Puerto Rico votará sobre su futuro con Estados Unidos

  • 29 octubre 2012
Puerto Rico

Los puertorriqueños no acompañarán a los demás ciudadanos estadounidenses en la elección de un nuevo presidente este 6 de noviembre.

Ellos no pueden votar en las elecciones presidenciales, a menos de que residan en algún estado de Estados Unidos.

Sin embargo, esta vez, las boletas electorales en Puerto Rico servirán para participar en un plebiscito acerca del futuro del territorio estadounidense.

En términos simples: 4 millones de puertorriqueños dirán si quieren convertirse en el estado número 51, mantener su estatus territorial o volverse un país independiente.

El plebiscito planteará dos preguntas para los votantes. La primera será si quieren cambiar el estatus político de la isla. La segunda pedirá a los votantes que elijan entre convertirse en un nuevo estado de la unión, la independencia o la "asociación libre soberana". Cualquier cambio de estatus, eso sí, deberá ser aprobado posteriormente por el Congreso estadounidense.

Desde que Washington adquirió a Puerto Rico en 1898, la isla ha sido un territorio de Estados Unidos. Aunque los residentes de la isla han ido ganando derechos con el tiempo, muchos puertorriqueños quieren más.

Un asunto de derechos civiles

En Puerto Rico, algunas personas creen que la pregunta acerca del estatus es un asunto de derechos civiles que puede ser resuelto de la mejor manera a través de una acción política.

Por esa razón el secretario de Estado de la isla, Kenneth McClintock, se interesó en la política a los 13 años cuando el entonces presidente Richard Nixon lo nombró delegado de una conferencia de jóvenes auspiciada por la Casa Blanca.

"Yo era un preadolescente que se preparaba para ser reclutado para la guerra de Vietnam", asegura McClintock.

"No es agradable ser reclutado para la guerra de un país en el que uno no puede participar en las elecciones y en donde la guerra es declarada en un Congreso en el que uno no tiene participación con voto. Tampoco es agradable estar bajo la jurisdicción de jueces federales nominados por alguien a quién uno no eligió y confirmados por un cuerpo legislativo en el que uno no participa".

Los puertorriqueños que apoyan un cambio de estatus, bien sea la independencia o la estadidad, consideran que la actual relación de la isla con Estados Unidos es una de falta de respeto y de ciudadanía de segunda clase.

"El argumento para convertirnos en un estado no es el de obtener beneficios adicionales ni tratamiento especial", asegura William-José Vélez, presidente ejecutivo de la Asociación de Estudiantes Estadistas de Puerto Rico. "Es el de lograr una igualdad de trato. Queremos los mismos beneficios, pero también las mismas responsabilidades y derechos".

Dos de los tres principales partidos políticos de Puerto Rico coinciden en que el cambio es necesario, pero no concuerdan en cuál sería el estatus que traería más ventajas para el país.

El Partido Nuevo Progresista (PNP) apoya la idea de convertirse en un estado de EE.UU. El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), como su nombre indica, apoya la independencia. Mientras que el Partido Popular Democrático (PPD) aprueba el estado libre asociado, un opción que no contempla ningún cambio en la relación actual con Estados Unidos.

El funcionario electo de mayor rango en Puerto Rico, el gobernador Luis Fortuño del PNP, apoya la estadidad. Fortuño ayudó a conseguir que el plebiscito se incluyera en la boleta electoral de noviembre. Su nombre también estará allí, pues busca reelegirse como gobernador.

Los opositores, sin embargo, acusan al gobernador de incluir el asunto en la boleta electoral con la esperanza de obtener el apoyo de los votantes a favor de la estadidad.

"Ninguna de las anteriores"

Barack Obama
Obama visitó Puerto Rico en 2011.

En Puerto Rico ha habido votaciones similares tres veces: en 1967, 1993 y 1998. Pero aunque cada una planteó interrogantes importantes en las mentes de los puertorriqueños, ninguna de las votaciones anteriores cambió el estatus de estado libre asociado.

En 1993 y 1998, la estadidad obtuvo más del 46% de los votos, pero no logró obtener la mayoría necesaria. En 1998, la opción electoral de "ninguna de las anteriores" ganó por una escasa mayoría.

El exgobernador de la isla, Carlos Romero Barceló, del PNP, no estuvo de acuerdo con la inclusión de "ninguna de las anteriores" en la boleta electoral de 1998. La votación se llevó a cabo pocos meses después de que el huracán Georges azotara la isla, causando más de US$2.000 millones en daños y destruyendo más de 33.000 viviendas, según la Agencia Federal de Manejo de Emergencias.

Barceló asegura que las personas no estaban satisfechas con la respuesta del gobierno de Puerto Rico y el entonces gobernador Pedro Rosselló González.

"Algunas casas quedaron completamente destruidas, aún había personas viviendo en refugios. Yo estaba en contra de la celebración del referendo en ese momento. Se llevó a cabo y 'ninguna de las anteriores' ganó porque la gente quería mostrar su resentimiento por no haber recibido ninguna ayuda del gobierno, o al menos no la suficiente".

En 2012, "ninguna de las anteriores" no será una opción.

Hablan los candidatos presidenciales

En Washington DC, la situación de Puerto Rico no ha sido formalmente discutida en el Congreso desde 2010. Sin embargo, el presidente Barack Obama y el candidato presidencial republicano Mitt Romney han dicho que apoyan la autodeterminación puertorriqueña.

Durante un acto de campaña en la isla en marzo, Mitt Romney dijo: "Yo respeto el derecho de los puertorriqueños a tomar sus propias decisiones con respecto a su condición de estado. Si eligen por una mayoría de más de una persona convertirse en un estado, ayudaré a encabezar los esfuerzos para suministrar la estadidad que los ciudadanos de Puerto Rico buscarían".

Obama, por su parte, realizó una visita de cuatro horas a Puerto Rico el 14 de junio de 2011. Se trató de la primera visita de un presidente estadounidense en 50 años. Durante un discurso también dejó claro que apoyaría una "decisión clara" que fuese tomada por la mayoría de los puertorriqueños en las elecciones de noviembre.

El secretario McClintock apoya la estadidad y considera que las palabras de Romney y Obama son una mezcla de retórica de campaña y estrategia política. Él piensa que ambos candidatos quieren evitar un éxodo masivo de la isla que podría ser causado por una falta de apoyo a la estadidad. Si bien entiende la preocupación por una posible migración masiva, McClintock piensa que es infundada.

La razón, dice McClintock, es que a diferencia de otros movimientos de masa a Estados Unidos, los puertorriqueños no enfrentarían ningún obstáculo migratorio. Pues, como ciudadanos estadounidenses, los puertorriqueños pueden moverse libremente dentro de Estados Unidos y eso les ayudaría a reubicarse más fácilmente que otros grupos.

This story is part of an in-depth reporting project by students at the Walter Cronkite School of Journalism and Mass Communication at Arizona State University, produced under a grant from the Howard G. Buffett Foundation to give students international reporting experiences.

(*) Este artículo es parte de un proyecto de periodismo investigativo de la Escuela de Periodismo Walter Cronkite de la Universidad estatal de Arizona. Fue realizado gracias a una beca de la Fundación Howard G. Buffett que tiene como objetivo ofrecer a los estudiantes experiencias de cobertura de periodismo internacional.

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