Qué dijeron el gobierno y las FARC en el inicio de las negociaciones

  • 18 octubre 2012

El gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) iniciaron formalmente la llamada segunda fase de una negociación de paz, para poner fin a un conflicto que se extiende por casi medio siglo.

Con la mediación de Noruega y Cuba, y el acompañamiento de Venezuela y Chile, las partes lanzaron esta segunda etapa con una declaración formal en la ciudad de Oslo.

BBC Mundo presenta algunos de los principales enunciados de los participantes.

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Noruega

La jefa de la sección de paz y reconciliación del Ministerio de Asuntos Exteriores, Tone Allers, dio la bienvenida a la apertura del proceso de paz, que calificó de "sólo el principio".

Allers reconoció la necesidad de "tomar más pasos" y animó a las partes "a continuar de buena fe" y a mantener su "compromiso con la paz".

La representa del gobierno noruego enfatizó que las víctimas del conflicto llevan el peso de sus consecuencias y dijo que están en el centro del proceso. En este sentido, manifestó que "las voces de las mujeres deben oírse".

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Cuba

Por Cuba, Carlos Fernández de Cosío, afirmó que la disposición tanto del gobierno de Colombia como de las FARC de iniciar un diálogo "merece el respeto y apoyo de todo el mundo", e indicó que La Habana tiene "un compromiso histórico con el empeño de alcanzar la paz".

Fernández garantizó que, en su papel de garante, se "regirá por el espíritu de solidaridad, respeto y discreción".

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Colombia

Por el gobierno de Colombia, el jefe negociador Humberto de la Calle comenzó por reconocer el profesionalismo de los países garantes y acompañantes, así como el hecho de que "las FARC han reconocido rigurosamente sus compromisos".

"El gobierno también lo ha hecho, pese a diversas complejidades logísticas superadas de manera eficiente con ayuda del los países garantes. Esperamos que ello continúe como elemento esencial para la buena marcha de las conversaciones", indicó.

A continuación, De la Calle enunció las características particulares de este proceso. En primer lugar, dijo, cuenta con una estructura en tres fases: la primera, la firma de un acuerdo general que establece las condiciones necesarias para la terminación del conflicto; la segunda, que comienza este jueves, y la tercera que se iniciará con la firma de un acuerdo final.

Luego mencionó la confidencialidad, referida concretamente al desarrollo de las negociaciones en la mesa. "No pretendemos que las FARC no expresen sus ideas, pero si se filtran contenidos de la mesa se afecta en forma grave el proceso", advirtió.

El negociador indicó que hay apoyo para el proceso pero que la situación es "volátil", por lo cual "cada cosa debe suceder en su momento".

Eso no significa, añadió, "que trabajaremos de espaldas al país". Afirmó que se han contemplado "mecanismos para garantizar que los ciudadanos puedan contribuir con propuestas" y que se considerarán "mecanismos de refrendación final".

La mesa negociadora
Las negociaciones empiezan en Oslo y luego se trasladarán a La Habana.

Por último, aseguró que el diálogo se distingue por ser "serio, realista y eficaz". Dijo que esperaba que se desarrollara en un ambiente de trabajo y no como una excusa para dar continuidad al conflicto o utilizarlo como una herramienta de propaganda.

"Seguramente no nos vamos a convencer el uno al otro en nuestra diversas ideas políticas (...) no venimos a catequizar a nadie", sostuvo, sino que la idea era establecer una agenda que le permitiera a las FARC exponer sus ideas sin las armas.

"No se trata de que las FARC depongan sus idea, sino que sigan luchando por ellas en democracia. Así sean contrapuestas a las nuestras", declaró.

De la Calle insistió en la necesidad de llegar a cinco puntos que se puedan cumplir, en materia de desarrollo rural, las garantías para la oposición y la participación política, el fin del conflicto, el narcotráfico y las víctimas. Agregó que eso no se traducía en escribir leyes, sino en "trabajar en la realidad".

