¿Qué tan duraderas son las huellas dactilares?

  • 29 septiembre 2012
Huellas dactilares

El estadounidense Hans Galassi perdió varios dedos en un accidente de esquí acuático hace unos meses. Ahora uno de ellos fue encontrado dentro de una trucha y fue identificado gracias a sus huellas dactilares. Eso lleva a preguntarnos, ¿qué tanto pueden perdurar?

Una amplia mayoría de personas nace con una serie de huellas dactilares que permanecen intactas durante toda la vida.

Esos patrones, que los expertos llaman surcos de fricción, se encuentran no solo en la yema de los dedos, sino también en las falanges y las palmas de las manos, y los dedos y la planta de los pies.

Los patrones son permanentes, pero se pueden gastar. Los obreros que trabajan con ladrillos y aquellas personas que lavan platos con mucha frecuencia pueden perder algunos detalles. Pero una vez que dejan de realizar estas actividades, los surcos vuelven a aparecer.

De vez en cuando, como deben saberlo bien los fanáticos de las películas de crímenes, la gente ha intentado cambiar sus huellas dactilares de manera artificial.

Un corte a través de la capa externa de la piel, la epidermis, hasta llegar a la dermis ocasiona una cicatriz que puede modificar la huella. Sin embargo, no la vuelve menos única.

Las personas también han tratado de borrar sus huellas quemando la punta de sus dedos con fuego y ácido, como lo hizo el gángster John Dillinger en 1930. El método funcionó durante un tiempo y luego la piel volvió a nacer.

En el agua

Otro criminal, Robert Phillips, realizó un famoso injerto en sus dedos con piel de su pecho para borrar sus impresiones dactilares. Sin embargo, logró ser identificado por las huellas de las palmas de sus manos. Otros han intentado untar sus dedos con goma de pegar y esmalte de uñas. Al final, las palmas de sus manos también los han delatado.

John Dillinger
El gángster John Dillinger intentó borrar sus huellas dactilares sin éxito.

Los surcos de fricción duran incluso mucho tiempo después de la muerte, dice el experto Allen Bayle, autor de un manual sobre las manos de los muertos que utiliza la policía de Reino Unido.

"Si una mano es hallada en el agua, es posible observar cómo la epidermis comienza a despegarse de la dermis como si fuese un guante. Sé que esto va a sonar espantoso, pero si la mano está muy maltratada, corto la epidermis y meto mi propia mano en ese guante para intentar identifical las huellas", explica Bayle.

"Muchas veces, los peces han mordido una buena parte de la epidermis. Sin embargo, los surcos aún pueden hallarse debajo de esa capa. Si eso se ha perdido, se puede intentar con la dermis. Por cada pliegue de la epidermis, hay dos en la dermis. A eso le llamamos efecto riel".

La velocidad con la que una mano se desintegra en el agua depende de muchos factores. Uno de ellos es la temperatura del agua.

"Si está muy fría, se puede mantener intacta por mucho tiempo", apunta Bayle. El cuerpo de una trucha, el pez que se tragó el dedo de Galassi, es tan fría como el agua en la que nada.

Perdurables

El dedo de Galassi fue hallado en el tracto digestivo de la trucha. Nunca sabremos cuánto tiempo pasó desde el accidente hasta que el pez se tragó el dedo. Sin embargo, Bayle piensa que aunque la gruesa capa de epidermis hubiese sido digerida, el dedo de Galassi de igual forma hubiese podido ser identificado por su dermis.

"Podemos moldear (el dedo), con látex, por ejemplo, y luego podemos teñir ese molde. O también se puede teñir la dermis y enrollarla en algo con forma de dedo. Una vez que tengamos algunos surcos, podemos colocarlos en la computadora".

En el caso de Galassi, la policía de Idaho pasó un día investigando archivos y reportes que pudieran ayudarlos a identificar de dónde pudo haber provenido el dedo. Luego tomaron las huellas dactilares y enviaron el dedo al laboratorio forense de la policía del estado, en donde técnicos fueron capaces de identificar al dueño.

"Una de las últimas cosas en desaparecer cuando uno muere son las huellas dactilares", concluye Bayle. "Son muy duraderas".