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Salvar a las especies en peligro por menos de lo que gastamos en refrescos

Última actualización: Domingo, 14 de octubre de 2012

El tigre siberiano es una especie en serio peligro de extinción.

Reducir el riesgo de extinción de las especies amenazadas y establecer áreas de protección le costaría al mundo más de US$76.000 millones anuales.

Los expertos aseguran que tal monto es necesario para cumplir con los objetivos de conservación pactados para 2020.

Pero los científicos afirman que la cifra es tan solo una quinta parte de lo que el mundo se gasta anualmente en refrescos, y apenas un 1% del valor de los ecosistemas que se pierden cada año, según señalan en la prestigiosa publicación Science.

En 2002 los gobiernos del mundo acordaron reducir significativamente la pérdida de biodiversidad para 2010. Pero cuando llegó la fecha, no sólo no se había reducido sino que había incluso aumentado.

Costes significativos

En la Convención sobre Diversidad Biológica celebrada en Nagoya ese mismo año los gobiernos definieron una serie de objetivos para 2020.

Pero no hay datos disponibles sobre cuánto costaría proteger a las especies y los espacios amenazados, y algunos expertos creen que es esta incertidumbre sobre los costos lo que hace que los gobiernos no se comprometan a financiar proyectos en este sentido.

Los costos aumentan cuando se tiene en cuenta la protección de áreas amenazadas,

Ahora varios expertos y científicos de universidades y organizaciones conservacionistas han detallado los costos de proteger a todas las especies amenazadas. También han calculado cuánto dinero haría falta para establecer y expandir áreas protegidas, en un intento por cubrir el 17% de la tierra y las aguas continentales.

El economista medioambiental Donald McCarthy, del grupo conservacionista británico RSPB y uno de los autores del estudio, le dijo a la BBC que los montos son significativos.

"Reducir el riesgo de extinción para todas las especies costaría US$5.000 millones al año, pero para establecer y mantener una completa red global de áreas protegidas haría falta bastante más inversión", dijo McCarthy.

"Cubrir ambos objetivos podría costar unos US$76.000 millones anuales", añade.

Los investigadores se basaron en varias especies de aves para calcular los costes de extinción para el resto.

Los científicos les pidieron a expertos de todo el mundo que estimasen cuánto costaría hacer que los animales más amenazados de Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) desciendan de categoría.

"La naturaleza no entra en recesión, de lo que estamos hablando es de la desaparición irreversible de especies únicas y millones de años de historia de la evolución que tienen que ser tenidos en cuenta"

Donald McCarthy, economista medioambiental

"Un hallazgo importante de nuestro análisis fue que salvar a las especies más amenazadas tiende a ser bastante más barato debido a su tamaño pequeño, como la alondra de Raso, que vive en las islas de Cabo Verde", señala McCarthy.

"Los expertos afirman que conservar estas especies costaría menos de US$100.000 al año durante los próximos 10 años".

El dinero necesario para proteger tierras amenazadas se calculó incluyendo estimaciones de cuánto costaría acabar con amenazas como la deforestación y la caza furtiva, y también se incluyó la mejora de las zonas de conservación que ya existen.

McCarthy asegura que si se lo compara con otros gastos globales el monto de US$76.000 millones no es tan abultado.

"Es solo una fracción de lo que consumimos en refrescos cada año, que es casi medio billón de dólares, el total requerido para las especies en extinción y los parques naturales es menos de la mitad de lo que se paga en bonos a los banqueros de las grandes entidades financieras de Wall Street", afirma.

Decisiones difíciles

Aunque algunos científicos tienen dudas sobre si el mundo se puede permitir tal gasto en un momento de crisis económica como el actual.

Los expertos aseguran que el coste de salvar a todas las especies en peligro es un quinto de lo que el mundo se gasta en refrescos.

El profesor Tim Benton, de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, dice que habrá que tomar decisiones difíciles.

"Algunas especies son totalmente necesarias para sus ecosistemas, pero ese puede no ser el caso en otras", le dijo Benton a la BBC.

"Así que en vez de intentar salvar todo en todas partes deberíamos ser más estratégicos, en este mundo de recursos limitados, para optimizar objetivos conservacionistas en vez de maximizar toda la biodiversidad del mundo".

El doctor Andy Jarvis trabaja para la Centro Internacional de Agricultura Tropical en Colombia y asegura que el objetivo de salvar a las especies en todo el mundo va a ser difícil de realizar.

Jarvis cree que el aumento de la población y el cambio de los patrones de consumo están poniendo presión adicional en el sistema alimenticio, y la presión sobre la tierra se incrementará a su vez.

"Aunque sería fantástico poder disponer de todo ese dinero, lo que permitiría asegurar la protección de ecosistemas en situación crítica, es poco probable que suceda".

Pero McCarthy argumenta que al menos saber el coste de aquello a lo que los gobiernos se comprometieron ha ayudado a añadir más realismo al debate.

"La naturaleza no entra en recesión, de lo que estamos hablando es de la desaparición irreversible de especies únicas y millones de años de historia de la evolución que tienen que ser tenidos en cuenta".

"Todo esto son esencialmente inversiones en capital natural, no son cuentas que pagar", concluye.

Contexto

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