Frustración y tristeza marcan el retorno de marinos de la Fragata Libertad

  • 25 octubre 2012

La terminal B del aeropuerto de Ezeiza, ubicada a unos 30 kilómetros de la capital argentina, parecía tener sólo dos tipos de personas: familiares de marinos y periodistas.

Los habituales taxistas tuvieron que relegarse al fondo de la terminal ante el evento que se dio este jueves en la madrugada.

Más de 200 miembros de la tripulación de la Fragata Libertad volvieron a Argentina, su puerto de origen, luego de que el viaje por tres continente fuera interrumpido abruptamente por el intento de embargo de acreedores de bonos argentinos en un tribunal en Ghana.

La firma NML Capital, una subsidiaria de un fondo de inversión estadounidense, le reclama a Argentina el pago de unos US$300 millones en concepto de unos bonos soberanos que cayeron en cesación de pagos hace una década.

El gobierno argentino hizo una oferta de reestructuración de esta deuda hace un lustro, al que se acogieron 93% de los tenedores, pero NML Capital optó por la vía de los tribunales y trata de forzar que la fragata sirva de parte de pago.

Con ello se detuvo el viaje de un buque emblema del país sudamericano.

Estupor

Fragata
La fragata está retenida desde el 2 de octubre.

"Estamos asombrados con lo que pasó", señaló a BBC Mundo la cabo segundo Pamela Leiva, poco después de cargar en brazos a su pequeño hijo.

"Hacíamos lo mismo que teníamos previsto en nuestro viaje mientras estuvimos en el puerto. Es triste, pro estoy contento de poder ver a mi familia", apuntó.

Pocos marinos paraban a responder las preguntas de la prensa aglomerada en el lugar.

Muchos mostraban timidez. Otros, cansancio de un largo viaje desde Ghana, sin escalas. Otros quizás temor a decir lo que no debían.

El viaje para ellos comenzó en junio pasado y debía terminar el 8 de diciembre. Siempre por mar. De ahí que se sentían frustración para estos marineros que se vieron forzados a volver en avión.

"Es un sentimiento raro", dijo a BBC Mundo Mario, un marino proveniente de Córdoba, Argentina. Fue de los pocos que aceptó decir dos frases enteras sobre lo que sentía.

"Sólo que el que está en nuestro lugar sabe lo que significa esto. Fue como dejar mi segunda casa".

Mientras caminaba Alan, un estudiante de la fragata, señaló: "No fue nada agradable lo que pasó, personalmente no lo viví bien".

Erica, de nacionalidad paraguaya, quien era parte del grupo de marinos de otros países que fueron invitados en el viaje, coincidió.

"Fue algo involvidable. Yo tenia la ilusión de llegar al puerto y concluir con el viaje".

Distracciones

A diferencia de lo que estableció el gobierno argentina en Ghana, en donde la tripulación tenía prohibido hablar con los medios, en Buenos Aires, a su llegada, la Armada dejó claro que no había ya tal prohibición.

"La verdad es que fue una experiencia nueva. Queda un poco de tristeza y hubo una despedida emotiva, pero supongo que fueron gajes del oficio", indicó a BBC Mundo Guillermo, otro estudiante.

"Hubo mucha intriga y expectativa por el tema de las negociaciones. Pero leí por ahí que no se dieron como querían", agregó.

Fragata Libertad
La nave, con algunos tripulantes, sigue en Ghana.

"Aunque estando allá el trato con la gente de Ghana estuvo muy bien".

En las casi tres semanas que estuvo la tripulación en el puerto de Tema del país africano, muchos aprovecharon -en el tiempo libre- para jugar al fútbol en las playas cercanas o para hacer algo de turismo.

Simultáneamente se mantenían comunicados en internet con sus familiares quienes los mantenían al tanto de los acontecimientos.

"La verdad nos enteramos de mucho por el periodismo", dijo Ariel otro de los marinos que uniformado salió al encuentro de sus familiares.

"Yo hubiese preferido quedarme en la fragata, porque es parte de Argentina. La tenemos que recuperar. Yo quisiera volver a traerla de vuelta", apuntó el marino que aunque con varios años de servicio estaba en su primer viaje en la fragata.

En medio de los llantos de reencuentros, la sonrisas de alegría de hombre, mujeres y niños que plenaron el aeropuerto para recibir a algún familiar que era parte de la tripulación, queda la incertidumbre por el destino de la fragata.

Argentina asegura que buscará su liberación en los tribunales internacionales, pero el juez ghanés se ha mantenido firme en aceptar el reclamo de los acreedores que se basa en un aspecto puntual: Argentina renunció a su inmunidad soberana para emitir estos bonos en los años 90.

Por lo pronto quedaron 44 marinos, incluyendo al capitán de la embarcación, en Ghana.

Cuándo se unirán al resto de los marinos que llegaron este jueves es bastante incierto.