Divisas electrónicas: ¿ejemplo de valentía o refugio para criminales?

  • 14 octubre 2012
Símbolo bitcoin
Las bitcoins se guardan en un monedero online y se pueden cambiar por cualquier otra divisa.

Al igual que internet facilitó el ascenso del comercio electrónico, también condujo a la aparición del dinero electrónico, monedas que sólo existen en formato digital.

Sus defensores aseguran que revolucionarán el suministro global de dinero, pero los críticos insisten en que son un imán para pillos.

Monedas virtuales tales como la bitcoin (una moneda electrónica descentralizada concebida en 2009 por Satoshi Nakamoto), el oro electrónico y la reserva liberty (un procesador de pago por internet) permiten a las empresas y los individuos transferir fondos por todo el mundo y evitar las tasas de administración que cobran bancos o gobiernos.

Para ingresar o retirar fondos de una cuenta de moneda digital, se pueden utilizar transferencias bancarias, tarjetas de crédito, servicios como Western Union, giros, cheques o depósitos locales en efectivo.

Cuando se abre una cuenta bancaria, generalmente se debe proporcionar alguna prueba de identidad y una dirección, mientras que al registrarse ante un proveedor de divisa digital sólo se necesita una dirección de IP (protocolo de internet).

Esto hace que el sistema quede expuesto al abuso.

"Cuando se trata de narcotraficantes de alto nivel, ellos confían en el dinero en efectivo", explica el agente de policía británico Mick Jameson, experto en fraude por internet.

"Cualquier transacción que se produzca en un entorno donde las personas utilizan métodos para permanecer en el anonimato dificulta la aplicación de la ley", añade.

Infraestructura débil

Pese a los fallos de seguridad como la reciente intrusión en un cambio de divisas de Nueva York, que condujo al robo de bitcoins valorados en US$250.000, sus defensores aseguran que la tecnología básica de esta moneda es segura.

"Conforme los consumidores adquieran confianza, esto puede transformar el comercio global", dice Donald Norman, cofundador de Bitcoin Consultancy.

Norman admite que los proveedores de infraestructura para la divisa bitcoin no han asegurado sus sitios de internet lo suficientemente bien, pero sostiene que la situación mejorará.

"Recuerdo que cuando era más joven, la gente decía que no había que utilizar la tarjeta de crédito en internet porque había riesgo de robo.

"En realidad lo que ocurrió es que la gente se dio cuenta de que no debía utilizar la tarjeta de crédito online en sitios que no les inspiraran confianza", explica.

"Bitcoin ha sido adoptada por aquellos que son muy diestros tecnológicamente y necesita gozar de cierto nivel de facilidad de uso para poder alcanzar su segunda fase de implementación", asegura.

Norman insiste en que el sistema de pago es tan seguro como las transferencias bancarias internacionales.

"Los comerciantes no aceptan fondos sin ciertas confirmaciones", dice.

"Si hubiera una sola confirmación, me sentiría muy muy seguro", sostiene. "Si estuviera vendiendo la casa, querría unas cuatro confirmaciones, pero esa es mi paranoia", agrega.

"En mi trabajo anterior, solía confiar en transferencias internacionales y tenía que pagar US$40 cada vez que quería expandir los frutos de mi trabajo", recuerda.

"Eso era el 1% de mis ingresos, ¿para qué? Era un pago para intentar detener la actividad criminal como el lavado de dinero. El sistema bancario está haciendo un trabajo absolutamente terrible", denuncia.

Pero admite que bitcoin atrae a muchas personas indeseables.

"La gente será timada, pero eso ocurre con cualquier moneda", defiende.

Necesidad de regulación

La razón por la que las divisas digitales son tan baratas se debe en parte a que no están reguladas, lo que puede convertirlas en el refugio perfecto para estafadores y quienes blanquean dinero.

El economista griego Yanis Varoufakis asegura que en Estados Unidos incluso algunos restaurantes y tiendas aceptan bitcoins.

"En otras circunstancias, por ejemplo en juegos de video como Eve Online, la compañía que pone en marcha el juego es la misma que emite la moneda y se convierte de forma efectiva en un banco central privado", detalla.

Varoufakis apunta que cuando una corporación privada controla una moneda, tiene que haber confianza en su capacidad para cuidar el crédito de sus clientes.

"Si se crea una moneda cuyo propósito es permanecer sin regulación y dicha moneda adquiere más valor y su tasa de cambio con el dólar o la libra esterlina sube, en ese caso atraerá a todo tipo de personas que quieran blanquear su dinero ganado de forma ilícita", señala.

Sin embargo, hay personas a quienes les gusta la idea de una moneda que puentee los hombres de gris que han controlado todo hasta ahora.

Varoufakis cita la crisis de la eurozona como ejemplo de una situación en la que una divisa digital puede ser preferible a otras opciones más establecidas.

"Si Grecia fuera a reconstituir su propia moneda, necesitaría al menos ocho meses para hacerlo", explica.

"Las divisas digitales se pueden crear con el toque de un botón. Aunque no escapan a la necesidad de una regulación", añade.

Además, las monedas digitales son divisas globales, algo que genera muchos interrogantes en relación con los impuestos, ¿en qué país se pagan?

"Si eres un libertario y piensas que los impuestos equivalen a un robo, no te preocupa mucho esta cuestión, porque la respuesta que recibirás es ‘bueno, no pongamos impuestos y permitamos que los distintos Estados se marchiten’", sostiene.

"Pero si por el contrario, crees que los estados son fundamentales para mantener un comportamiento civilizado y que haya regulación, hay un problema", precisa.

Varoufakis no les recomendaría a los ciudadanos griegos que conviertan sus euros en divisas digitales.

"Les sugeriría que los ingresaran en un banco alemán", concluye.