice que Nueva York está bien. Que la maratón sigue adelante", se queja.

En la zona, unas 19 personas perdieron la vida cuando las olas, crecidas por la tormenta, arrancaron de cimiento varias casas en las zonas más bajas e inundaron buena parte del distrito.

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La furia crece entre los vecinos, que reclaman más ayuda, que alguien recoja la basura, o les indique qué va a suceder con sus casas reducidas a escombros.

Un funcionario de la alcaldía de Nueva York, James Oddo, señaló: "Si llegan a pedir un solo paramédico de Staten Island para cubrir la maratón, voy a ponerme a gritar".

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