Brasil: por qué hay cientos de Dilmas haciendo campaña en las elecciones

  • 5 octubre 2012
dilma rousseff
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, tiene 75% de popularidad.

Las elecciones municipales del domingo 7 de octubre en Brasil serán la prueba de que, en el país dirigido por la tercera mujer más poderosa del mundo según Forbes, Dilma Rouseeff, las mujeres van adquiriendo cada vez más espacio político.

De las 138.599 candidatas a alcaldesas y concejalas que se presentaron, un récord, 143 de ellas se presentan con el nombre de Dilma.

"Después de que anuncié mi candidatura, la oposición también eligió a una mujer (…) En la ciudad las mujeres son algo nuevo y la gente siempre se emociona acerca de lo nuevo", dice Regina Ramos da Silva, candidata del Partido de los Trabajadores (PT), que compite con Cintia Ramos da Cunha, del Partido del Movimiento Democrático, por la alcaldía de una pequeña ciudad en Piauí, Joaquim Pires.

Al menos 45 otras ciudades en Brasil tienen elecciones donde solo mujeres compiten por la alcaldía. En las elecciones de 2008, fueron 32. La participación de las mujeres en las elecciones municipales creció un 85% con respecto a las de hace cuatro años.

Según las cifras del Tribunal Superior Electoral (TSE), entre las elecciones de 2000 y 2008 el número de candidatas aumentó 2%. De 2008 a 2012, el aumento fue del 10%.

Muchas Dilmas

Regina Ramos da Silva
Regina Ramos da Silva compite con dos mujeres por la alcaldía de una pequeña ciudad en Piauí, Joaquim Pires.

En Brasil, los candidatos pueden elegir el nombre de urna que quieran, ya sea un apodo o nombre de pila.

Una encuesta realizada por el diario Folha de Sao Pablo y la TSE muestra que 145 mujeres usaron el nombre Dilma y 117, el nombre del expresidente Lula da Silva.

En el estado de Minas Gerais, Francisca Maria Aparecida de Oliveira se presentará por el Partido Social Democrático con el nombre de Dilma en las elecciones al Consejo. "Ese es mi apodo", le dijo al portal UOL. "Si pongo otro nombre de urna, la gente no me reconoce", señaló.

A pesar de la gran diferencia que hay entre su verdadero nombre y el que aparecerá en el tarjetón de votación, la candidata Dilma dijo que es "un apodo de la infancia".

Y según el corresponsal en Brasil del diario El País, "en algunos casos, las candidatas se llaman así de verdad y no se hubiesen presentado a los comicios de no tener este nombre. (…) Otras explotan el hecho de tener un nombre parecido, como Adilma o Edilma."

El efecto Dilma

Pero más allá de la anécdota sobre los nombres, lo cierto es que, como dice el Mariana Della Barba, de BBC Brasil, la influencia de Dilma Rousseff, la primera mujer que ocupa el cargo de presidente en el país, ha sido enorme en estas elecciones, que además coinciden con el 80 aniversario del sufragio femenino en Brasil.

La imagen internacional de la presidenta y su popularidad del 75% de favorabilidad parece haber hecho que su nombre tenga una resonancia positiva en las nuevas generaciones de políticos.

En las presidenciales que quedó elegida Rouseff, la candidata Marina Silva, del Partido Verde, tuvo una votación del 20%, una cifra récord para ese partido.

"Después de que Rousseff fue elegida, las mujeres están más animadas y la sociedad comenzó a verlas con otros ojos", le dijo Ghanem Jalmira Maria Silva a BBC Brasil. Ella es candidata del PT a la alcaldía de Montividiu, donde compite con dos mujeres.

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Jalmira Ghanem disputa la alcaldía de Montividiu, en Goiá, con otras dos mujeres.

El politólogo Lahuerta Milton cree que, sin embargo, se trata de un proceso más profundo que comenzó mucho antes de la elección de Dilma.

"La afirmación de las mujeres en Brasil, que comenzó con la revolución cultural de los años 70, ya se produce en áreas como el mercado laboral, con grandes empresas que están dirigidas por mujeres, y ahora por fin llega a la política", le dijo a BBC Brasil.

Ley de cuotas

Pero además de Dilma, la gran participación de las mujeres en las elecciones tiene que ver con el fortalecimiento de una ley de cuotas, asegura Della Barba.

Fundada en 1995, la ley de cuotas de género se modificó en 2009 y ahora obliga a los partidos a tener un mínimo de 30% de mujeres en sus bancadas parlamentarias. Antes la ley requería que se reservaran las vacantes, mientras que ahora es necesario llenarlos.

"La modificación puede parecer pequeña, pero significa un cambio en la dirección de obligar a las partes a dar mayores oportunidades para las mujeres", dijo José Eustaquio Diniz Alves, profesor de Estudios de Población e Investigación Social de la Escuela Nacional de Ciencias Estadística.

"Lo ideal es la paridad de género, pero dado el escaso número de candidatas, el cambio ya es un avance, aunque limitado. El resultado ya se puede ver en el número de aplicaciones", señaló el demógrafo.