El madrugón de la elección venezolana

  • 7 octubre 2012
Foto: Elyxandro Cegarra

El venezolano es un votante madrugador. Desde muy temprano en la mañana centenares de electores ya hacían cola. Algunos hasta cuatro horas antes de la apertura de los centros de votación a las seis de la mañana.

"Como si votar antes de las nueve de la mañana valiera doble", le comentó entre risas un venezolano a BBC Mundo. Sin embargo, las razón no es otra que el enconado panorama político que vive el país.

Simpatizantes del oficialismo y la oposición madrugaron por las ansias de impulsar a su candidato a la presidencia en los próximos seis años. Y eso se dejaba entrever en sus testimonios cuando explicaban las razones para estar allí tan temprano.

Que si "somos un pueblo maduro y democrático" por un lado, al "queremos una Venezuela mejor" del otro lado. Advertidos por BBC Mundo para no revelar su opción, por la normativa electoral, no era difícil poderla entrever cuál había sido.

Pero razones había también para todos los gustos. Desde el señor que necesitaba resolver el trámite temprano para darle de comer a sus animales en Los Teques hasta aquél que quería ver el clásico del fútbol español FC Barcelona – Real Madrid.

Y es que si bien no se podía acudir a los centros de votación ataviados con motivos alusivos a su candidato, lo que sí se pudo notar fue que algunos decidieron ir a ejercer su derecho al sufragio con las camisetas de cada uno de los equipos españoles.

Sentados, con paciencia

Después de la enconada campaña electoral entre Hugo Chávez y Henrique Capriles, en general, el clima en el centro de Caracas era de tranquilidad y hasta ilusión. Eso, pese a la larga espera que quedaba por delante. No eran pocos los que incluso se llevaron una silla.

Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), a las siete de la mañana, una hora después de la que se suponía era la hora marcada para el inicio, quedaba al menos un tercio de las mesas por instalar. Poco después el reporte ya era de más del 90% de las mesas abiertas.

En La Candelaria, en el centro de Caracas, la votación no comenzó hasta pasadas las seis y media de la mañana. Los funcionarios del CNE comentaban que las máquinas de votación no tenían línea. Cuando anunciaron que ya estaba en marcha el operativo, se pudo oír aplausos entre los centenares de personas que allí aguardaban.

"Desde las cuatro de la mañana estaba aquí. Es importante y trascendental el momento histórico que estamos viviendo y debemos garantizar venir temprano. Estamos en un país en el que de una u otra manera siempre se han garantizado los derechos humanos para todos y hoy más que nunca", le dijo a BBC Mundo Astrid Dacosta, una de las primeras en votar en La Candelaria.

En la zona de Sabana Grande, el joven Gerardo Montemarano aguardaba junto a su madre sentado en una banqueta. "Mi voto por una Venezuela mejor. No se podía esperar, hay que pararse temprano y votar rápido. Mira la gente que hay aquí, ¿sabes cuánta gente va a querer votar? Desde que sabía que iba a votar le dije a mi mamá 'vamos a comprar la banquita porque esa cola va estar larguísima'".

Sobre el moderno sistema de votación venezolano y su herradura tampoco hubo quejas. "Fue muy rápido, el CNE cumplió con su labor, me enteré de cómo era el procedimiento por los medios de comunicación", le dijo a BBC Mundo Fredy José Rodríguez Pérez, votante del Liceo Andrés Bello, uno de los más grandes de Caracas.

"Pulse donde poner votar"

Venezolanos aguardan su turno para votar
Los más precavidos llevaron silla al centro electoral.

"Llegué a las cinco de la mañana por ganas de votar. Fue rapidísimo", le dijo a BBC Mundo Leinis, también en el Andrés Bello.

Allí, sin embargo, BBC Mundo pudo presenciar algún caso en que el sistema se le atragantaba al elector. Entonces, el presidente de la mesa hacía lo que podía, desde detrás del biombo que garantizaba la intimidad del ciudadano a la hora de votar.

"No, no, pulse sobre donde pone votar cuando vea la foto de su candidato", le decía uno al despistado elector.

Incluso, BBC Mundo conoció un caso en que la papeleta acabó impriendo un voto nulo y la señora en cuestión la rompió antes de depositarla en la urna, para disgusto del presidente de mesa, que llevándose las manos a la cabeza tuvo que acudir a los oficiales del CNE para tratar de que el entuerto no pasara a mayores.

Tropiezos normales en una jornada como la que empieza. Sin sobresaltos de importancia más allá de las quejas por la enorme fila, es que los venezolanos comenzaron a votar.

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