Comienza la tregua en Siria: ¿será efectiva?

  • 26 octubre 2012
Rebelde sirio
Persisten las dudas sobre si será posible mantener en cese el fuego.

Abu Mufaa, el comandante de una unidad rebelde llamada "Brigada de las Fuerzas Especiales Honestas", tiene prisa.

Está a punto de enterrar a dos de sus hombres que murieron en el último enfrentamiento con las fuerzas del gobierno, en las afueras de Damasco.

Sin embargo, a través de una corta comunicación telefónica, saca un rato para expresar su breve opinión sobre el alto el fuego propuesto por Naciones Unidas (ONU) para la fiesta musulmana de Eid al Adha (la Fiesta del Sacrificio): "En el terreno, no significa nada".

Acabamos de pasar unos días con sus combatientes en las colinas cercanas a la capital. Fornido, con una alarmante cicatriz en la mejilla, Abu Mufaa antes era agricultor. Cultivaba manzanas y era campeón amateur de kickboxing tailandés antes de empezar a dirigir su propio grupo rebelde.

Querido por sus hombres, Mufaa –como él mismo admite– no es una persona demasiado preocupada por las sutilezas políticas.

En cambio, el brigadier Methqal Husani al Btaish al Neemeh, portavoz del "comando conjunto de los consejos militares y revolucionarios de toda Siria", tiene una opinión mucho más matizada.

En un video de YouTube, que lo muestra sentado en un escritorio y rodeado de combatientes, dice que los rebeldes respetarían el alto el fuego si el gobierno liberara a todos los presos, levantara el asedio a Homs, cesara toda actividad aérea y no utilizara la tregua para reforzarse o reabastecerse.

"La traición"

Es una forma más larga de decir lo mismo que Abu Mufaa: el alto el fuego es solo un nombre, una teoría que no se llevará a la práctica.

Y aun así, a pesar del impresionante cargo del general de brigada al Btaish, no queda claro a cuántos combatientes representa.

El oficial que se describe a sí mismo como jefe del Ejército Libre de Siria (FSA, por sus siglas en inglés), el coronel Ahmad Hijazi, rechaza la idea de un alto el fuego por completo. "Nosotros no aceptamos ni aceptaremos un cese al fuego", dijo el pasado miércoles al servicio árabe de la BBC.

"El régimen está acostumbrado a la traición y a la intriga. No es de fiar".

El gobierno sirio aceptó formalmente la tregua. Sin embargo, se reserva el derecho a tomar represalias si llega a ser atacado.

Y el Ejército Libre es, en realidad, solo un nombre para identificar a cientos de diferentes milicias, en lugar de ser una sola organización con una estructura de mando unificada.

Batalla decisiva

Ciudad destrozada
El conflicto sirio lleva 20 meses de derramamiento de sangre y se ha cobrado 30.000 muertos.

El enviado de la ONU, Lakhdar Brahimi, señaló que "la mayoría" de los comandantes rebeldes están de acuerdo con su propuesta.

Pero, aunque ese fuese el caso, existen otros grupos que están participando en los combates.

Uno de ellos es el Frente al Nusra, los yihadistas militantes que luchan al lado de la FSA. El miércoles, emitieron un comunicado diciendo: "No habrá tregua entre nosotros y este régimen asesino. Sólo la espada estará entre nosotros y Dios es el juez todopoderoso".

Así fue la última vez que hubo un alto el fuego auspiciado por la ONU, cuando Kofi Annan intentó –sin éxito- conseguir que las dos partes negociaran. Eso ocurrió el verano pasado y estábamos en la provincia de Homs. Todos los días hubo disparos.

Cada lado culpa al otro de haber disparado primero. Y el caso es que para los civiles en apuros -que se encuentran bajo el asedio de la fuerza del gobierno en lugares como Homs, Qusayr o Rastan- el alto el fuego no significó absolutamente ninguna diferencia.

En ese entonces, pequeñas escaramuzas separaban a ambos lados. Ahora se lleva a cabo una batalla grande y decisiva por Alepo. Es difícil ver a alguna de las partes dando un paso atrás en la ciudad más grande de Siria, especialmente después de los últimos informes que hablan de las ganancias de los rebeldes y de que las fuerzas del gobierno se reagrupan para contraatacar.

"¿Cuánto tiempo va a durar esto?". Esa es una pregunta que se escucha a menudo dentro de Siria y más allá de sus fronteras. Han sido 20 meses de derramamiento de sangre y 30.000 muertos, según recientes estimaciones. El final no parece estar a la vista.

Las guerras civiles tienen un proceso: ira y energía al principio, derramamiento de sangre y el agotamiento al final, mientras las pérdidas aumentan.

Esperanza muy lejana

En marzo pasado, hablé con una mujer que huía aterrorizada de Baba Amr con sus hijos.

"Queremos libertad", me dijo, "pero si hubiéramos sabido lo que sucedería, nunca habríamos comenzado esto".

Su marido estaba desaparecido. Ella había pasado muchas semanas entre los bombardeos, había tenido suficiente. Otras partes de Siria –como Alepo- están sufriendo el mismo castigo. Sin embargo, Siria sólo podría estar al principio de una lenta curva de violencia en ascenso, antes de que llegue el arrepentimiento y el cansancio de la guerra.

Hay pequeñas treguas locales: lugares donde el comandante del ejército y los rebeldes acaban decidiendo dejar de atacarse por el momento (por lo general, para el alivio de la población local).

En una aldea, el pasado mes de agosto, encontramos a un conocido capo de la droga que dirigió al grupo rebelde que mató al comandante local del FSA y asumió el liderazgo de todos los luchadores de la zona.

Luego hizo un trato con la policía y el ejército: no los atacaría si lo dejaban tranquilo con su negocio de contrabando de droga. En ese pueblo, al menos, reinó una especie de paz.

Lakhdar Brahimi está, sin embargo, intentando algo mucho más ambicioso. "Si tenemos éxito con esta modesta iniciativa, un mayor alto el fuego es posible". Eso, dice, podría permitir la puesta en marcha de un proceso político que ponga fin a la guerra civil.

Y ello también aliviaría a los civiles sirios. Algunos, en lugares como Alepo, se han refugiado en sótanos y se preguntan si morirán de hambre o se congelarán en el invierno. Creen que los enfrentamientos tienen demasiado impulso.

La esperanza de un "Eid sin funerales", como lo señaló el periódico árabe al Quds al Arabi, probablemente no exista.