Las mujeres podrían salvar a Japón

  • 27 octubre 2012
Mujeres en Japón

Cuando Fumiko Hayashi empezó a trabajar justo después de graduarse en 1965, las únicas cosas que le dejaban hacer eran “tareas simples como asistente de un hombre”.

Hoy es alcaldesa de la ciudad de Yokohama y una de las mujeres más poderosas de Japón, con una vida laboral notable.

Antes de dedicarse a la política, Hayashi fue presidenta de las empresas fabricantes de automóviles Nissan Tokio, BMW Tokio y Volkswagen y directora ejecutiva de la firma Daiei.

Pero su camino a la cima no fue fácil.

“Yo quería tener las mismas responsabilidades que los hombres así que cambié de trabajo hasta que finalmente me convertí en vendedora de Honda”, cuenta Hayashi a la BBC.

Sólo un año después, en 1977, llegó a ser jefa de área, algo sin precedentes. Diez años después le ofrecieron un trabajo en BMW y después en Volkswagen.

“Las empresas que inicialmente me confiaron puestos directivos son extranjeras”, recuerda Hayashi.

Rezagadas

Si bien en Japón el número de mujeres en cargos ejecutivos ha aumentado desde entonces, la proporción en relación con los hombres sigue siendo baja.

“Aún ocupamos sólo el 1% de todos los cargos ejecutivos del país”, dice la alcaldesa.

Esa es una de las razones por las que Japón está en el puesto 101 en la lista de 135 países analizados en último informe global sobre igualdad de género del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

Sólo cuatro puestos por encima de India, que fue calificada por otro estudio de la Fundación Thomson Reuters como el peor país para ser mujer entre las naciones del G20.

El informe del WEF observa cómo los países distribuyen recursos y oportunidades entre hombres y mujeres.

En áreas como el número de mujeres legisladoras, funcionarias de alto nivel y ejecutivas, Japón es uno de los países asiáticos peor calificados.

Y esto ocurre a pesar de que la inversión en educación femenina es considerable.

Según los autores del reporte, Japón tiene “una reserva de talento educado y sin explotar y mucho por ganar con el aumento de la participación femenina en la fuerza de trabajo”.

Economía en femenino

Según las estadísticas oficiales, la tasa japonesa de empleo femenino es de 60,1%, cifra que marca un récord histórico.

Pero sigue siendo mucho más baja que la masculina, que es de 80%.

Mujer japonesa
Muchas japonesas no vuelven a trabajar después de tener su primer hijo.

De acuerdo a los analistas, esta diferencia es una oportunidad para impulsar el crecimiento económico.

“Si Japón pudiera acortar esa diferencia en términos de empleo, podría expandir su fuerza de trabajo con 8,2 millones de personas”, afirma Kathy Matsui, estratega de la firma Goldman Sachs.

Matsui estima que una mayor participación laboral de las mujeres podría aumentar el Producto Bruto Interno (PBI) hasta en 15%.

La primera presidenta del Fondo Monetario Internacional está de acuerdo.

En Tokio, Christine Lagarde dijo durante un encuentro con periodistas que “las mujeres pueden salvar a Japón”.

Algunos pueden argumentar que es posible que no haya empleos suficientes en el país debido al pobre desempeño económico de los últimos años, pero Matsui cree que el envejecimiento de la población hará que se abran más oportunidades en un futuro cercano.

Apoyo e inspiración

Sin embargo, el ingreso de más mujeres al mercado laboral es sólo el primer paso.

Que se queden es otro desafío, ya que cerca del 70% de las japonesas dejan sus trabajos después de tener su primer hijo.

“Antes creía que elegían no volver a trabajar y algunos sostienen que quedarse en casa está escrito en el ADN de las japonesas”, dice Kathy Matsui.

“Pero ahora pienso que esto pasa sólo porque no existen apoyos suficientes para el cuidado infantil”.

De acuerdo a Goldman Sachs, menos de un tercio de los niños japoneses menores de tres años acuden a guarderías.

Una fracción pequeña comparada con el 63% que sí lo hace en Dinamarca, el 43% en Francia, o el 40% en Estados Unidos.

Según Matsui, el gobierno ha logrado aumentar el número de guarderías, pero aún no es suficiente.

También faltan, como señala la alcaldesa de Yokohama, ejemplos que puedan inspirar a las más jóvenes.