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Europa y la trampa de la austeridad

Última actualización: Martes, 2 de octubre de 2012

Protesta frente al Banco Central Europeo en rechazo a los ajustes.

Las cuentas fiscales no cierran, los mercados financieros prestan a tasas exorbitantes y la llamda Troika (la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, FMI) exige ajustes a cambio de sus préstamos.

Con este panorama de fondo, la austeridad parece inevitable para muchos países de la eurozona. La pregunta es si se puede distinguir entre un ajuste de derecha y otro de izquierda, entre un modelo que reparta las cargas de los recortes y otro que las haga recaer en los que tienen menor influencia en las políticas públicas: excluidos, pobres y clases medias.

En la última semana dos modelos de presupuesto con ajuste han presentado siluetas definidas y contrastantes.

En Francia, el gobierno ha basado su ajuste en un aumento impositivo de los más ricos para recortar el déficit del 4,5% al 3%.

"Se puede decir que un ajuste que se concentra en los impuestos de los que más tienen más que en la reducción del gasto fiscal es de izquierda mientras que a la inversa es de derecha"

James Meadaway, New Economic Foundation

El famoso impuesto del 75% por dos años a las riquezas por encima del millón de euros es el símbolo más claro de este ajuste de izquierda.

El caso opuesto es España, donde el gobierno anunció la semana pasada un congelamiento del salario público y una disminución del 8,9 % en el gasto ministerial para reducir el déficit fiscal del proyectado 6,3 % de este año al 4,5% el año próximo.

"Se puede decir que un ajuste que se concentra en los impuestos de los que más tienen más que en la reducción del gasto fiscal es de izquierda, mientras que a la inversa es de derecha. Al proteger el gasto, se protege la demanda del conjunto de la sociedad, que es esencial para el crecimiento, y los servicios que presta el estado usados por las mayorías", le dijo a BBC Mundo el economista James Meadaway, de la New Economic Foundation.

Igualdad, fraternidad y libertad

La cultura política francesa, con los principios de su revolución muy arraigados, favoreció la propuesta del presidente François Hollande.

El nuevo presupuesto intenta equilibrar las cuentas con una recaudación adicional de unos 20.000 millones de euros y un ahorro en gastos administrativos de 10.000 millones.

Protesta antes los numerosos recortes realizados en el gobierno de Mariano Rajoy en España.

La clave de su matriz progresista es que en lugar de basarse en impuestos regresivos como el impuesto al consumo (IVA), que afecta a toda la población sin tomar en cuenta sus ingresos, se basa en un aumento de las contribuciones de las grandes corporaciones (10.000 millones) y de las personas con más ingresos (también 10.000 millones).

Unos 50.000 contribuyentes, que ganan más de 150.000 euros por año, pagarán un 45%. El polémico impuesto del 75% para los que ganen más de un millón de euros afectará a unas 5.000 personas.

Según el primer ministro Jean-Marc Ayrault, nueve de cada diez ciudadanos franceses no pagarán más tributos en este intento de equilibrar las cuentas fiscales.

Los críticos sostienen que estas medidas son contraproducentes para la economía, porque los ricos terminarán migrando a países con regímenes fiscales más favorables o evadirán los pagos con una aceitadísima maquinaria de contadores y paraísos fiscales.

"El problema de la migración ha sido totalmente exagerado. Globalización o no, la gente tiene raíces en un lugar, trabajo, hogar, familias; no se cambia país así nomás. El tema de la evasión fiscal es cierto, pero afecta a toda Europa y se puede combatir con un mayor control", le comentó a BBC Mundo Meadaway.

Profundizando el recorte

Con la soga al cuello, España es el caso opuesto de Francia. El presupuesto de 2013 del gobierno de Mariano Rajoy es su quinto ajuste en nueve meses.

El gobierno se ha comprometido a una reducción del gasto equivalente a unos US$50.000 millones y un aumento del IVA y de otros tributos generales (incluido un 20% a la lotería) para recaudar unos US$20.000 millones.

"El problema económico es cómo reducir la relación entre el tamaño de la economía y su deuda. Si la economía crece, esto es posible. Si se contrae la deuda, se vuelve más onerosa"

Henning Meyer, London School of Economics

Según el gobierno, se trata de un presupuesto equilibrado que se basa en un 58% de la reducción del gasto y un 42% del incremento de los ingresos (mayor carga impositiva).

El argumento es polémico y deja de lado los cuatro ajustes previos, pero no es el problema más grave.

La proyección gubernamental es que la economía disminuirá un 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) este año y un 0,5% para 2013.

Según Henning Meyer, economista de la London School of Economics, esta falta de crecimiento es el talón de aquiles de los ajustes.

"Si la economía no crece, si se reduce contínuamente la demanda con despidos y congelamientos de salarios y reducciones, la recaudación va a caer y el gasto va a aumentar por las partidas dedicadas al desempleo", le dijo Meyer a BBC Mundo.

El problema -opinan muchos analistas- es la austeridad misma, sea de derecha o de izquierda.

La austeridad y el Titanic

El Plan A (Austeridad) de la eurozona parece hacer agua por todos lados.

Grecia se ha hundido en una depresión económica; España, Italia y Portugal tienen crecimiento negativo, y la zona en su conjunto avanza a pasos acelerados hacia una nueva recesión, la segunda en tres años.

Madre e hija protestan en contra de los recortes que se estan realizando bajo el gobierno de Rajoy.

"El problema económico es cómo reducir la relación entre el tamaño de la economía y su deuda. Si la economía crece, esto es posible. Si se contrae, la deuda se vuelve más onerosa", explicó Meyer.

En los cinco años de gobierno de Nicolas Sarkozy, que atravesó el vendaval financiero de 2007-2008, la economía francesa estuvo en recesión o se estancó y su deuda pasó del 64% del PIB al 91%.

Algunos analistas creen que tarde o temprano la reestructuración de la deuda será inevitable.

Y es que la austeridad encierra una paradoja: buena parte de los ahorros y de los aumentos impositivos sirven para pagar los intereses de lo adeudado.

En España, los gastos de la deuda consumirán un 75% del ajuste que se ejecutará en 2013. En Francia, el cálculo es que los ahorros se dedicarán por entero a pagar intereses, equivalentes a unos 46.000 millones de euros.

"Si no hay un retorno rápido al crecimiento económico, habrá una reestructuración. Esto ya ha pasado con Grecia, pero no a un nivel suficiente. Y una reestructuración impactará mucho a los acreedores, en su mayoría bancos europeos que ya son muy frágiles", le dijo a BBC Mundo James Meadaway.

Si la economía no vuelve a crecer y la protesta social se profundiza, la eurozona se asemejará cada vez más a un Titanic con los témpanos de su destrucción a la vista sin que nadie atine a un cambio de rumbo.

Contexto

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