¿Qué tan liberal es Uruguay?

  • 17 octubre 2012
Manifestantes a favor del aborto
Las medidas adoptadas por el Congreso refuerzan la creencia de que Uruguay ha retomado su tradición liberal.

En Uruguay está ocurriendo algo inédito, que ni siquiera muchos liberales podían imaginar: el parlamento aprobó una ley para despenalizar el aborto y estudia otra para legalizar la marihuana.

Ambas iniciativas han colocado en el radar de noticias internacionales a este país de apenas 3,3 millones de habitantes, que suele llamar más la atención por su fútbol y carnes que por su agenda de cambios sociales.

La ley de aborto fue aprobada definitivamente este miércoles en el Senado uruguayo, por 17 votos de 31, lo que convierte al país en el segundo de América Latina después de Cuba, en permitir este procedimiento casi sin restricciones.

Con la nueva norma, en Uruguay el procedimiento se permite en las primeras 12 semanas de gestación.

En el caso de la marihuana, si se aprueba el proyecto del gobierno que recien comenzó a analizar el parlamento, Uruguay pasaría a ser el primer país del mundo con un monopolio estatal de esa droga.

Para muchos esto confirmaría el resurgimiento de una tradición liberal que el país cultivó a comienzos del siglo XX, con un Estado laico desde 1917 y pionero regional en admitir el divorcio por sola voluntad de la mujer (1913) o en practicar el voto femenino, (en un plebiscito local de 1927), y que se interrumpió con el gobierno militar que experimentó el país entre 1973 y 1985.

"La idea general de que Uruguay es un país más liberal que el resto de la región probablemente es correcta", dijo Ignacio Zuasnabar, director de la encuestadora local Equipos, en diálogo con BBC Mundo.

Pero, ¿qué tan liberal es la sociedad uruguaya en estos días?

"Un modelo"

La ley sobre el aborto despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo en sus primeras 12 semanas, pero requiere que la mujer hable antes con profesionales sobre riesgos, opciones y programas de apoyo a la maternidad.

José Mujica, presidente de Uruguay
El presidente uruguayo se mostró partidario del aborto y de la legalización de la marihuana.

Votada a fin de septiembre en Diputados, la iniciativa fue aprobada este miércoles en el Senado por los miembros de la coalición gobernante de izquierda Frente Amplio y un miembro del opositor Partido Nacional.

El movimiento a favor fue tal que el presidente uruguayo, José Mujica, había adelantado hace unos días a BBC Mundo que estaba dispuesto a promulgar la ley, porque a su juicio permitiría "salvar más vidas" que dejando este fenómeno en la clandestinidad.

Mujica, un exguerrillero tupamaro que ganó las elecciones en 2009, fue también el impulsor del proyecto para crear en Uruguay un monopolio estatal de producción y venta de marihuana.

Su idea es que eso permitirá a los consumidores de cannabis evitar tratar con vendedores ilegales que les ofrecen drogas más pesadas, y al país reducir el riesgo de violencia y criminalidad experimentado otras naciones.

"No nos preocupa tanto la droga", dijo Mujica. "Lo que nos preocupa es el narcotráfico".

Esta propuesta le valió al presidente uruguayo elogios improbables de intelectuales como el peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura.

"Quién lo hubiera dicho, bajo un gobierno de un Frente Amplio que parecía tan radical, y un presidente de 77 años que fue guerrillero, (Uruguay) es otra vez un modelo de legalidad, libertad, progreso y creatividad, un ejemplo que los demás países latinoamericanos deberían seguir", escribió Vargas Llosa en el diario español El País.

¿Mayoría social?

Sin embargo, todavía hay varias dudas sobre estos temas.

Manifestantes en contra del aborto
Los grupos antiaborto alertan que seguirán luchando en contra de la ley.

En Uruguay hay grupos antiaborto que ya piensan en organizar un referéndum contra la ley, que a la vez es considerada muy tibia por los defensores a ultranza del derecho a la mujer a interrumpir su embarazo.

Zuasnabar explicó que las encuestas muestran que hay un grupo mayoritario de uruguayos a favor de la despenalización del aborto, pero su tamaño varía según las circunstancias en que ese acto debería ocurrir.

Si se trata de despenalizarlo en casos de violación, malformación grave del feto o riesgo de vida de la madre, hay una mayoría fuerte. Pero la aprobación es menos clara si se hace por penuria económica o simple voluntad de la mujer, agregó.

A la vez, dijo que los sondeos muestran que más de la mitad de los uruguayos son contrarios en principio al proyecto sobre la marihuana, probablemente porque se asocia "consumo de droga con delincuencia".

"Mano dura"

La criminalidad se ha vuelto un problema prioritario para los uruguayos, que advierten que su país está perdiendo rápidamente la seguridad y calma que también lo distinguía en la región.

Para responder al fenómeno, el gobierno propuso al Parlamento, junto con la legalización de la marihuana, algunas medidas bastante más discutibles desde el punto de vista liberal.

Las mismas incluyen la posibilidad de que los adictos a la pasta base de cocaína puedan ser internados contra su voluntad y penas equiparables a homicidio para quienes vendan esa droga.

Pero en las encuestas los uruguayos parecen estar más de acuerdo con estas medidas de "mano dura" que con la estatización de la marihuana.

Un estudio reciente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República indicó que la mitad (49,8%) de los uruguayos aprueba incluso que la policía realice procedimientos fuera de la ley.

Ese porcentaje es el tercero más alto de América Latina, detrás de Nicaragua y Honduras, indicó el estudio.

Los partidos opositores Colorado y Nacional juntaron este año 350 mil firmas que habilitan una consulta popular en 2014 para combatir con más dureza los delitos de adolescentes, bajando de 18 a 16 años la edad de imputabilidad penal.

"Retranca conservadora"

En otros aspectos de libertad Uruguay parece menos audaz o vanguardista que vecinos sudamericanos.

Con una tradición de Estado benefactor también afirmada desde el siglo pasado, en Uruguay el sector público aún tiene fuerte injerencia en la economía, con monopolios estatales en áreas como la electricidad o los combustibles.

Pese a ello, Uruguay es el segundo país latinoamericano del ranking 2012 sobre libertad económica realizado por la organización estadounidense Heritage Foundation. Su lugar en la lista global es el 29º y Chile tiene el 7º.

Asimismo, los grupos homosexuales aún reclaman la aprobación de una ley que habilite el matrimonio gay en el país, que en 2007 fue el primero latinoamericano en legalizar la unión civil entre personas del mismo sexo.

En contraste, Argentina aprobó en 2010 una ley que autoriza el casamiento gay y este año sancionó otra que permite a los transexuales y travestis elegir qué género quieren tener en sus documentos de identidad.

Daniel Vidart, un destacado antropólogo uruguayo de 92 años y autor de un libro reciente sobre la identidad de los uruguayos, dijo a BBC Mundo que Uruguay tiene una tradición de tolerancia y liberalismo social que impulsó hace un siglo la presidencia de José Batlle y Ordóñez.

Pero añadió que aún se discute sobre la "retranca conservadora" que hay en la sociedad y que supone un desafío a los impulsos liberales. "¿Hasta qué punto no hay una especie de demagogia popular y nos hacemos trampas al solitario: pensamos unas cosas y hacemos otras?", preguntó.