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Votantes indecisos: ¿desinteresados o desinformados?

Última actualización: Miércoles, 10 de octubre de 2012
Siluetas

No se sabe quiénes son, dónde están ni qué quieren los que no se deciden por quién votar.

Un grupo muy pequeño del electorado con intención de voto en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos podría ser definitivo en la carrera por la Casa Blanca: los indecisos.

De acuerdo a todos los análisis, la mayoría de los estadounidenses que piensan votar ya han resuelto por quién lo van a hacer y los indecisos constituyen apenas entre 5% y 6% de los que todavía no han formado una opinión definitiva.

Es un número pequeño que se está achicando con cada día que le resta a la campaña electoral pero, con los últimos eventos que se han dado, podrían representar una pequeña mina de oro para el candidato que pueda explotarla.

Para eso hay que saber quiénes son, dónde están, qué es lo que esperan y cómo dárselo. A pesar de los sofisticados sistemas de sondeos de las campañas eso continúa siendo un misterio.

Un misterio

Típicamente, este grupo de personas son aquellos que tienen intención de salir a las urnas pero, al ser encuestados rehúsan dar una opinión sobre sus preferencias electorales o que no se inclinan por uno u otro candidato.

"No sabemos exactamente quiénes son en este momento", expresó a BBC Mundo Karlyn Bowman, especialista en opinión pública del American Enterprise Instituten (AEI), una organización conservadora en Washington.

"Los indecisos son personas que están muy tenuemente afiliadas a uno de los partidos políticos o no tienen afiliación alguna. Es muy posible que muchos no salgan a votar"

Karlyn Bowman, American Enterprise Institute

"Siempre hay quienes toman su decisión a última hora y quieren ver a los candidatos hasta el final para ver con qué salen y cómo influyen en ellos", continuó. "Muchos de estos podrían integrar ese grupo. Pero otros podrían ser personas que no están conectados de ninguna manera al proceso político y simplemente no votan".

No hay una indicación de que estén insatisfechos con el sistema de gobierno estadounidense, señaló la analista, pero en uno de los importantes sondeos que se hicieron hace un tiempo sobre este grupo y otros que se abstienen se les preguntó si estarían más inclinados a ir a una venta de liquidación de un almacén o votar. Muchos dijeron que irían a la venta.

Se destaca que muchos son jóvenes y, hasta el momento, no expresan interés en los temas de las campañas. No están muy vinculados al sistema y no se sabe bien por qué.

"Algunas veces tendemos a decir que matrimonios, hipotecas e hijos es lo que lo lleva a uno hasta las urnas y que es cuando uno tiene algo que perder o ganar con el resultado de la elección", afirmó Bowman.

"Los indecisos son personas que están muy tenuemente afiliadas a uno de los partidos políticos o no tienen afiliación alguna. Es muy posible que muchos no salgan a votar".

Si resuelven votar, sin embargo, podrían ser clave para el resultado. Se sabe que por lo menos 94% de quienes piensan votar ya escogieron por quién lo harán y que tanto demócratas como republicanos tienden a ser leales a su partido. Así quienes podrían ser convencidos para votar para el uno o para el otro son ese pequeño número de votantes indecisos.

Desconectados y desinformados

Barack Obama y Mitt Romney

Algunos piensan que la indecisión se debe a la falta de claridad del mensaje de los candidatos.

Hace unas semanas, cuando la mayoría de las encuestas daban una leve ventaja al presidente Barack Obama sobre su rival republicano, Mitt Romney, este grupo había perdido importancia en el panorama electoral pues se estimaba que, así votaran republicano, no sería suficiente para remontar la diferencia.

Sin embargo, a partir del primer debate electoral en el que la mayoría de los analistas concluyó que Romney superó a Obama, las cosas han cambiado otra vez.

"Cuando la competencia es cerrada el voto de los indecisos se vuelve más importante", indicó Ruy Teixeira, experto en demografía política del Centre for American Progress (CAP), un instituto liberal de Washington.

"Para los partidos y sus campañas también se vuelve muy importante saber hacia adónde se inclinan", añadió.

