Sacerdotes y pastores hacen campaña para sacar latinos a votar

  • 29 octubre 2012
Crucifijo
Varias organizaciones religiosas buscan ayudar a votar a sus fieles.

Las homilías del sacerdote Scott Santarosa en las misas domingueras han dejado a un lado las reflexiones teológicas genéricas para ponerse a tono con el clima de campaña proselitista que vive Estados Unidos por estos días.

"Jesús fue una figura política, cuando rompió las reglas y se enfrentó a los ancianos se volvió político. Así que nosotros somos personas políticas a su semejanza, llamadas a involucrarnos", señala el jesuita, a cargo de la iglesia Dolores Mission del Este de Los Ángeles.

Al momento de los avisos parroquiales, los voluntarios de su comunidad se turnan para subir al ambón y reforzar la idea con datos prácticos: cómo votar, dónde registrarse, cómo entender la boleta.

Esta iglesia, en un barrio hispano de California, es parte de una red nacional que trabaja para que los votantes habilitados salgan, el 6 de noviembre, a elegir al próximo presidente estadounidense, entre el demócrata Barack Obama y su contrincante republicano, Mitt Romney.

Líderes de distintas religiones están usando sus iglesias para llevar "las almas a las urnas", según proclaman: no sólo para interpelar desde la prédica, sino para repartir tarjetas de registro de votantes durante la liturgia, organizar caravanas comunitarias o explicar las distintas propuestas estatales que también se decidirán ese día.

Y los esfuerzos de han concentrado en los electores de minorías, tanto afroamericanos como hispanos. Estos últimos no sólo tienen bajos índices históricos de participación, sino que además se han visto afectados por nuevas normas electorales -como la exigencia de credencial con foto o la limitación del sufragio anticipado en algunos estados- que, a juicio de los analistas, podría desalentarlos de tomar parte en el proceso.

"Nos mueve la sensación de desesperanza que existe en la comunidad, tanto por la crisis económica como por la polarización política que estamos viendo. Queremos reconstruir los caminos a las oportunidades y para eso hay que involucrarse, estamos creando esa conciencia en nuestros fieles", indica a BBC Mundo Michael-Ray Mathews, ministro ordenado en una iglesia bautista.

Kit de ayuda sacerdotal

El pastor Mathews es el encargado de Organización Clerical en PICO, una red nacional que promueve la participación ciudadana.

De cara a la elección, este grupo ha organizado la labor en unas 300 iglesias de distintos credos a través de la campaña "¡Despierta mi pueblo! ¡Vota!".

Incluso han diseñado un "kit para líderes religiosos", en el que proveen herramientas útiles para la gestión pastoral: que Mateo 6:33 o Jeremías 17:14 resultan buenos pasajes bíblicos para hablar del compromiso cívico. O que los voluntarios que salen puerta por puerta deben vestir camisetas de la campaña. Y que el domingo previo a la elección es buen momento para organizar viajes colectivos.

Así lo confirman los datos de las presidenciales de 2008, cuando casi 25% de los latinos que participaron en algunos estados lo hicieron en las movilizaciones organizadas por distintas iglesias el último domingo de "early voting" (el periodo de votación temprana que contempla el sistema estadounidense), según reveló el Centro de Justicia Brenan de la Universidad de Nueva York.

El desafío es ser apartidarios: una misión que se han impuesto tanto la red PICO como algunos pastores que trabajan individualmente.

"No apoyamos candidatos, en ningún sentido y a ningún nivel. Nuestro compromiso no es con los partidos, es fomentar el ejercicio del derecho a participar para tener una voz sobre los temas que nos afectan", señala Mathews.

Referendos locales

Esos asuntos más cercanos a la vida de los fieles se expresan, en muchos casos, no en la boleta presidencial sino en las llamadas "proposiciones": medidas que serán sometidas a referendo en la elección y que, según los estados, versan sobre temas como el aborto, el matrimonio homosexual o el uso medicinal de la marihuana.

Otras son propuestas económicas, como el aumento de impuestos sugerido por la Proposición 30 de California, por la que hace campaña la católica Daría Núñez porque cree que así se salvaguardará el financiamiento de la educación pública.

"Estoy preocupada por mis hijos y nietos. Por eso vengo, estar aquí es poner la fe en acciones. Es el mandato de Jesús de luchar por la justicia social", dice Núñez a BBC Mundo, en un centro telefónico improvisado en una escuela parroquial para contactar votantes y explicarles en qué consiste la norma.

En estos casos, los líderes religiosos abandonan la imparcialidad y sugieren a sus fieles cómo votar.

"No estoy seguro de que el votante común entienda el proceso de decisión que ocurre a niveles muy elevados, en Washington o en el senado, pero a nivel local es más fácil ver resultados. No nos importa si son demócratas o republicanos o independientes, lo que nos preocupa es que se interesen", opina el ministro Zach Hoover, evangélico y director ejecutivo de la organización LA Voice.

Divididos

Más allá de la voluntad apartidaria de algunos clérigos, la pertenencia a las distintas iglesias parece reflejarse en las preferencias de voto de los latinos.

Un estudio reciente del Centro Pew revela que tres de cada cuatro latinos católicos apoyan la relección de Obama, mientras que entre evangélicos protestantes el índice baja a 50%.

"Los evangélicos, que son 16% del electorado hispano total, muestran una división notoria. Más de un tercio apoya a Romney, el mayor porcentaje de cualquier subgrupo demográfico entre los latinos", detalló Mark López, uno de los autores del reporte "Latinos, religión y campaña 2012".

Las razones, dice el experto de Pew a BBC Mundo, hay que buscarlas en las posturas estrictas del republicanismo ante temas como el aborto o el matrimonio entre homosexuales, en línea con los credos más conservadores.

Sin embargo, no en todos los altares se promueve la participación cívica.

Algunos líderes religiosos han desalentado a sus fieles de participar, alegando que ninguno de los dos candidatos representa una opción válida: Romney genera recelo por ser mormón, mientras que a Obama le cuestionan su postura a favor del matrimonio gay.

Otros, simplemente consideran que política y religión van mejor si no se mezclan.