Las "conversaciones" complejas de los elefantes

  • 3 octubre 2012
Manada de elefantes, Foto SPL
Los sonidos son comparados al motor de un camión que se escucha a distancia. Foto: SPL

Cuando una manada de elefantes se encuentra en un arroyo bebiendo y llega el momento de partir, sucede algo extraordinario.

La matriarca del grupo se separa y comienza a emitir una serie de sonidos que han sido comparados al ronroneo del motor de un camión que se oye a lo lejos, mientras sacude sus orejas. Este llamado desencadena una serie de vocalizaciones de otros miembros del grupo antes de que la familia finalmente se retire del lugar.

Este comportamiento muestra el uso de "conversaciones" coordinadas para estimular la cooperación en el grupo, asegura Caitlin O'Connell-Rodwell, autora principal de un nuevo estudio sobre la comunicación entre elefantes.

"Estas vocalizaciones facilitan el fortalecimiento de vínculos para posibilitar el trabajo en conjunto", señaló O'Connell-Rodwell, bióloga y experta en otorrinolaringología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

El uso de estas vocalizaciones explica la capacidad de una manada para cooperar en tareas más complejas, asegura la investigadora, quien fue testigo del rescate de un bebé en riesgo de sofocarse.

"A veces los recién nacidos se caen en algún sitio peligroso y las madres jóvenes se asustan y traumatizan y simplemente hamacan su trompa de un lado a otro en pánico. No saben qué hacer. He visto a la matriarca y otras elefantas de jerarquía arrodillarse y colocar su trompa alrededor del bebé para levantarlo y rescatarlo".

Matriarcas y generalas

El estudio también analiza cómo los elefantes usan las vocalizaciones en forma estructurada para transmitir señales a larga distancia, tanto a través del aire como de vibraciones en el suelo, que pueden, por ejemplo, alertar a otra familia de elefantes para que no se acerque al mismo sitio a beber, evitando un posible caos.

Caitlin O'Connell-Rodwell Foto gentileza Universidad de Stanford
O'Connell-Rodwell viene estudiando elefantes en Namibia desde hace 20 años. Foto gentileza Universidad de Stanford

"He visto 200 a 300 elefantes intentando beber en el mismo lugar y puede verse claramente por qué es una situación que prefieren evitar. Se produce un gran número de vocalizaciones, gritos y empujones", dijo O'Connell-Rodwell.

La bióloga ha venido estudiando elefantes en su medio silvestre en el Parque Nacional Etosha en Namibia durante 20 años y es la autora de varios libros como "El sentido secreto de los elefantes" y un texto para niños, "El científico de elefantes".

La investigadora se centró para el nuevo estudio en los sonidos y constató que sólo tres elefantes en un grupo de 15 a 30 participan en la converasación, lo que podría deberse a las estructuras jerárquicas en las manadas.

"Tienen una matriarca. Luego existe una especie de secretaria de estado y también una generala que se encarga de arrear al grupo desde la retaguardia". Las familias están integradas por hembras y bebés, ya que los machos mayores de 12 a 15 años abandonan el grupo para formar uno propio.

Los sonidos no son similares a un coro, sino a una secuencia. "Cuando finaliza un llamado, comienza otro, y luego el siguiente".

La investigadora señala que a veces la conversación consiste en una repetición de vocalizaciones y esto facilita que las vibraciones sean detectadas a mayor distancia.

O'Connell-Rodwell está realizando estudios que comparan esta comunicación con la de personas con problemas auditivos, que suelen ser especialmente sensibles a las vibraciones y podrían beneficiarse, por ejemplo, del uso de señales vibratorias más prolongadas y repetitivas más fáciles de detectar.

El estudio fue publicado en la revista Bioacoustics.