La estatua azerí que causa controversia en México

  • 3 octubre 2012
Estatua
La polémica rodea la estatua del controvertido líder azerbaiyano.

Pocos de los que pasan frente a la estatua, situada en la avenida Reforma de Ciudad de Mexico, le prestan atención. Sin embargo, el monumento de bronce y mármol está empezando a generar un debate que ya cobra ribetes internacionales.

Los que se detienen frente a la placa pueden leer que se trata de Heydar Aliyev, a quien se decribe como "un gran político y estadista, fundador de la moderna república de Azerbaiyán".

Uno de los que se detuvo a leer la placa fue el urbanista Andrés Lajous, quien contó a BBC Mundo que decidió investigar quién era Aliyev, para casi de inmediato empezar a cuestionar a través de Twitter y de su blog que la Ciudad de México tuviera un monumento dedicado a tal personaje.

Autoritario

En su investigación, Lajous se topó con el obituario que The New York Times publicó en diciembre 2003, cuando murió Aliyev. Allí se dice que fue un "antiguo general de la policía secreta rusa que por 30 años gobernó a Azerbaiyán con puño de hierro, primero como su líder comunista, luego como presidente electo".

Y se agrega: "Su mandato autoritario se caracterizó por patrones contradictorios. Mientras que sin duda trajo alguna medida de estabilidad a Azerbaiyán, la vida política continuó siendo turbulenta, con frecuentes rumores de intentos de golpe y asesinato contra Aliayev e igualmente frecuentes quejas de sus oponentes acerca de malas prácticas electorales, abusos contras los derechos humanos y una prensa amordazada".

Y remata: "Un extravagante culto a la personalidad fue otro aspecto de su gobierno".

A Aleiyev le sucedió su hijo, Ilham, quien aún se encuentra en el poder.

Lo que encontró le pareció suficiente a Lajous para preguntar por las redes sociales por qué el gobierno federal de México había puesto la escultura en el famoso Paseo de la Reforma, donde también hay estatuas de Gandhi y de Winston Churchill.

Pronto más personas se sumaron a los cuestonamientos. Un pequeño grupo realizó una manifestación de protesta frente al monumento, con pancartas que decían "Quiten al dictador".

Otros se preguntaron, con ironía, si en el futuro una estatua de Hitler va a adornar la famosa avenida.

Señal de amistad

La escultura fue inaugurada el 22 de agosto pasado por el saliente jefe del gobierno de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, quien ya suena como posible candidato de la izquierda para las presidenciales del 2018.

Durante la inauguración, Ebrard destacó que la Plaza Tlaxcoaque (ver recuadro) y el Parque de la amistad Ciudad de México-Azerbaiyán (donde está la estatua) fueron remodelados con ayuda del gobierno del país del Cáucaso.

Según los medios, Ebrad incluso dijo que, pese a que la Ciudad de México cuenta con 180 sedes diplomáticas y más de 45 organismos internacionales, en los últimos 16 años no se había destinado una inversión tan grande para el espacio público en la capital.

"La Plaza de Tlaxcoaque, ahora es otra cosa (...) ahora es un lugar digno (...) está dedicado a la paz, a la democracia y a los derechos de las personas, a lo que creemos", dijo Ebrad.

BBC Mundo intentó en repetidas ocasiones hablar sobre el tema tanto con Ebrard como con su secretario de Desarrollo, Felipe Leal, pero no fue posible.

Andrés Lajous dice que tampoco ha recibido respuesta a sus preguntas. Una de ellas es que, si de dinero se trata, ¿habría aceptado el DF construir una estatua de Fidel Castro o de George W. Bush a cambio de inversiones?

Habla el embajador

Esta estatua conmemora el llamado "genocidio de Jodyalí". Los azerbayanos responsabilizan a los armenios.

A quien sí fue posible contactar (aunque por correo electrónico, pues se encuentra en Nueva York en la Asamblea de la ONU), fue al embajador de Azerbaiyán en México, Ilgar Mukhtarov.

El diplomático dijo que el proyecto de amistad entre los dos países se venía contemplando desde hace cuatro años, pero sólo empezó a concretarse hace dos. Se trata, aseguró, de una muestra de agradecimiento de Azerbaiyán hacia uno de los primeros países que reconoció su independencia.

Agregó que el dinero no se entregó directamente al gobierno, sino que la embajada contrató a las compañías constructoras. (Aunque el embajador se negó a dar una cifra, según el diario Mileno fueron 40 millones de pesos, poco más de US$ 3 millones).

Mukhtarov aseguró a BBC Mundo que todos los detalles de la inversión se han manejado de manera transparente y se han puesto en el sitio de internet del gabinete de ministros de su país.

Finalmente, rechazó de manera categórica la comparación con Hitler y la consideró como insulto contra el pueblo y el líder fundador del Azerbaiyán moderno.

Mientras tanto, ajenos a la controversia que empieza a escalarse (el próximo lunes el embajador convocó a una rueda de prensa con medios nacionales e internacionales para hablar sobre el tema), muchos mexicanos siguen pasando frente a la estatua sin mirarla dos veces.

Cuando se le llamó la atención a un transeúnte, se limitó a decir:

"Es la primera vez que lo veo... Pues no sé qué tan importante es para que esté aquí".

Contribuyeron para este artículo Will Grant y Alan Hernández Pasten.

Estatua Azeri en la Ciudad de México
Una foto tomada por Daniel Gershenson (@alconsumidor) y publicada en Twitter.