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El secreto de las chicas Avon en Sudáfrica

Última actualización: Sábado, 13 de octubre de 2012
Nelli Siwe

Dos de cada cinco mujeres en el planeta compraron algún producto de Avon en el último año.

El año pasado, las ventas de Avon a nivel mundial bajaron subieron en tan sólo un 1%, mientras que en Sudáfrica se incrementaron en un 30%. ¿Cuál es el secreto detrás del éxito de las 'chicas Avon' en Sudáfrica?

"A todos les encanta Avon", afirma Nelli Siwe, en medio del ruidoso tráfico de Soweto, el distrito mas famoso de Sudáfrica.

Alrededor del mundo

Avon
  • Los productos Avon están disponibles en más de 100 países
  • Su cartera de clientes en el mundo es de 300 millones
  • Se venden cuatro labiales por segundo
  • Dos de cada cinco mujeres compran un producto Avon al año
  • De 6,5 millones de representantes a nivel mundial, el 99% son mujeres
  • Desde 1998, Avon se presenta como una “compañía para mujeres”

Siwe y su colega montaron un puesto de productos de belleza en una de las avenidas más transitadas de la ciudad, esperando atraer a una clientela con pocos recursos.

A su lado, un grupo de mujeres trenza y peina el pelo en un salón improvisado con sillas plásticas, una madre con su bebé en la espalda vende espinacas sobre una caja de cartón, y un hombre ofrece lentes de sol a precios reducidos.

Dos de cada cinco mujeres en el planeta compraron algún producto de Avon en el último año y como Siwe, miles de mujeres negras se dedican a venderlos. ¿Por qué les es tan atractiva ésta oferta?

Además de vender productos de belleza, Siwe estudia investigación forense en una de las universidades de Johannesburgo.

Luchar contra el crimen y comercializar cremas para el cuerpo parecen pertenecer a mundos totalmente distintos, pero gracias a los productos Avon, Siwe puede pagar la matrícula de la universidad, el alquiler y los gastos del trasporte. Le permite, dice, sentirse económicamente independiente de su esposo y su familia.

“Soy lo suficientemente mayor como para ganar mi propio dinero y, como mujer, no tengo por qué recurrir a otros cada vez que lo necesito”, señala.

Independencia

En Sudáfrica todavía predomina el racismo y el sexismo que surgió del apartheid y la taza de desempleo es una de las más elevadas del mundo.

Una de cada cuatro mujeres que pertenecen a la población activa no encuentra trabajo y la situación es aún peor entre las mujeres de raza negra.

Quizás por eso, el atractivo de la oferta de Avon no sorprende. Les brinda a las mujeres poco calificadas -muchas de ellas madres solteras- la posibilidad de independizarse económicamente.

Avon

A los clientes les encanta Avon porque pueden "comprar ahora y pagar después"

Eunice Maseko, madre soltera, estudió en la Universidad de Fort Hare (Provincia Oriental del Cabo), una de las instituciones más antiguas en Sudáfrica y una de las responsables de la creación de la élite negra en el continente.

Al igual que Nelson Mandela, que fue expulsado de Fort Hare por involucrarse en actividades políticas, Maseko nunca se graduó de la universidad. Su participación en la lucha contra el apartheid a mediados de los 80 puso un final definitivo a sus días de estudiante.

Tuvo que permanecer escondida por un tiempo y pasar por muchos empleos inestables hasta dar con Avon.

Todo empezó un día en que viajaba en un minibus, hojeando un catálogo de Avon que le había dado una amiga. Una de las pasajeras le pidió que se lo mostrara, y sin quererlo, terminó vendiendo más de US$80.

La experiencia la motivó a lanzarse como vendedora de Avon.

Con ayuda de sus hijos

Historia

Publicidad de Avon
  • Avon fue establecida en 1886 en EE.UU. por el viajante de comercio David H. McConnell. Él cambió de rubro cuando se dio cuenta de que sus clientas estaban más interesadas en las muestras gratis de perfume que en los libros que intentaba vender.
  • McConnell concluyó que la pasión de las mujeres por el perfume las haría mejores vendedoras que los hombres, y así nació el concepto de venta directa.
  • Como señala Avon, en el siglo XIX en EE.UU., las mujeres no solían manejar sus propias empresas y la idea de alcanzar independencia económica para las mujeres era revolucionaria.

Puso a un lado su timidez y empezó por sus vecinos, se extendió a las salas de espera de las clínicas y salones de belleza y terminó recorriendo cualquier lugar en donde hubiese clientes que le permitieran alimentar a sus hijos.

De hecho, sus hijos jugaron un papel fundamental en sus inicios como chica Avon.

“A mi hijo le encanta hablar y un día le dijo a su profesora: 'Mi madre está vendiendo Avon'. Ella le pidió que le trajera el catálogo y regresó a casa con pedidos”.

“Mi hija también se llevó el catálogo a la escuela. Ambos sabían que si les hacían pedidos iban a tener algo que comer al final del día”.

Pronto su carrera en Avon despegó y se convirtió en administradora del distrito, ganando un salario fijo y no únicamente comisiones. Gracias a eso pudo pagar por la educación privada de sus hijos.

El año pasado, Avon decidió reacomodar a su personal y Maseko tuvo que renunciar a su puesto de administradora. Ahora gana alrededor de US$700 al mes, cuatro veces menos que antes. Eso sin contar con las dificultades que le traen los frecuentes retrasos de pagos.

“Cobrar es la parte mas difícil. Muchos clientes hacen pedidos esperando tener suficiente dinero al final del mes y después tienen que cubrir gastos que consideran más importantes”.

A veces, cuenta, terminan por no pagarle.

“Es una situación muy complicada, porque Avon no sabe a quien le estoy vendiendo”, dice.

“Me conocen como su representante y para conservar mi trabajo debo mantener mi buen nombre. A veces eso requiere que sacrifique mi comisión, recurra al dinero de mi familia, o en casos desesperados, a préstamos”.

Igual que los hombres

A pesar de los obstáculos, Maseko se mantiene optimista frente al futuro, al igual que el resto de las chicas Avon que he conocido.

La mayoría está consagrada a su trabajo. Así lo demuestra un estudio realizado por la Universidad de Oxford, sobre las chicas Avon en África. Según los expertos, el entusiasmo por las ventas es tal, que el equipo de investigación denominó al fenómeno “proselitismo de labial”.

El estudio descubrió que los ingresos generados por Avon posicionan a las mujeres en el mismo nivel económico que muchos hombres en Sudáfrica.

"Estoy orgullosa de haberme unido a Avon. Cambió mi vida"

Maggy More, vendedora de Avon

Y es que, ¿quién no le compraría un labial a Maggy More después de escuchar su risa contagiosa?

Luego de que cerrara la tienda de zapatos en donde trabajó por 18 años, More se ganaba la vida vendiendo pasteles por las calles de Soweto. Así estuvo durante tres años hasta que una de sus clientes le propuso trabajar para Avon.

“Estoy orgullosa de haberme unido a Avon. Cambió mi vida”, cuenta.

Era tal su entusiasmo con el trabajo que me sentí tentada cuando me propuso enseñarme los trucos del negocio para convertirme en chica Avon.

Y esas son las razones por la que las chicas Avon de Sudáfrica están marcando una diferencia en su vida, para el beneficio de la compañía.

En un país en donde las mujeres son jefas de familia en el 40% de los hogares de la población negra, la oferta de Avon parece encajar perfectamente con aquellas que han superado la opresión e indignidad del apartheid.

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