La vida del único preso del Vaticano

  • 27 octubre 2012
Paolo Gabriele
Paolo Gabriele deberá pasar 18 meses en la cárcel.

Paolo Gabriele, el exmayordomo del papa Benedicto XVI, comenzó este viernes su sentencia de 18 meses de cárcel tras las paredes del Vaticano, luego de ser hallado culpable de robar documentos sensibles del escritorio del pontífice. ¿Cómo será la vida del único preso en el estado soberano más pequeño del mundo?

Se le tratará de manera "benévola y justa", según las autoridades del Vaticano.

Además, puede beneficiarse de un perdón papal antes de que concluya su periodo en prisión, siempre y cuando muestre señales de arrepentimiento y se disculpe ante el Papa y todas las personas que trabajan en el Vaticano por el escándalo que causó.

Pero por el momento le tocó cambiar su apartamento de tres habitaciones por un cuarto de detención escasamente amueblado en la sede central de la fuerza policial privada del Papa, la Gendarmería del Vaticano.

Ni prisión ni calabozos

Gabriele no sólo fue despedido, sino que ahora está en riesgo de perder también su casa, situada casi al lado de su antiguo lugar de trabajo, los apartamentos papales en el último piso del Palacio Apostólico.

La Ciudad del Vaticano tiene una estación de trenes -a la que llega sólo un tren a la semana con productos libres de impuestos- una oficina de correos, una estación de radio, una farmacia, un supermercado, un cuerpo de bomberos, un hotel cinco estrellas, además de uno de los museos más visitados del mundo.

Pero no tiene prisión ni calabozos.

Su único problema criminal es la captura y persecución de los incómodos ladrones que con frecuencia les roban a los peregrinos y turistas sus pertenencias en las ceremonias religiosas en la Basílica de San Pedro o mientras deambulan por los museos del lugar.

Los ladrones normalmente pasan a manos de la policía italiana para procesar el caso y establecer la necesidad de un juicio.

Mantener el orden y velar por el respeto a las leyes en este minúsculo territorio es la responsabilidad principal de los 130 policías del Vaticano, casi todos antiguos miembros del Arma de Carabineros y de la policía estatal. El hombre a cargo del grupo es Domenico Giani, quien antes trabajó para los servicios secretos italianos.

Vaticano
El Vaticano tiene una estación de tren, un farmacia y un supermercado, pero no tiene una cárcel.

Mientras los 120 miembros de la Guardia Suiza Pontificia llevan a cabo labores ceremoniales y de vigilancia dentro del miniestado, la policía uniformada de azul es responsable del tráfico y el control fronterizo, además de las investigaciones criminales.

La policía vaticana fue criticada por Paolo Gabriele durante el juicio. Él la acusó de haberlo acomodado en una estrecha celda de detención dentro de la sede central de la policía, donde permaneció por 15 días con la luz prendida día y noche y con poco espacio para mover sus brazos.

La Gendarmería explicó que esto se hizo para prevenir que Gabriele se hiciera daño, y agregó que él mismo pidió que se dejara la luz prendida de noche y se le entregó una máscara para dormir.

fuerzas de seguridad del Vaticano
El principal problema de seguridad del Vaticano son los incómodos ladrones de billeteras.

El mayordomo ahora tiene una celda más grande. Podrá, además, recibir visitas regulares de su familia (tiene tres hijos) y recibirá asesoría espiritual de un sacerdote. También podrá ir a la misa dominical con acompañamiento policial.

Torturas de la Edad Media

Las torturas recibidas por las víctimas de la Inquisición desde la Edad Media, por cuenta de su herejía, son legendarias. Los visitantes a Roma todavía pueden ver algunos de los calabozos a donde eran enviados algunos de los prisioneros de la Iglesia.

Los calabozos del Castillo de Sant'Angelo, una fortaleza papal cerca del Vaticano, inspiraron al artista del siglo XVIII Giovanni Batista a crear su colección famosa de grabados imaginarios de prisiones romanas.

Pero los gendarmes del Vaticano insisten en que las condiciones bajo las cuales estará retenido Gabriele respetan completamente la Convención de Ginebra contra la tortura "y se ajustan a los estándares de detención que se aplican en otros países en circunstancias análogas".

Gabriele, que es un ciudadano vaticano, ya ha pasado cinco meses detenido o en arresto domiciliario desde mayo, por lo que en teoría le quedan 13 meses para cumplir su condena.

Su caso ha avergonzado tanto a las autoridades vaticanas como al Papa en persona. Temen que él todavía pueda revelar secretos si pasara su condena en una prisión italiana, lo que debe hacer, según acuerdos vigentes entre el Vaticano e Italia.

Ali Agca, el turco que trató de asesinar al papa Juan Pablo II en 1981, fue juzgado y sentenciado por una corte italiana luego de su captura en la plaza de San Pedro, cuya jurisdicción es compartida por Italia y el Vaticano. Pasó 19 años en una cárcel italiana antes de ser deportado a Turquía.