Serbia, los chicos malos del fútbol europeo

  • 18 octubre 2012
Partido Serbia vs. Inglaterra
Serbia e Inglaterra se enfrentaron en un partido que terminó opacado por la violencia.

El equipo de fútbol de Serbia tiene solo seis años, pero las peleas subidas de tono y los cantos racistas que se evidenciaron durante la derrota en casa frente a la selección sub-21 de Inglaterra, el martes pasado, fueron apenas su más reciente salida en falso.

En este corto periodo, el fútbol serbio ha atraído una colección poco envidiable de titulares negativos.

En el campeonato europeo sub-21 de 2007, funcionarios del ente rector del fútbol europeo, la UEFA, tuvieron que hacerles frente a los fanáticos del equipo serbio durante un partido contra Inglaterra.

Trataron de parar los cantos racistas que parecían estar dirigidos hacia el defensor Nedum Onuoha.

Hace dos años, un partido de clasificación de la selección de mayores en la Eurocopa, realizado en Italia, terminó en un caos a tan solo siete minutos de haber comenzado.

Los fanáticos serbios lanzaron bengalas tanto en las gradas como a la cancha. Preocupados por la seguridad de los jugadores, los árbitros suspendieron el partido.

Ciertos grupos de fanáticos planearon la interrupción para protestar contra el portero serbio, Vladimir Stojkovic.

El exjugador del equipo Estrella Roja de Belgrado acababa de cambiarse al otro equipo grande de la capital, Partizan. Su castigo por esa supuesta traición fue recibir al menos un golpe de un fuego artificial proveniente de las gradas.

Fue un incidente bastante vergonzoso, y las protestas de la Asociación de Fútbol de Serbia por la decisión de la UEFA de otorgarle a Italia una victoria de 3-0 solo generaron más desazón.

El infernal Belgrado

Partido de Inglaterra contra Serbia
Este es el más reciente incidente en el que se ven involucrados los aficionados serbios.

Los dos incidentes lograron que se creara la caricatura de Serbia como los chicos malos del fútbol europeo.

La fanaticada principal de Partizan se hace llamar Los Sepultureros y a los seguidores visitantes los invitan al "infierno de Belgrado".

Sin embargo, muchos serbios se sienten avergonzados por este tipo de comportamiento.

Sienten que su país ha estado recibiendo toda la propaganda negativa desde los conflictos balcánicos de los años 90 y les gustaría mostrar una imagen diferente.

Esperaban que el partido del martes en la ciudad de Krusevac procediera sin ningún tipo de incidentes.

Pero por el contrario, algunos jugadores de Inglaterra reportaron haber escuchado algunos cantos abusivos desde que comenzaron a calentar antes del partido. Y la situación empeoró cuando el inglés Connor Wickham anotó el gol con el cual confirmaron la eliminación de Serbia de la competencia.

El defensor de Inglaterra Danny Rose reaccionó ante los cantos racistas del público, primero pateando la pelota hacia un grupo de fanáticos serbios (por lo cual recibió su segunda tarjeta amarilla), y después haciendo gestos de "mono".

Cuando algunos miembros del cuerpo técnico de Serbia se enfrentaron con sus colegas ingleses, terminaron de poner el glaseado amargo en una torta que ya era desagradable.

El excapitán de Inglaterra Paul Ince dijo que quería que se le prohibiera a Serbia participar en competencias internacionales. Clarke Carlisle, Presidente de la Asociación de Futbolistas Profesionales, hizo eco de la demanda.

El primer ministro, David Cameron, pidió que se tomen "sanciones fuertes" si se prueban las acusaciones de racismo.

Ambiciones de la UE

partido Serbia vs. Inglaterra
Cantos racistas se escucharon buena parte del partido.

Ha habido angustia en Serbia también. El popular tabloide Blic puso secuencias de imágenes del caos en su página web con el título: "Vergüenza Serbia: ¡Vea los enfrentamientos racistas en Krusevac!".

La estación de radio B92 catalogó el evento como un "escándalo".

Otros eventos recientes en Serbia han pintado una imagen de un país que ha sido demasiado tolerante con grupos extremistas.

La marcha del orgullo gay propuesta este mes en Belgrado fue prohibida después de que grupos ultranacionalistas amenazaran a los participantes.

El primer ministro, Ivica Dacic, dijo que la cancelación era una "victoria para Serbia". Grupos de derechos humanos dijeron que el gobierno estaba cediendo ante los vándalos.

Otras minorías del país han tenido que enfrentarse a la discriminación.

La violencia futbolística del martes coincidió con la publicación de un reporte de Amnistía Internacional que le pide al gobierno que pare los desalojos forzados en las comunidades de gitanos.

Nada de esto le está ayudando a Serbia con su petición de unirse a la Unión Europea (UE).

Las relaciones con Kosovo siempre han sido vistas como la razón principal que dificulta su entrada en la UE.

No obstante, los miembros del Parlamento Europeo ya expresaron su preocupación por la prohibición de la marcha del orgullo gay.

Los eventos que sucedieron en el estadio de Krusevac se sumaron a sus preocupaciones.

Ellos no son las únicas personas esperando que las autoridades de Serbia tomen acción después de seis años de estragos en los estadios de fútbol tanto en casa como fuera.