"La imagen estándar que nos gustaría tener de ellos es de alguien al margen del proceso, meditando cuidadosamente sobre el mensaje de los dos candidatos y no puede decidirse pues no le han dado suficientes detalle"

Ruy Teixeira, Centre for American Progress

Pero cuál sería ese sesgo también es un misterio. La convención dice que el indeciso termina votando en contra del candidato en ejercicio, aunque Teixeira precisa que los datos históricos así no lo indican y que a quién está en el poder le ha ido muy bien con este grupo demográfico.

Al mismo tiempo, la presunción que se vayan a apartar de cómo votará el resto del electorado tampoco es precisa. "A las campañas les encantaría creer que se puede encontrar un tema que les interese y comunicarlo con claridad para movilizarlos en su favor", comentó el experto en demografía política.

"La imagen estándar que nos gustaría tener de ellos es de alguien al margen del proceso, meditando cuidadosamente sobre el mensaje de los dos candidatos y no puede decidirse pues no le han dado suficientes detalles, no hay claridad", explicó. "Pero la imagen más realista es que simplemente no están poniendo mucha antención".

Ruy Teixeira manifestó a la BBC que este grupo son votantes de bajos niveles de atención y de bajos niveles de información. "El hecho que a estas alturas no se hayan decidido es porque están muy alienados del proceso. Es muy posible que no se decidan hasta que no estén frente a urna y se inclinen para un lado o para el otro".

Karlyn Bowman cuenta que son muchos los estudios que se han hecho sobre qué es lo que hace al votante bajar la palanca proverbial frente a la urna y todavía no se entiende qué es lo que los lleva hasta al puesto de votación.

"Para muchos es un sentido de deber cívico, algo que un buen ciudadano hace", dice, "pero no sabemos qué es lo que los motiva, particularmente a aquellos que esperan hasta las postrimerías del proceso electoral para decidirse".

Estrategias

Puesto de votación

No está claro qué es lo que lleva a una persona hasta la urna y votar por uno u otro.

Ambas campañas están tratando de motivar sus bases, a la gente de la que están seguros saldrán a las urnas, dice Bowman y, sí, les gustaría convencer a algunos de estos indecisos a último minuto porque podrían afectar el resultado si la elección. "Lo más importante es motivar a aquellos que han mostrado algún tipo de lealtad a la campaña o al candidato".

Según Ruy Teixeira, la campaña de Romney está convencida que puede atraer a una buena cantidad de votantes que se esperan hasta el último para hacer su selección resaltando los puntos débiles de Obama, como su desempeño con la economía.

No obstante, dice el analista del CAP, los sondeos indican que así estén mal informados y en la medida que tengan alguna noción de los candidatos, muchos tienden a tener una imagen desfavorable de Romney.

"Es más fácil influir en alguien que no se ha decidido por quién votar que en alguien que ha dicho que votará por el rival"

Ruy Teixeira, Centre for American Progress

"Puede que no tengan un punto de vista político muy sofisticado, pueden estar desilusionados con Obama pero tampoco tienen muy buena opinión Romney", señaló a la BBC.

Eso no quiere decir que la campaña de Obama sabe cómo llegarles. "La verdad es que están adivinando", expresó Teixeira.

Como no comparten sus estrategias con el mundo exterior, no es mucho lo que se sabe de cuanta atención cada candidato le está poniendo a los votantes indecisos, dijo Karlyn Bowman del AIE, pero vale la pena el esfuerzo.

"Ambas campañas tienen aparatos muy sofisticados en cuanto a la participación del electorado", afirmó la experta en opinión. "Conocen muy bien la probabilidad del voto en ciertos vecindarios, inclusive cuadra por cuadra. Tienen mucha información sobre la intención del voto".

Ruy Teixeira coincide en que pueden ser difíciles de identificar y tal vez no sepan exactamente qué hacer una vez los identifique pero "ahí están y el hecho que son indecisos los hace atractivos para las campañas".

"Reconozcamos que, si se va a pelear hasta el último voto, es evidentemente más fácil influir en alguien que no se ha decidido por quién votar que en alguien que ha dicho que votará por el rival", concluyó

Contexto

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