La mosca argentina que decapita hormigas invasoras en EE.UU.

  • 31 octubre 2012
Hormiga roja de fuego junto a una mosca decapitadora
Las mosca decapitadora es un enemigo natural de la temible hormiga roja de fuego en Argentina.

Parece una historia digna de un film de Halloween.

Una plaga de hormigas foráneas invade un país, atacando a las personas y a la vida silvestre y causando incluso muertes.

Intentando contener su avance, los científicos recurren a otra criatura, aún más terrible: un tipo de mosca que literalmente decapita las hormigas.

La mosca persigue a la hormiga y le inyecta uno de sus huevos. Cuando nacen las larvas, éstas se desplazan hasta la cabeza de la hormiga. Allí los gusanos liberan una sustancia química que hace disolver las membranas externas, la cabeza se desprende totalmente y cae.

Los gusanos comen posteriormente la cabeza desde adentro hacia afuera, usandola como un capullo donde maduran y se convierten en nuevas moscas, listas para decapitar otras víctimas.

Pero no se trata de ciencia ficción, sino de los esfuerzos más recientes para combatir la expansión de una hormiga invasora que se está extendiendo a lo largo de Estados Unidos y puede causar graves estragos, dañando la agricultura, las casas e infligiendo picaduras letales.

Las hormiga roja de fuego (Solenopsis invicta) fue introducida accidentalmente a Estados Unidos desde la provincial de Formosa, en el noreste de Argentina, durante la década de 1930.

Desde su puerto de entrada se ha expandido por el sur del país, colonizando tanto zonas agrícolas, desiertos y hábitats costeros como pueblos y ciudades. También se ha extendido a otros países como China y Nueva Zelanda.

Las hormigas miden apenas entre dos y seis milímetros, pero son agresivas y se congregan en grupos de alta densidad.

Se reproducen y extienden con rapidez y si alguien perturba su colonia pueden reubicarla con gran velocidad para asegurar su supervivencia.

Asesinas diminutas

Las hormigas rojas de fuego pueden devastar las poblaciones de hormigas nativas.

Hormigas rojas de fuego
La hormiga roja de fuego tiene efectos devastadores y ha causado inlcuso muertes.

Un estudio publicado el mes pasado demostró por primera vez no sólo que las hormigas invasoras compiten con las nativas por comida, sino que también las excluyen de relaciones de beneficio mutuo con otros animales. Las hormigas suelen proteger a los áfidos, por ejemplo, a cambio de alimentarse de un líquido azucarado producido por esos insectos.

Las hormigas rojas de fuego ingieren una gran variedad de alimentos y usan picaduras potentes para someter a sus víctimas, haciendo que animales de mayor porte eviten el lugar donde se encuentran.

Esta hormiga invasora no sólo puede matar ranas, lagartijas y pequeños mamíferos o invader casas o piscinas. También puede causar la muerte de seres humanos.

Sus picaduras pueden generar una reacción alérgica y en la literatura médica existen registros de decenas de individuos que fallecieron a causa de un shock anafiláctico tras ser picados por la hormiga roja de fuego.

Otro estudio publicado el mes pasado analizó los componentes químicos del veneno inyectado en las picaduras, en un intento por hallar formas de contrarrestarlo.

Mosca letal

La invasión de estas hormigas respresenta para diferentes estados del país pérdidas de miles de millones de dólares al año, por lo que diferentes investigadores están buscando estrategias de control.

En su hábitat nativo en Sudamérica, esta hormiga es controlada por una gran variedad de enemigos naturales, incluyendo virus, nemátodos, otras especies de hormigas y una de avispa.

Pero estos enemigos no están presentes en territorio estadounidense, por lo que las poblaciones de la hormiga invasora son de cinco a diez veces más numerosas que en su hábitat nativo.

Los científicos están recurriendo ahora a diferentes especies de una pequeña mosca, Pseudacteon obtusus, que es un enemigo natural de la hormiga roja de fuego en Argentina.

Seis especies de mosca han sido liberadas y dos ya se están expandiendo junto con las hormigas, según Sanford Porter, de la oficina del Departamento de Agricultura de EE.UU. en Gainesville, Florida, quien ha estado trabajando en el biocontrol de la hormiga invasora durante 15 años.

Recientemente se han liberado más especies de enemigos naturales y los investigadores están intentado medir su impacto.

Uno de los campos de batalla de esta nueva estrategia es la región norcentral de Florida. Allí Porter y su colega Luis Calcaterra, investigador de la Fundación para el Estudio de Especies Invasoras en Buenos Aires, han venido estudiando qué especies de mosca son efectivas en la lucha contra la hormiga roja de fuego.

Equilibrio

La idea no es erradicar la hormiga invasora de territorio estadounidense, sino crear un equilibrio ecológico con las especies de hormigas nativas.

Los científicos liberaron tres especies de moscas al mismo tiempo, para determinar si tendrían un mayor impacto colectivo.

"Un número mayor de moscas es más efectivo, porque atacan hormigas de diferentes tamaños en momentos diversos del día y en distintos hábitats", dijo Porter.

Pero más allá del éxito de esta estrategia, Porter aclara que "las moscas decapitadoras son parte de un esfuerzo mayor de biocontrol, que incluye patógenos y otros parásitos".

Calcaterra está evaluando la posible introducción de otros parásitos desde Argentina.

"Hay varios organismos promisorios, como el hongo Vairimorpha invictae o la hormiga parasitaria Solenopsis daguerrei, que estamos estudiando con miras a su posible liberación en un futuro cercano", dijo el científico.

Estas especies tienen sus propias y horripilantes formas de matar a las hormigas rojas de fuego.

Reinas de la hormiga parasitaria logran engañar a las rojas de fuego y penetrar su nido, por ejemplo. Allí, roban y consumen todo el alimento, causando la muerte de las reinas de la colonia por inanición.

Porter y Calcaterra explicaron los resultados de su trabajo en un estudio en la revista Biological Control.

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