Por último, manifestó que las condiciones de este diálogo de paz, tanto nacional como internacionalmente, eran auspiciosas. Pero dejó en claro que la terminación de la fase dos, o terminación de conflicto armado, no es la paz. "Es la antesala de la paz. Para lograrla, hay que ir a fondo en la transformación de la sociedad", dijo.

"(Éste) es un momento de esperanza. No es una esperanza ingenua. Sabemos que hay dificultades enormes. Tenemos una dosis de optimismo, pero es un optimismo moderado (...) Venimos a hacer nuestro mejor esfuerzo", concluyó.

En la rueda de prensa posterior al inicio de las negociaciones, el jefe del equipo negociador colombiano resaltó que la presencia de Simón Trinidad "no está en discusión" y agregó que "es un hecho que no corresponde al gobierno colombiano".

"Los temas que han aflorado el día de hoy no pertenecen a esa agenda ni serán discutidos por el gobierno colombiano", señaló el representante del gobierno de Juan Manuel Santos.

"El modelo económico o la inversión extranjera no son elementos presentes en esta agenda de negociación (...) Lo que queremos son unas reglas de juego para la expresión democrática de las diferentes ideas políticas".

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FARC

Por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, Iván Márquez manifestó que su organización había ido a "Oslo, desde el Macondo de la injusticia, con un sueño colectivo de paz, con un ramo de olivo en nuestras manos".

Márquez insistió en que "el pueblo tendrá que ser el protagonista principal", y que cualquier acuerdo "no depende de un acuerdo entre voceros", sino que la solución tiene que ser trazada por el "soberano".

El representante del grupo guerrillero puntualizó que no debía "concebirse como un proceso contrarreloj". "La pretendida paz express, que algunos promocionan, por su (volatilidad) solo conduciría a los precipicios de la frustración".

El portavoz aseguró que su organización no está formada por "los guerreristas que han querido pintar algunos medios de comunicación", sino que habían venido a la mesa con propuestas "para alcanzar una paz definitiva", una que "implique una profunda desmilitarización del Estado y reformas radicales que funden la democracia, justicia y libertad verdaderas".

A continuación, Márquez hizo una evaluación de la situación del campo colombiano, acoplada con una crítica a las políticas oficiales y a los proyectos de ley que maneja en esta materia. Reiteró que el asunto de la titularidad y tenencia de la tierra constituían el aspecto central que animaba la lucha armada, y el tema fundamental a ser resuelto para acabar con el conflicto.

También criticó lo que llamó la complicidad del gobierno con las transnacionales y enunció una serie de ejemplos de "abuso" y de "resistencia" por diferentes agrupaciones de trabajadores o comunidades colombianas frente al poder de estas organizaciones.

En cuanto al abandono de las armas, aseguró que en las FARC "sinceramente queremos la paz", pero que eso no significa "el silencio de los fusiles", sino "que abarca la transformación de la estructura del Estado". Reiteró que su organización no está derrotada, defendió como la lucha armada como un derecho universal, y aseguró que la "guerra es insostenible" para el Estado por su costo.

"No somos causa, sino respuesta a la violencia del Estado, que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus crímenes de lesa humanidad", dijo.

En otro orden de ideas, Márquez dijo que el líder guerrillero Simón Trinidad, quien se encuentra encarcelado en Estados Unidos, ha manifestado su disposición a participar en los diálogos, y añadió que Washington "haría un gran aporte a la reconciliación de la familia colombiana facilitando la participación de Simón de cuerpo presente".

Por último, le pidió a la gran prensa que no siga "actuando como juez inicuo del proceso" e hizo un llamado a no permitir "que los manipuladores de opinión desvíen el rumbo de esta causa necesaria que es la reconciliación de los colombianos en condiciones de justicia e igualdad".

En la rueda de prensa posterior al inicio de las negociaciones, el delegado de las FARC dijo que "no puede haber un acuerdo de paz en Colombia sin que esté representada la sociedad colombiana. No sólo los sectores desfavorecidos y pobres. Tambien de los sectores pudientes".

"Es importante que los militares contribuyan a buscar la senda en este conflicto. De alguna manera tenemos que salir de la confrontación fratricida. Tenemos que escucharnos", señaló Márquez.

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