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Afganistán: 11 años después, desconfianza total entre los aliados

Última actualización: Lunes, 8 de octubre de 2012
Soldados en Afganistán

Hace 11 años que comenzó la invasión de Afganistán encabezada por Estados Unidos. Pero los ataques mortales de soldados afganos contra sus colegas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) siguen aumentando, junto con la desconfianza entre las partes.

Estos ataques, llamados en inglés "green on blue" (verde sobre azul), llaman a la reflexión sobre si la ruptura de la relación entre los militares afganos y extranjeros resultará en una salida de las fuerzas internacionales antes de lo planeado.

En un círculo de árboles en el corazón de la sede de la misión internacional en Kabul hay 50 banderas, una por cada país de la coalición que integra la fuerza que combate al Talibán.

Bajo la sombra de las ramas al empezar la mañana, unos cuantos centenares de soldados se mantienen firmes, escuchando los nombres de los fallecidos de la semana.

El primero es el de un soldado jordano, seguido por un sargento británico y dos capitanes de la misma nacionalidad. Después, un artillero estadounidense y dos sargentos más.

Un oficial afgano da un paso adelante. Se limita a leer un número: 31. El servicio es corto, dura apenas cinco minutos. No hay tiempo suficiente para leer los nombres de todos los afganos muertos.

Asesinados por sus compañeros

Gareth Thursby y Thomas Wroe

Gareth Thursby y Thomas Wroe murieron en ataques 'verde sobre azul' el mes pasado.

Algunos nombres dan lugar a más pausa para la reflexión que otros. El sargento Gareth Thursby y el soldado raso Thomas Wroe perecieron este mes en Nahri Saraj, en la provincia de Helmand.

No los mató el Talibán, sino un policía afgano con el cual estaban trabajando.

Conforme ha aumentado el número de estos ataques desde adentro o "verde sobre azul", los soldados británicos han tomado precauciones adicionales. Deben estar armados todo el tiempo, incluso cuando los hombres duermen. Estos son los llamados "ángeles guardianes".

En la matanza de Nahri Saraj, el policía afgano parecía estar adolorido. Los soldados británicos reaccionaron con compasión. El ángel guardián dejó su arma un momento para tratar de ayudarlo... y fue entonces que el policía lo asesinó.

"Asesinato" es una palabra que raramente se escucha en la guerra. Matar es parte del negocio y es visto por la mayoría como legítimo según los protocolos internacionales.

Pero recientemente, el comandante de las fuerzas internacionales allí, el general John Allen, se sentó frente a sus colegas afganos y les dijo que aunque sus soldados estaban preparados para morir por Afganistán, no lo estaban para ser asesinados.

Una cuarta parte del total de efectivos británicos que han muerto aquí este año fueron asesinados por policías afganos o colegas del ejército.

Algunos eran infiltrados del Talibán. Otros, hombres agraviados que mataron a sus compañeros por la espalda, en la cara, o apuntando a alguna parte de su cuerpo desprotegida por sus chalecos antibalas o cascos.

Se está perdiendo la confianza entre estas dos fuerzas, que deberían estar unidas en su lucha contra el Talibán.

Cambio de juego

Protesta en Londres

La guerra en Afganistán es cada vez más impopular en Occidente.

La misión internacional suspendió muchas patrullas rutinarias conjuntas con los afganos en su empeño por detener los ataques. Un paso enorme, ya que la estrategia de la OTAN depende del entrenamiento de afganos para combatir al Talibán cuando el grueso de las fuerzas internacionales se vaya, a fines de 2014.

Altos generales y el Ministerio de Defensa argumentaron que esto no es gran cosa, pero pocos les creen.

Un importante diplomático me dijo que el cambio sería registrado en los libros de historia.

Podría ser un "cambiador del juego", afirmó. Los generales afganos estaban furiosos; se sintieron abandonados y reclamaron que se estaba dando una victoria propagandística a los insurgentes.

Puede que los talibanes sean crueles, pero también son adaptables. "Astutos" es la palabra que un infante de marina usó para describirlos cuando hablé con él hace una semana. Acababa de perder a dos colegas a causa de granadas del Talibán.

Cuando los insurgentes se dieron cuenta de que no podrían vencer a la coalición en una batalla frontal, comenzaron a usar bombas en las carreteras.

Ahora saben que esta guerra, ya profundamente impopular en sus países, sólo puede serlo más si los soldados afganos siguen matando a británicos, estadounidenses y otros.

Un país olvidable

"¿Qué le dices a la esposa de un soldado asesinado por un soldado afgano?" me preguntó un general de la coalición la semana pasada. "No hay nada que le puedas decir".

Lo que temen quienes dirigen esta guerra es que los despiadados ataques "verde sobre azul" acelerarán la salida de los soldados.

El público ya está harto de estas muertes y podría dar a los políticos occidentales una buena excusa para salir de allí. Después de todo, ¿por qué quedarse otros dos años si el Talibán no puede ser derrotado militarmente, y tus aliados siguen matando a tus hombres?

Ya se está considerando en privado un retiro substancial y prematuro de los soldados británicos.

Tal vez el presidente afgano, Hamid Karzai, no sea consciente de eso, dijo otro diplomático. Pero no se puede subestimar la fatiga occidental con esta guerra y con la corrupción aquí.

Se está produciendo un cambio de posición en la visión de la coalición sobre el futuro de Afganistán.

Hable con altos generales y diplomáticos y verá que tienen un punto de vista de cómo lucirá el país después de que se hayan ido. Kabul y otras ciudades permanecen en manos del gobierno, el este seguirá siendo anárquico como siempre, y el sur... bueno, "habrá que efectuar algunos acomodos en el sur".

¿Qué significa eso? Que el Talibán, en algunas áreas, regresará para quedarse.

Uno de los diplomáticos más importantes se sentó aquí en mi jardín recientemente y suspiró. Esta es una guerra de expectativas disminuidas y una en la que Occidente jamás pronunciará la palabra "victoria".

Dijo: "No me pregunte si valió la pena, porque no fue así".

Entonces, pregunté ¿fue el mejor desenlace posible? Respondió: "Todo lo que deseamos es un país que podamos olvidar".

clic Lea también: la OTAN desconfía y retrocede en Afganistán

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