El hombre que incorporó el mal gusto a la cultura pop

  • 31 octubre 2012
John Waters

El cineasta y escritor de culto estadounidense John Waters es un hombre que podría encontrar el chiste en la situación más macabra.

Durante su conversación con BBC Mundo hace varias bromas sobre asesinos en serie o sobre pederastia. No las considera inapropiadas porque no las siente como algo fuera de lo común.

Lo cierto es que no desentonan en el discurso de este apasionado lector (dice haber leído cerca de 3.000 libros).

Asegura que ese depravado sentido del humor no nace como afán de llamar la atención o como un intento de provocación gratuita.

"Desde niño he sentido una atracción innata hacia los comportamientos extremos. Lo que no significa que los apruebe o apoye", admite durante su visita a Londres el denominado "pontífice de la cultura basura".

Ensalzando lo grosero y popularizando el mal gusto es como hizo de la drag queen Divine un icono generacional en la escatológica comedia "Pink Flamingos".

También le permitió a Johnny Depp superar su fama de estrella juvenil televisiva en la película "Cry Baby". Y así se ganó ese apodo por parte de otro brillante inadaptado como era William Burroughs.

Los modelos del pontífice

John Waters
El escritor y director lanzó su libro "Mis modelos de conducta".

A pesar de considerarse más escritor que director de cine, nunca ha firmado una novela.

Su último libro, "Mis modelos de conducta", que publica en castellano la argentina Caja Negra Editora para Latinoamérica, es un ensayo en el que se autorretrata a través de las personas y los personajes que lo han inspirado en sus 66 años de vida.

Algunos de ellos son el literato Tenesse Williams o Leslie Van Houten, miembro del clan de las "chicas Manson" involucrada en los asesinatos de Sharon Tate y del matrimonio La Bianca, por los que cumple condena.

"Ambos personajes no son tan dispares. Él escribía a menudo sobre criminales fascinantes. Todos los nombres que aparecen en este libro son ídolos de la infancia que, echando la vista atrás, han sido mucho más valientes de lo que yo he sido", le dice el director a BBC Mundo.

"Van Houten, por ejemplo, ha evolucionado desde que hizo lo que hizo. Tenía apenas 20 años y estaba influida por una personalidad tan poderosa como la de Charles Manson. La gente busca un líder que tenga todas las respuestas. La religión también lo hace. Con el tiempo Leslie ha podido recapacitar y ha tenido el valor de reconocer la locura que había cometido", argumenta.

Movimiento establecido

Ahora, el mal gusto es parte del movimiento mainstream. No lo imaginaba cuando en la década de los años 80 hizo una película de instituto titulada "Hairspray" y protagonizada por una chica con sobrepeso y un hombre travestido que desempeñaba el rol de su madre.

Tampoco sospechaba que se iba a convertir en un exitoso musical en los escenarios de Broadway y el West End, ni que su historia se convertiría en objeto de una nueva versión de la Disney con John Travolta y Zach Efron en el reparto.

John Waters
Waters: "En mis películas entiendo a mis personajes, no los ridiculizo. Los glorifico".

Waters sigue viviendo en su ciudad natal, Baltimore ("es tan rara como aparece en mis películas"), y celebra que, en este giro a lo grotesco, Estados Unidos haya aprendido a vender una idea más retorcida del sueño americano.

"Johnny (Depp) ha puesto de moda llevar el pelo sucio porque quiere probar que puede seguir siendo atractivo", le dice Waters a BBC Mundo.

Los reality shows son un ejemplo de cómo lo grotesco se ha incorporado en el día a día de los ciudadanos.

"Aun así no disfruto de ese tipo de programas, porque están diseñados para que el espectador se burle de las neurosis ajenas. En mis películas entiendo a mis personajes, no los ridiculizo. Los glorifico", afirma mientras se atusa el fino bigote que se dejó en honor al cantante Little Richard, otro de los referentes de su libro.

En este particular listado de héroes también menciona a estrellas del porno menos convencional y a asesinos en serie.

"Siempre hay algo de personaje en la propuesta de artistas como yo. El mío comenzó cuando era muy pequeño, porque ya trabajaba en el negocio con marionetas. Es parte del espectáculo", termina por reconocer al final de la conversación.

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